Gigli culpable y con un futuro muy complicado

Luego del veredicto en el que lo declararon responsable del crimen de Martínez, resta que se defina cuántos años pasará en la cárcel. Los argumentos de su defensa fracasaron.

A juzgar por sus expresiones, el veredicto de culpabilidad no pareció sorprender al Tano Gigli. Ahora sólo resta que se defina la cantidad de años que el empresario roquense pasará en la calle.
El panorama para el empresario que fue detenido en Brasil por circular con documentos falsos, es muy complicado porque no funcionó la estrategia de su defensa y los jueces le dieron toda la razón al fiscal Luciano Garrido.
Esto no es un detalle menor porque aún resta que se defina el monto de la pena, que puede variar entre 8 y 25 años.
¿De qué depende?
De los argumentos que expongan cada una de las partes para solicitar una pena más cercana al mínimo o al máximo.
Por lo visto en la sentencia, los jueces entendieron que la defensa no pudo probar su teoría del caso, lo que significa que arranca “relegada” en la próxima instancia en cuanto a la posición de la fiscalía, a lo que los jueces le dieron la derecha en todos los aspectos que presentó.

¿Qué se demostró?

Los jueces Verónica Rodríguez, Fernando Sánchez Freytes y Oscar Gatti dieron por acreditado el vínculo de amistad de más de 10 años que unía a la víctima y al imputado y concluyeron que “fue Gigli y no otra persona quien dio muerte a Martínez entre las 20:30 horas del día 31 de agosto de 2015 y las primeras horas del 1 de septiembre del mismo año, en circunstancias en que Martínez se encontraba sentado en la mesa de la cocina de la vivienda (de Gigli) y se disponía a tomar un café”.
El ataque se produjo con un arma blanca, se cometió “por la espalda” y consistió en siete puñaladas: la primera de ellas en la espalda, cinco en la zona torácica y una en el antebrazo de la víctima.
Luego del ataque, Gigli “subió a la parte superior de la vivienda, se limpió la herida que seguramente se causó con la primera puñalada que le asestó a su amigo y se cambió el calzado (se puso un par de zapatillas Salomon); dejó a la víctima ya sin vida o agonizando tendida en la cocina del domicilio, previo a verificar con su pie si se encontraba aún con vida, dejando de esta manera el rastro de dicho calzado en la remera que vestía Martínez. Cerró con llave la puerta principal, arrojó las mismas por el buzón de cartas y abandonó la ciudad en compañía de su hijo con destino a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde dejó al joven al cuidado de su padrino (…); luego ocultó la camioneta en una playa de estacionamiento privada (…) para después abandonar el país en forma clandestina por un paso fronterizo no habilitado legalmente”.

Poco de la defensa

En el fallo los jueces además entendieron que no se halló ningún indicio que “permita inferir la presencia de más personas en el lugar, como sostiene la defensa”.
Además fueron terminantes en concluir que “el alegado temor de muerte por parte de la defensa (…) no ha sido mínimamente probado y se contrapone con la actitud del imputado”, pues “Gigli dejó a su hijo, se desentendió de su familia y huyó del país falseando su identidad, lo que nos lleva a concluir que el único temor que tenía era el de ser aprehendido y afrontar este proceso”.

Dato:

8 a 25 años de cárcel es la pena que le corresponde al delito de homicidio simple.

Las pruebas que se acreditaron en contra del Tano

Si bien en el juicio no se pudo determinar por qué Gigli mató a su amigo Guillermo Martínez, ello no obstaculiza la declaración de culpabilidad.
Los jueces valoraron como pruebas los testimonios de la esposa de la víctima, de un vecino de Gigli, del personal del café donde ambos hombres se habían saludado esa misma tarde; los informes de comunicaciones telefónicas de la OITEL; la denuncia por desaparición de persona radicada en la Comisaría Tercera a las 0:30 del 1 de septiembre por la familia de Martínez; las constancias de la labor policial, de criminalística y forense; las huellas de pisada en la casa y en el cuerpo de la víctima y su coincidencia con calzado secuestrado; los resultados de las pruebas de Bluestar sobre la sangre detectada en la vivienda, la ropa, las zapatillas y en la camioneta del imputado y los resultados de estudios de ADN, entre otras evidencias.
Sobre el ticket de peaje que la defensa invocó como prueba de que Gigli no estaba en la ciudad a la hora de la muerte de Martínez, el Tribunal señaló que no fue ingresado al juicio.

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