El enfermero que recibió a miles de bebés en el hospital de Roca

“Atendí partos en ambulancias, a la orilla del río y en casas dónde nos alumbrábamos con un candil”, expresó emocionado Oscar Hernández, el enfermero que tras 47 años de trabajo en el hospital de Roca se jubiló la semana pasada.
Miles fueron los bebés que recibió con sus manos durante más de 35 años en los que se desempeñó en Tocoginecología, sala que lleva su nombre por su dedicada labor.

Oscar tiene 66 años y a los 19 comenzó a trabajar en el López Lima. Su madre había ingresado tiempo atrás como cocinera y luego también se recibió de enfermera.
Durante mucho tiempo le tocó viajar a Mencué a 300 kilómetros de Roca para atender a los vecinos.
“Solo iba con el chofer de la ambulancia y tenía que resolver situaciones de emergencia, a veces me tocaba hacer el parto o trasladar a pacientes graves que estaban agonizando”, recordó.

Para él cada persona tiene un propósito en la vida.
“Uno está puesto por Dios en un lugar especial, tenemos la posibilidad de poder ayudar a la gente, esa siempre fue mi visión sin pretender nada a cambio”, señaló.
Varias vecinas que iban a hospital con sus hijas embarazas lo veían en los pasillos y lo saludaban. “Vos recibiste a mi hija ahora quiero que atiendas a mi nieto cuando nazca”, le dijeron muchas veces.

Oscar pasó por diferentes sectores del hospital pero estuvo la mayor parte de sus años en maternidad.
“Me gustaba el olor a espadol que se usaba y la limpieza que había en el área de ginecología”, contó.

A los 19 años asistió su primer parto y comenzó a formarse en esa labor. En esos momentos muchos médicos daban un paso a un costado y le permitían recibir a los bebés. “Te das cuenta que sos importante en el equipo de salud y que tienen confianza en vos”, reconoció.

Pero en esos momentos se cruzaban muchas emociones.“Hasta que el bebé no llora es todo tensión, la alegría de uno es cuando ese pequeño está bien al lado de su madre, ahí te relajas”, contó.

Así como la llegada de una vida al mundo es una experiencia maravillosa también le tocó atender a madres que tenían a su bebé muerto en su vientre por un ataque hipertensivo o por desprendimiento de placenta.
“Tenés que decirle a la mamá que está muerto su hijo y ella tiene que parirlo con todo el dolor que eso lleva, el familiar está al lado y después tenés que mostrarle el cuerpito”, explicó.Cuando se termina el parto el que se queda es el enfermero para contener esa situación. “Hay que estar preparado para eso”, sostuvo.

Oscar contó que le es muy difícil dejar el hospital en medio de la pandemia por el coronavirus.
“Es como abandonar el barco, pero me llegaron los papales de Anses y me tengo que ir, pensé que iba a estar un tiempo más, no tenía ganas de irme”, se lamentó.

El enfermero destacó que sus compañeros están realizando un intenso trabajo a conciencia y que le hubiera gustado acompañarlos. “Hay colegas mayores de 60 que están trabajando con los cuidados que se requieren”, detalló.

El miércoles pasado se quebró de en lágrimas cuando vio que todos sus compañeros lo fueron a despedir con un aplauso.
“Estoy satisfecho de haber hecho mi trabajo de la mejor manera posible pero también siento un poco de tristeza porque el hospital fue mi segunda casa”, dijo.
Durante sus 47 años se dedicó a ayudar para que el centro médico sea más confortable.

“El área de Tocoginecología, en el patio había un jardín abandonado y plantamos arboles”, contó.
También ideó y consiguió un cuerpo de vigilancia para el edificio, el bicicletero y pintó el mástil con ayuda del municipio.
“Hay dos caminos, el de ser reconocido o que no se acuerden de vos por eso hay que hablar menos y hacer más”, recalcó.
“Voy a tratar de seguir yendo al hospital y colaborar con lo que pueda”, dijo.

Ahora que comenzó su retiro mencionó que va a pasar más tiempo con su familia. Oscar tiene cinco hijos y la menor tiene 12 años. También va a realizar más deporte. “Salgo a correr a las bardas y juego al fútbol, estuve mucho tiempo en Argentinos del Norte, me importa mantenerme en buen estado físico”, remarcó.

Cuando finalizaba esta entrevista agradeció a sus amigos, compañeros de trabajo y vecinos que le manifestaron su cariño en su último día.
“Lo que hice fue de corazón, siempre dije que no me interesaba el dinero solo pagar mis cuentas, lo que importa es ayudar, la amistad y los seres queridos”, dijo con mucho orgullo.

Comentarios