El recuerdo de Gualberto Solano, que no llegó al final del juicio

La sentencia en el juicio contra siete policías de Río Negro por la desaparición del trabajador golondrina Daniel Solano en 2011, concluyó ayer con una condena de prisión perpetua para los siete acusados.

En medio de la expectativa de los familiares y los organismos de derechos humanos, se actualiza el recuerdo del padre del joven, Gualberto Solano, que durante más de seis años luchó para esclarecer el caso y murió el pasado 3 de abril, un mes y medio después de iniciado el juicio.

La última vez que Gualberto pidió por su hijo fue en el inicio del proceso cuando brindó un relato conmovedor ante los jueces. Recordó los comienzos de la búsqueda de su hijo y todos los obstáculos que tuvo que vencer hasta llegar a la judicialización.

Ese día su voz apenas se escuchaba y ya se notaba que su salud estaba deteriorada. En un momento se quebró y hasta estuvo en duda la continuidad de su declaración porque no se sentía bien. Fue justo después de mirar a los siete policías acusados.

Ya en la previa había deslizado algunas palabras a la prensa. “Luché seis años y medio, quiero encontrar el cuerpo de mi hijo y llevarlo”, dijo con la humildad que lo caracterizaba.

“A Daniel lo mataron por hacer un reclamo”, aseguró ratificando la hipótesis de la querella, que explica que al joven Solano lo mataron por descubrir una “estafa millonaria” que la ex empresa “Agro Cosecha” realizaba a cientos de trabajadores “norteños” a través de sus salarios.

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