Condenaron a un líder narco que operaba desde la cárcel

La Justicia Federal condenó a seis años y seis meses a Miltón Rubén Prado, un narco que lideraba una banda desde el Penal 2.
El fallo fue dictado el jueves pasado, mediante un juicio abreviado en el que también fueron sentenciadas 12 personas más vinculadas a la organización, muchos de ellos familiares del líder narco.

Prado fue condenado por el delito de organizar actividades de tráfico de estupefacientes en las modalidades de comercio, tenencia con fines de comercialización y almacenamiento de estupefacientes, agravado por la intervención de tres o más personas en forma organizada para cometerlo.

El sujeto usaba un teléfono celular para coordinar los movimientos de la banda.

Había estado preso hasta el 15 de agosto del año pasado por una causa de amenazas calificadas, fecha en la que se le concedió la libertad condicional por buena conducta.

La Justicia también condenó a Milena Gabriela Bengochea a la pena de tres años de prisión en suspenso. Mientras que Romina Prado, Pablo Saavedra, Rubén Agapito Prado recibieron cuatro años.

Finalmente Denis Prado, Leandro Omar Lefian, Siria Betsabet Prado, Mauricio Fuentes, Jesica Yohana Fuentes, Facundo Cariman y Jorge Esteban Fuentes fueron sentenciados a dos años de prisión en suspenso y María Grisel Hernández a un año en prisión en suspenso.

Miltón Prado organizó en noviembre de 2018 el tráfico de estupefacientes en la modalidad de comercialización, tenencia, almacenamiento acopio y resguardo de estupefacientes.

¿Cómo operaba la banda?

El operativo que desbarató la banda ocurrió en noviembre de 2018. La policía secuestró 40 kilos de marihuana luego de una llamada anónima al 0800- Droga. El padre de Prado, era quién trasladaba la droga en un caballo en el norte de la ciudad hasta un casa en el barrio de Quinta 25 y aparentaba ser un criancero.

La policía investigó durante meses a la banda que tenía varios puntos de ventas con ganancias diarias de más de $ 100 mil. Uno de estos allanamientos se realizó sobre calle Colibrí casi Defensa. Ese kiosco era vigilado por los “soldatitos” o “dealer” quienes tenían a su cargo la venta directa.

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