Estafas telefónicas, un delito que no pueden frenar

Utilizan todo el ingenio para estafar. Saben de memoria cómo armar el laberinto de palabras para engañar a los ilusos clientes; y en un abrir y cerrar de ojos son capaces de envolverte en una maniobra que termina por generar una deuda a una persona que, por lo general, se entera días después que ha sido víctima de un fraude, de un engaño, de una estafa.

Así les pasó a los hermanos Alan (27) y Mariano (21) Tripailao, de Choele Choel, quienes tuvieron un 2020 que los dejó sumidos en una verdadera crisis. No sólo perdieron a sus padres en medio de la pandemia sino que además los cyber delincuentes se aprovecharon de su falta de conocimiento para engañarlos y “sin querer” les dieron las claves para sacar dos créditos; uno a nombre de Alan y otro a nombre de una tía de los damnificados.

Calculan que sumado a los intereses, deberán pagar una suma que supera los 1,6 millones de pesos.

Un delito complejo

Fabricio Brogna López es el fiscal General de la provincia de Río Negro y tal vez uno de los funcionarios judiciales que más conocimiento tiene de este tipo de delitos y la modalidad en el que se realizan.

En diálogo con LA COMUNA explicó con detalles la forma en la cual se aborda estas denuncias desde el Ministerio Público Fiscal (MPF) pero reconoció que en muchas ocasiones resulta muy difícil llegar a los responsables y condenarlos.

“Los delitos se cometen por lo general los fines de semana. Saben que hay demora en bloquear las cuentas de destino”

Fabricio Brogna López, fiscal general

Explicó que los resultados tras una denuncia pueden ser muy disímiles y dependen de varios factores; por ejemplo el grado de sofisticación de la maniobra y la rapidez con que la víctima haga la denuncia.

“Si esta maniobra se realiza y el cliente del banco se da cuenta y hace la denuncia media hora después, hay grandes chances de recuperar el dinero y de hacer la denuncia al Banco Central de la República Argentina (BCRA), interceptar la cuenta y luego hacer la geolocalización de los llamados”, dijo el fiscal, quien aclaró que ya hay antecedente en Viedma.

Pero las investigaciones se entorpecen cuando la víctima se da cuenta tarde que cayó en un engaño porque por lo general ya no se puede seguir el camino del dinero ya que se transfiere de cuenta en cuenta, hasta perderse el rastro.

El fiscal recordó que por ejemplo el BCRA atiende sólo de lunes a viernes por lo que este fin de semana largo no se puede rastrear estafas de cuentas bancarias. Recién las atenderán el miércoles. “Se pierde el rastro y al titular de esas cuentas”, señaló.

Aclaró que muchos de estos casos han llegado a juicio y los tribunales rionegrinos le han dado la razón a los clientes que ganaron el proceso y no se vieron obligados a pagar esos “créditos” que eran frutos del engaño.

¿De dónde vienen?

Por el seguimiento de los casos que ha hecho la justicia rionegrina, un alto porcentaje de los llamados con los cuales se realizan las estafas provienen de centros penitenciarios. Y en Río Negro, la mayoría parte desde cárceles de Córdoba, a pesar de que están prohibidos los teléfonos entre la población carcelaria. “Los delitos se cometen por lo general los fines de semana. Saben que hay demora en bloquear las cuentas de destino”, dijo Brogna López quien aclaró que hay una “cifra negra” porque mucha gente que es estafada se niega a realizar la denuncia por “vergüenza”.

No invierten, ni planifican en materia de ciberseguridad, tampoco les preocupa qué pasa con la vida del cliente»

Marcelo Campetella, abogado especialista en delitos informáticos.

Para el Fiscal General, se ha logrado en los últimos años aceitar un sistema con el BCRA, con las redes sociales y con distintos organismos para tratar de buscar a los responsables de los delitos informáticos, pero también reconoce que es muy difícil llegar al final del camino.

Explicó que muchas veces, los delincuentes hacen llamados por regiones. “A veces se centralizan en la zona cordillerana, otras en el Valle, en la zona Atlántica; van cambiando de lugar”, dijo.

El funcionario judicial puntualizó que siempre hay un componente de “colaboración” de parte del cliente que nunca se imagina que puede estar siendo víctima de una estafa.

“Son ‘profesionales’ del engaño para perjudicar a la gente con un beneficio de Anses o un IFE que promete nuevos ingresos o con un afortunado premio de alguna empresa”, subrayó.

El fiscal hizo hincapié en que el MPF está abocado en tratar de hallar a los responsables pero reconoce que muchas veces resulta complejo y difícil. Incluso adelantó que llevarán adelante campañas para tratar de reducir el número de víctimas.

Para el fiscal la salida a esta problemática sería mejorar los sistemas de seguridad y que los bancos contraten seguros, tal como se ha hecho en otras actividades.

“Las llaves de tu casa”

Por lo general, las entidades bancarias evitan brindar detalles o bien opinar en forma oficial sobre el tema. Pero un operador de una entidad crediticia de Roca accedió a dialogar con este medio y sólo se limitó a explicar que es un delitos en los cuales los bancos “no tienen responsabilidad”.

“Es como que le entregues las llaves de tu casa a un delincuentes; te va a llevar las cosas”, dijo.

Si bien explicó que se han llevado adelante campañas de concientización aclaró que resulta muy difícil evitar las estafas telefónicas.

¿Qué hacer frente a una llamada sospechosa?

