El veterano de Malvinas que participó del Peso de la Manzana contó su historia

Ricardo Rojas de 59 años fue uno de las diez personas que salieron sorteadas para participar del peso de la manzana, en la noche del sábado.

“La Comuna” lo encontró en el stand de los veteranos de Malvinas explicando a los más chicos, como fue la guerra en el Atlántico Sur durante 1982.

El hombre recién se enteraba que había sido seleccionado y esperaba tener suerte a la hora de calcular el peso del fruto que permitía un suculento premio. Sin embargo la suerte le fue esquiva y le erró por 18 gramos.

El ganador fue Silvio Rodríguez, quien se acercó al peso real con una diferencia de seis gramos.

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Ricardo no tenía previsto estar en Roca para esta fecha, ya que fue un familia que lo alentó a que venga a conocer esta parte de la Patagonia.

“Me encantó el lugar y la fiesta es muy linda. Yo en realidad soy santiagueño, pero en los últimos 20 años he vivido en Uruguay. Nos fuimos en la década del 90 cuando la Argentina comenzó a tener serios problemas con la seguridad”, recuerda.

Viví en Uruguay los últimos 20 años, pero ahora me trasladé a Roca. Esta es una fiesta muy linda”

Ricardo Rojas, veterano de Malvinas

Es clase 62 y combatió junto a otros conscriptos del Cuerpo de Infantería Mecanizada N°7, que tenía destinado en La Plata y luego fue destinado a viajar al sur, en Rio Gallegos, donde debía preparse para cruzar a la isla, donde la Argentina ya había tomado posesión.

“Yo estaba haciendo la colimba y cuando llamaron me pude haber quedado por mi hijo, que hoy tiene 40 años, pero decidí ofrecerme como voluntario”, cuenta el hombre de pelo blanco. “En principio me ofrecí porque iban todos mis compañeros, pero por otro lado tenía el sueño de volar en avión. No esperaba participar de la guerra, pero finalmente me tocó estar en una de las batallas emblemáticas, en Monte London”, asegura.

Entre los recuerdos más relevantes cuenta que en esa batalla, recibió esquirlas en su pierna, pero por el frio reinante y la humedad no sintió los dolores sino hasta varias horas despues.

Era tanto el frío que teníamos que golperanos las espaldas entre los compañeros para calentarnos”, dice.

El joven de Pampa de los Guanacos fue uno de los que participó en el histórico día de la llegada al continente, donde la ciudad de Rio Gallegos se quedó sin pan.

“Yo no hice silencio”

Otro de los recuerdos del ex combatiente, son las ordenes de sus superiores que les impedían hablar de la guerra y lo que pasaba allí. “Ellos no querían que dijeramos nada, que la comida la tenían guardada en los contenedores mientras nosotros nos moríamos de hambre, entre otras cosas. Pero yo nunca me calle. Fui el mentor de uno de los primeros centros de veteranos de guerra que salió a denunciar todo”, afirma.

Desde hace tres meses vive en Roca, alquilando una casa y dando charlas en las escuelas contando los pormenores de la guerra.