Piden 13 años de cárcel por abusar de su hijastra de 8 años

En junio de 2015, en Roca, estaba arrancando el segundo juicio en su contra (el primero fue anulado por el Superior Tribunal de Justicia) por el abuso sexual de la pequeña hija de su pareja.

En un momento de la audiencia pidió un cuarto intermedio y se fugó. Lo atraparon a principios de febrero y se logró sentarlo nuevamente en el banquillo de los acusados. Ahora enfrenta un pedido de pena de 13 años de cárcel.

“Corrupción de menores agravada en concurso ideal, con abuso sexual con acceso carnal en un número indeterminado de oportunidades en concurso real, con abuso sexual gravemente ultrajante”, son los delitos que le atribuye el fiscal jefe Andrés Nelli.

El imputado ya había sido juzgado y condenado por este caso pero el Ministerio Público Fiscal presentó un recurso contra el fallo de la ex Cámara Criminal Segunda y el Superior Tribunal de Justicia anuló esa sentencia y ordenó que se hiciera un nuevo juicio.

La fiscalía entendía que debía imponerse una pena más alta a partir de una calificación legal más gravosa.

En junio de 2015 ese segundo juicio se puso en marcha y todo iba sobre rieles hasta que el acusado, que llegó con libertad bajo palabra, pidió un cuarto intermedio y se fugó.

No se supo nada más de él hasta el 5 de febrero pasado cuando fue visto en Neuquén por la madre de nena abusada y fue ella quién avisó a la Policía, que lo detuvo enseguida, según informó el área de prensa del Ministerio Público Fiscal.

En sus alegatos, el fiscal Nelli aseguró que para él está acreditada la autoría del hecho. “La niña, testigo único presencial, fue escuchada y su declaración corrobora por las demás pruebas de acuerdo con el sistema de la sana crítica”, agregó.

El representante del Ministerio Público Fiscal expresó que “es de destacar la versión homogénea dada por la víctima y su hermana, también menor, y se descarta que el relato haya sido inducido por otras personas”.

En el debate se tuvo en cuenta la Cámara Gesell de la víctima y su hermana, la denuncia y el testimonio del padre de la niña, el informe de la Oficina de Atención a la Víctima (OFAVI), entre otras pruebas.

Los hechos ocurrieron en 2011 en la casa familiar, cuando la víctima tenía entre 8 y 9 años y la madre la dejaba a su cuidado para ir a trabajar.

Comentarios