“Siempre traté de estar presente en lo jurídico y en lo humano”

Los personajes del año: Jorge Crespo, abogado

Pasado, presente y futuro del abogado que llegó hace casi 35 años a la ciudad y que en pocos días se convertirá en el primer roquense a cargo de la Procuración General.

Jorge Crespo fue electo procurador general. (Foto: archivo)

Se conoce su trayectoria como abogado, docente universitario, miembro del Consejo de la Magistratura. Se sabe que el 10 de enero asumirá como procurador general y que será el primer roquense en llegar a ese alto cargo del Poder Judicial. ¿Pero quién es Jorge Crespo cuando no es abogado, docente y futuro procurador? ¿Cómo era aquél joven que llegó a Roca de la mano de la democracia y qué busca ahora que toma rumbo a Viedma?

“La Comuna” lo eligió entre los roquenses destacados del 2017 y con él empieza el recorrido por una decena de historias, que muestran el pensamiento y la acción de vecinos que dejaron su huella en la ciudad.

P: Viedma, 5 de diciembre. Ya lo eligieron procurador. ¿En quién pensó primero?
R: Se lo conté primero a mi familia (Claudia, su esposa, y sus hijos Santiago, Martín y Tomás) y sin ninguna duda a mi secretaria Valeria, que me acompañó durante tantos años en la profesión.

P: ¿Y a quién le hubiese gustado contárselo y no pudo?
R: A mi madre. Ella falleció en el año 82, cuando estaba terminando el secundario. Fue el golpe más duro de mi vida. Ella me acompaña desde el cielo siempre, pero me hubiese gustado que esté en ese momento.

P: En la entrevista previa a la elección dijo que era “un abogado de la calle”. ¿Qué quiso representar?
R: Yo ejercí toda la vida la profesión de manera independiente, pero nunca perdí el contacto con la gente. Me vinculo con las personas que defiendo no sólo de manera profesional, sino también de forma personal, acompañando los problemas propios de la vida. Siempre traté de estar presente no sólo en lo jurídico, sino también en lo humano.

P: Volvamos al 82. Todavía en Zapala, ¿preparando ya el viaje a Roca?
R: Mi mamá fallece cuando yo estaba terminado el quinto año. Termino con ese dolor y en el 83 llego para hacer el curso de ingreso de Derecho. Me va bien y allí empezó mi historia en Roca, apoyado y acompañado por mi abuela materna, que financió mis estudios. Ella tampoco me vio recibido, pero estuvo muy presente después del fallecimiento de mi madre, porque mi padre se fue a vivir a la provincia de Buenos Aires.

Dejo la ciudad más linda del Valle, la mejor gente que conocí hasta ahora, dejo mis amigos, mi casa, todo lo que quiero.

P: ¿Y quién era aquél Jorge Crespo universitario? ¿Dónde vivía?
R: Viví en varios y muchos lugares. En la residencia universitaria, después alquilé con Gustavo Quelín y Julio Sueldo, que hoy son jueces. También me tocó vivir con “Lalo” Flores, hasta que alquilé una casa con Pablo González, que hoy trabaja en Neuquén.

P: ¿Y por qué quería ser abogado?
R: Siempre, desde muy chico dije que iba ser abogado.

P: ¿Le gustaban los pleitos?
R: (Risas) No, es algo que me gustó siempre. No podría hacer otra cosa. Algunas veces me desilusioné, otras me ilusioné, pero siempre creí que mi rumbo era la abogacía.

Militancia estudiantil

P: Decidió no entrar nunca hasta este año en la función pública, pero un abogado siempre está cerca de la política. Además, empezó la carrera en el 83, tiempo de mucha efervescencia… ¿tuvo su época militante?
R: Tuve militancia, sí. Inclusive ocupé cargos electivos en la universidad, con la Franja Morada, pero todo terminó cuando me recibí. Ahí me dediqué a militar con la gente. Hice mucho tiempo derecho laboral, obrero, hasta que decidí seguir mi carrera en el derecho penal.

P: ¿Por qué cruzó del otro lado del mostrador después de 30 años de profesión liberal?
R: Sucede por una cuestión histórica de la provincia, que es advenimiento del Código Procesal Penal acusatorio. Eso me motivó. Es lo que mejor representa los intereses de víctimas y victimarios. No hay mejor forma de juzgar, lo que mejor garantiza los derechos de todas las partes que intervienen en el proceso penal. Ese fue el primer impulso, que se complementa con otras cosas. La Procuración no es sólo el tema penal, hay defensorías civiles que hacen una tarea muy importante, que debemos fortalecer.

P: ¿Qué Jorge Crespo se queda en Roca? Ese que no es abogado, ni futuro procurador… ¿se queda el golfista y qué más?
R: Yo arranqué corriendo en karting mucho tiempo, con lo cual me fue muy bien. Después empecé a dedicarme al deportes, a las pruebas combinadas. Corrí, anduve en bicicleta, remé durante unos 12 años con amigos del alma, como Jorge Galera, Raúl Paolini y Horacio Aguilera, hasta que empecé con algunos problemas físicos hasta que dejé por completo. Y un día me encontré de casualidad con Alejandro Pellizón, que me invitó a jugar al golf. No quería ir, tenía un preconcepto…

P: Golf, sinónimo de jubilación…
R: Si, totalmente. Ese era el prejuicio. Pero la verdad es que se trata de una actividad muy linda, con un grupo humano muy bueno. Eso es lo que estoy haciendo. ¡Y trato de jugar cada día mejor, pero lo hago cada día peor!

P: Y de la ciudad, ¿qué va a extrañar?
R: Cuando me vaya a Viedma dejo todo. La profesión me dio todo lo que tengo y lo que soy. Y Roca también. Mi definición como hombre nació en Roca. Y dejo mucho, no es simple. Dejo la ciudad más linda del Valle, la mejor gente que conocí hasta ahora en la provincia, dejo mis amigos, mi casa, todo lo que quiero. Pero no la voy a abandonar. Me voy a distanciar un tiempo, porque la función obliga a asentarse en Viedma…

P: Ahora sí que va a tener que volver a remar…
R: ¡Y cómo! (risas). No, hablando en serio, no es tan tremenda la situación. Ha funcionado todo hasta hoy sin mí. Lo único que espero es que funcione mucho mejor, darle respuestas más rápidas, efectivas y justas a la gente. Hay mucho camino para hacer eso y se puede lograr sin esperar mucho tiempo.

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