Báez se encamina a juicio por instigar el ataque a un policía que casi pierde un ojo

El dirigente de la Organización de Desocupados en Lucha (ODEL), Miguel Báez, se encamina a juicio en una de las causas que lo tiene como principal imputado junto a otro joven de 18 años. El violento hecho ocurrió en octubre de 2018 cuando el dirigente -según la Fiscalía- instigó a un grupo de personas a atacar a efectivos policiales que se encontraban controlando a tres personas que habían salido de las oficinas del Ministerio de Gobierno, donde realizaban una protesta.

Báez quien actualmente se encuentra detenido y con prisión preventiva tras los hechos de violencia que protagonizó hace más de una semana en el municipio de Roca, deberá asistir a la audiencia de control de acusación hoy a partir de las 10, donde se presentarán las pruebas del caso en una instancia previa al juicio oral y público.

El policía recibió un ladrillazo en el ojo y estuvo a punto de perderlo.

Al dirigente de ODEL ya se le formularon cargos por «turbación a los derechos de tenencia, daño simple, instigación a cometer delitos en concurso real con desobediencia a un funcionario público en ejercicio de sus funciones».

En la causa también se encuentra involucrados José Valerio a quien se le atribuyen los delitos de «turbación a los derechos de tenencia, y atentado a la autoridad, agravado por haber sido cometido en una reunión de más de tres personas y poner manos sobre la autoridad».

La audiencia de control de acusación fue fijada para el viernes y el fiscal que interviene es Ricardo Romero.

Puntualmente, a Báez se lo acusa de los hechos ocurridos el 2 de octubre de 2018, cuando el referente de ODEL ingresó junto a unas 30 personas a las oficinas de la Delegación del Ministerio de Gobierno que se encuentran ubicadas en calle 9 de Julio 933, casi España. Exigía «a viva voz» que le entreguen módulos alimentarios y que lo atienda la delegada.

Para el Fiscal, Báez impidió el normal desarrollo de las actividades en esas oficinas y, además, junto a su grupo rompieron una de las puertas de acceso a la Defensoría del Pueblo. Pero el hecho más grave que se le imputa es instigar el ataque contra los policías que se encontraban en las cercanías de 9 de Julio y Neuquén. Los uniformados se disponían a identificar a tres personas que habían salido de la protesta con mochilas.

Para el fiscal, Báez «instigó al grupo de personas que lo acompañaba, a que salieran de la Delegación y se dirigieran al lugar donde los efectivos policiales mencionados identificaban a los portadores de las mochilas«.

En el lugar, «los manifestantes enviados por Báez comenzaron a agredir a los dos policías mediante golpes de puño y además, les arrojaron elementos contundentes, como piedras, trozos de ladrillos y baldosas que arrancaron de los canteros ubicados en la vía pública y de la vereda de la Delegación del Ministerio de Gobierno».

«Todo ello con la permanente incentivación de Miguel Ángel Báez, quien instigaba al grupo a que agrediera al personal policial para impedir que éstos cumplieran con los actos propios de su función».

A raíz del ataque, el cabo primero Julio César Huentemilla recibió el impacto de un objeto en el ojo izquierdo que le ocasionó graves lesiones. El ataque continuó contra un móvil policial que también se encontraba en el lugar.

El fiscal también aportará las pruebas contra Valerio al entender que en medio de los incidentes agredió a uno de los policías que intentó identificarlo con una de las mochilas. Tras insultarlo intentó salir del lugar y fue allí que el uniformado recibió trompadas y patadas.

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