Quiroz se enfrentó por segunda vez al tribunal: ahora por intento de femicidio

Movedizo, aparentemente desafectado y vivaz, Jorge Quiroz -imputado por intento de femicidio- levantaba su dedo mayor apuntando al otro lado de la sala. Desafiante, buscaba encontrarse con la mirada de la víctima, la joven de 23 años a que hace 14 meses apuñaló con una tijera. Reía, asentía con ironía y por «gestos», terminó llamando la atención de la fiscal y los jueces, quienes volvieron a recordarle pautas de comportamiento en la etapa final del juicio. 

Este mediodía, se llevó adelante la audiencia de cesura, en la que las partes dieron a conocer los pedidos de pena en la sala 6 de la Ciudad Judicial. Fue luego de un cuarto intermedio de 24 horas tras una impugnación extraordinaria que hizo el defensor particular Carlos Vila ayer y que terminó siendo desestimada por el tribunal.

El caso es llamativo porque el hombre está siendo condenado por segunda vez con una calificación legal superior (ver subtítulo), por el mismo hecho: apuñalar con una tijera a Angie Henriquez, quien era su pareja y madre de su hijo, el 4 de enero de 2019 en la casa del imputado, en barrio Don Carlos. Por ese ataque, la joven quedó gravemente herida e internada unos días y ahora está fuera de peligro. 

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Este martes, las partes volvían a reunirse para pedir la pena que consideran que Quiroz debe cumplir por el delito de «tentativa de homicidio doblemente agravado por el vínculo y por mediar violencia de género».

Joaquin Hertzriken, abogado querellante. Foto: Emiliana Cantera

Por su parte, Joaquin Hertzriken, abogado querellante, fue quien pidió la pena más alta: doce años de prisión efectiva. La fiscalía a cargo de Graciela Etchegaray solicitó once años, en tanto que el defensor, Carlos Vila, pidió la mínima, de diez años de prisión.

La representante del Ministerio Público Fiscal, Graciela Etchegaray valoró como agravantes no sólo el vínculo de pareja y el hecho de haber sucedido en el marco de violencia de género, sino también la naturaleza de la acción, el medio empleado (tijera) y la intensión y extensión del daño, no sólo físico sino psicológico, hacia la víctima. 

Dijo que “la conducta (de Quiroz) fue de su ímpetu”, ya que el joven recibió educación hasta el nivel terciario y no creció en un hogar con estereotipos patriarcales marcados, por eso “quiso hacerlo y lo hizo”, recalcó la fiscal. Además, recordó que la joven estaba en medio del “círculo de la violencia” ya que había denuncias anteriores, pero que se habían archivado por la reconciliación de la pareja. 

Graciela Echegaray, fiscal jefe. Foto: Emiliana Cantera

“Es cero empático con la víctima, parece desafectado de lo que pasa y no hay reflexión de lo acontecido”, dijo Etchegaray sobre la impresión que la causó el imputado durante el desarrollo del proceso, aspecto que valoró a la hora de pedir la pena.  

Por otra parte, aseguró que la “distancia ha colaborado en el proceso de recuperación de la víctima”, si bien Henriquez todavía tiene temor a que se concreten las amenazas que el victimario le hizo.

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Habló de su estado actual y la extensión del daño, basada en la declaración de la licenciada en Psicología Virginia Ansola integrante de la Oficina de Atención a la Víctima (Ofavi) de la Fiscalía, quien prestó declaración hoy. 

La fiscal, además pidió que se mantenga la prohibición de acercamiento de 200 metros por cualquier medio y que el condenado realice un tratamiento psiquiátrico por su adicción a las drogas y que se capacite en cuestión de género. 

Carlos Vila, el abogado defensor, comenzó su alegato con aclaraciones, pero fundamentalmente disintiendo con las concepciones de “perspectiva de género” que llevaron la fiscalía y la querella. 

Carlos Vila, defensor particular, junto a Jorge Quiroz. Foto: Emiliana Cantera

“Perspectivas de género no significa más pena por ser mujer”, dijo y dijo que para el es un “estado de sojuzgamiento de la mujer que la lleva a la condición de esclavitud”, explicó y diferenció este caso, que podría enmarcarse en “violencia doméstica”, algo para el letrado, menor. Además, recalcó que “las lesiones no pusieron en riesgo de la vida de la víctima”. 

Argumentó la importancia de una pena con fines resocializadores, desde donde apoyó su principal argumento para pedir la mínima condena y recordó que su defendido tiene el condicionamiento del consumo de sustancias, que si bien no lo exime de culpabilidad, pidió que no se lo valore en contra. 

La lectura de la sentencia del tribunal de Fernando Sanchez Freytes, Oscar Gatti y Gastón Martín será este jueves a las 9:30 y se presume que por la escala punitiva correspondiente,  Quiroz podría tener como mínimo, cinco años y medio más de lo que ya tenía que cumplir (4 años y seis meses) 

El imputado se fue de la audiencia dialogando con sus familiares que allí estaban acompañándolo en primera fila. “Es lo mismo”, balbuceó con gesto indiferente luego de conocer los alegatos, mientras era esposado por los policías. 

Cambio de carátula

En septiembre pasado, Quiroz había sido declarado culpable de “lesiones graves agravadas” con una pena de cuatro años y medio de prisión; pero tras la apelación de la fiscalía y la querella, el Tribunal de Impugnación resolvió (en diciembre pasado) que es penalmente responsable de “tentativa de homicidio doblemente agravado” desechando la calificación anterior y sumando una escala punitiva mayor que va de 10 a 15 años de prisión efectiva.  

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