Natalia Vidal: de «abogada del barrio» a defensora pública

Los personajes del año: Natalia Vidal, abogada

Criada desde muy pequeña en el barrio, se esforzó al máximo para completar sus estudios. Quiso -y logró- trabajar en la Defensoría para ayudar a los que no tienen recursos para acceder a la Justicia.

“Los vecinos me golpeaban la puerta o me mandaban mensajes de texto para que yo los ayude con algún problema. Siempre los atendí pero personalmente necesitaba cierta estabilidad económica porque yo tengo que vivir de esto, y muchas veces no cobrara o cobraba en cuotas. Por eso me presenté en el concurso, pensando en ser una herramienta para que todos mis vecinos, y todo aquel que lo necesita, pueda acceder a la Justicia”, cuenta Natalia Vidal, una joven abogada de 35 años, madre de Emilia (8), criada en Mosconi desde los 3 años, que decidió orientar su profesión hacia la ayuda al que menos tiene.

Foto: Emiliana Cantera

“Yo me crié en el barrio viendo necesidades, con compañeros que se desmayaban porque no comían. Vengo de una familia muy humilde, pero que me inculcó lo importante del estudio. Los chicos tienen que valorar el estudio. Mi papá era chofer de colectivo y mi mamá empleada municipal de toda la vida. Ellos me dijeron ‘nosotros no te vamos a dejar una herencia, no te podemos dejar una empresa o dinero, te vamos a dejar una herramienta para que te defiendas en la vida’ y se los re agradezco”, comenta con satisfacción esta enérgica muchacha que actualmente se desempeña en el área legal de una tarjeta de crédito local.

Yo me crié acá. Somos una familia humilde y desde chica veo las necesidades desde muy cerca”.

El concurso

“Cuando me presenté la verdad es que nunca pensé que iba a ganar. Me presenté, más que nada para ganar experiencia, pero a medida que fui pasando las etapas, me entusiasmé muchísimo. Cuando me entrevisté con los integrantes del Consejo de la Magistratura, les conté esto, que quería el cargo para poder ayudar a la gente a que pueda hacer uso de sus derechos, que muchas veces no lo pueden hacer porque no logran llegar a un abogado particular. Después lo charlé con otra gente de la Defensoría y se ve que fue bien recibida la idea, la verdad es que no esperaba que tenga tanta repercusión”, agregó.

Natalia concursó en la última instancia, la de la entrevista personal con los integrantes del Consejo de la Magistratura, junto a otros 20 abogados. “Hablé con varios y todos tenían muchas posibilidades”, recordó.

La ayuda de Pablo, mi esposo, fue fundamental. Él me ayudó hasta para pagar las fotocopias de la facultad”.

De los 20 postulantes que llegaron a esta instancia final del concurso de oposición y antecedentes el Consejo de la Magistratura de la Segunda Circunscripción, encabezado por el presidente del Superior Tribunal de Justicia, Ricardo Apcarián, designó el 19 de este mes a a siete defensores adjuntos del fuero Civil.

Además de Natalia, se designaron a los abogados Fernando Pablo Bustamante, María Estela Duca Prego, Cecilia Martínez, Lucía Pellizari, Hernán Schmidt y María Laura Rodríguez Palmieri, elegidos por unanimidad luego de haber superado los 70 puntos reglamentarios con las entrevistas personales ante el pleno del Consejo. Las calificaciones de todos los designados rondaron entre los 76 y los 88 puntos.

Foto: Emiliana Cantera

Ahora lo que resta es que se concrete la jura para que Natalia pueda empezar a desarrollar lo que más le gusta: ayudar a los vecinos y a todos aquellos que no tienen los recursos suficientes para acceder a la Justicia.

“Por lo que estuve charlando con la gente de la Defensoría, la idea es hacer un trabajo integral, sobre muchas problemáticas. Acá en el barrio hay muchas cuestiones, pero creo que lo importante es poder hacer un trabajo que tenga su base en lo preventivo, pero también en la concientización.

A partir de ahí creo que podemos llegar a ayudar, no sólo a la gente de Mosconi, sino también a todos los vecinos que no tengan recursos para pagarse un abogado particular”, puntualizó.

«También hay que ser un poco psicólogo»

A medida que fue avanzando en el ejercicio de la profesión, Natalia se dio cuenta que lo suyo era el fuero de familia. “Al principio pensé que lo mío era lo laboral, pero después me di cuenta que en realidad me gustaba más lo familiar. Muchas veces somos un poco psicólogos, porque de una consulta de 30 minutos, capaz que pasás 20 escuchando lo problemas de la gente, por qué se separó o que le hizo su vecino… Igual eso no es una carga para mi, todo lo contrario”, comentó.

Natalia Vidal sabe que ahora tendrá un desafío mayor. “Cuando sos abogado particular la gente te va a buscar porque te tiene confianza. En cambio en la Defensoría, nadie te elige, a las personas les tocan los defensores y es uno el que se tiene que ganar la confianza de la gente a medida que va trabajando para poder ayudarlos mejor. Espero poder hacer bien mi trabajo porque es una gran responsabilidad”.

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