  • Cortar la comunicación.
  • Llamar al 911 o dirigirse a la Unidad Policial más cercana e informar lo sucedido.
  • Conectarse con un familiar o vecino para alertar sobre la situación.
  • No brindar información personal o familiar a desconocidos.
  • No entregar dinero, ni realizar depósitos o transferencias dirigidos mediante contacto telefónico.
  • No dar información sobre tarjetas de créditos, ni sobre tus contraseñas por teléfono, por whatsapp o por mensajes de texto.

¿Qué te ofrecen?

Llamadas para otorgarte un beneficio, se hacen pasar por empleados de algún organismo público como el Anses o de un Banco.

También ofreen ayuda o engañan diciendo que tu cuenta bancaria o la de un familiar se encuentra “en peligro”.

También ofrecen premios o requieren dinero por el “accidente de un familiar”.

Recordá que ningún banco pide información ni datos personales por teléfono o correo electrónico ni por mensajes de texto.

La nueva pandemia que en Argentina sigue sin remedio

Por Marcelo Campetella, abogado

El número de clientes de todos los bancos de Argentina, perjudicados por estafas bancarias informáticas sigue aumentando, como si fuera una pandemia y los perjuicios económicos para los usuarios ya son millonarios.

De lo que no tengo dudas -en mi opinión- es que los principales responsables son los bancos ya que ellos no cumplen ni con las leyes nacionales referidas a Medidas Mínimas de Seguridad Bancaria, ni con las Comunicaciones del Banco Central de la República Argentina que incluyen temas de tecnología y regulan todo lo referido a Seguridad Informática para entidades financieras.

Recientemente el sector de Análisis Técnico Legal del BCRA, en respuesta a la Defensoría del Pueblo de CABA le informó que “existen procesos específicos de seguridad que permiten mitigar los riesgos del uso de los canales digitales” que se actualizan periódicamente. Y que, entre los requisitos de dichos procesos, están la concientización y la capacitación, la integridad de los datos, el monitoreo y el control de fallas y la gestión de incidentes.

Y aunque los bancos saben y conocen que existen desde hace años una catarata de reclamos y denuncias por estas estafas, las medidas de ciberseguridad bancaria no aparecen.

No invierten, ni planifican estratégicamente en materia de ciberseguridad, como tampoco les preocupa que pasa con la vida del cliente.

No le explican, que fue lo que pasó, no dan la información necesaria para conocer la “trazabilidad del mutuo bancario” cuando esa información está en sus servidores.

Ellos tienen la IP de conexión, saben si la contratación del mutuo se hizo a través de las aplicaciones, las “app” que los mismos bancos han desarrollado como forma de agilizar la comercialización de sus productos y servicios financieros.

Frente a un caso de estafa bancaria informática, es oportuno contarles a los bancos y a las víctimas de estas estafas, que está vigente la Comunicación A 7107 del BCRA del 17-12-2020, que dispuso la Reprogramación del pago de las cuotas impagas de los préstamos personales que venzan hasta el mes de marzo de 2021 y que esas cuotas pasan al final del préstamo que no fue no sacado por los clientes.

En caso de que un banco haya descontado ilegalmente esas cuotas, el banco debe devolver el dinero. Ni esta comunicación cumplen porque no se informan y pese a su vigencia, igual le descuentan los préstamos no contratados por sus clientes.

Tan “profesionales” son los bancos que los préstamos-jurídicamente Mutuo- los podemos contratar con 4 clicks y en 30 segundos para que el dinero del préstamo aparezca en nuestras cuentas sin que ningún banco sea tan riguroso con los requisitos del solicitante de un préstamo, como lo son con los préstamos que contratamos yendo al banco.

No conocen la capacidad de pago de un préstamo del cliente o si está en el Veraz, pero el préstamo on line se otorga sin más ¿Y cuál es la reacción de los bancos frente a las cartas documentos pidiendo información de la operación, destinatarios de las transferencias a cuenta de terceros o pidiendo que acredite que ha cumplido con las medidas de seguridad bancaria dispuestas por leyes nacionales o las numerosas Comunicaciones del BCRA? Silencio de radio, silencio sepulcral.

No responden a los planteos, no explican ni brindan información, nada.

En fin, los reclamos de nulidad del préstamo y la solicitud de indemnización por los daños y perjuicios-daño moral, emergente y daño punitivo- que sufren los clientes de los bancos van a continuar en todos los ámbitos y caminos posibles.

Al fin y al cabo, para esta otra “pandemia”, ya hay una vacuna: la ley.

Análisis: La solución no es difícil pero hay que exigirla

Por Luis Leiva

Las estafas telefónicas aumentan día a día no sólo en Río Negro sino también en el resto del país. Y no sólo las estadísticas reflejan esta realidad sino también los medios de comunicación que informan -en la mayoría de las veces- sólo los casos más resonantes.

Entonces nos encontramos frente a una problemática que afecta a miles de vecinos que muchas veces terminan empeñando sus pocos bienes personales por una deuda que, en esencia, está engendrada a través de un engaño, de un artilugio para hacerse de un bien personal. En resumen; un delito.

Pero está claro que este tipo de ilícito no genera un perjuicio para las entidades bancarias quienes en la mayoría de las ocasiones continúan cobrando los créditos otorgados y con los intereses correspondientes. La solución no es difícil. Muchos países ya la implementaron. Un tercer cordón de seguridad (a través de un mensaje de texto al teléfono de la víctima) podría evitarlos en un alto porcentaje.

Un seguro, como ya lo han implementado las tarjetas de crédito, también podría salvar las pérdidas de los clientes. En resumen, si se mejora la seguridad se reduce el delito. ¿Entonces, qué están esperando nuestros representantes para exigir más seguridad a los bancos?

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