Conocé la historia completa de Pedro Aedo, el cantor

“Tendría unos 14 años cuando tuve mi primera guitarra. Me la regaló un patrón y estaba toda desarmada, pero eran tantas mi ganas de aprender, que la parche con poxipol”.
El hombre que habla tiene una tupida barba blanca, pelo largo y un pañuelo al cuello. Es poco amigo de andar contando su vida, pero la insistencia de este cronista y la ayuda de su hija Raquel, hacen que poco a poco vaya largando historias y anécdotas.

Se llama Pedro Aedo y es bien conocido en el ámbito folclórico de la ciudad, pero también en su barrio Colonia 17 de Octubre y en todo Gómez, donde recorre las calles de lunes a viernes vendiendo verduras en su camioneta verde.
La música inundó su vida de melodías camperas, aprendiendo de grandes maestros como Eduardo Falú. Jorge Cafrune, José Larralde, entre otros. En la radio había un programa llamado “folklore de alto nivel”, que conducía Roberto Morán. Yo escuchaba las canciones e intentaba que me saliera parecido y así fui aprendiendo.

En cierta ocasión un vecino, que tenía dos hijos estudiando guitarra en un conservatorio, le preguntó al joven Pedro si sabía tocar. El respondió que “recién estaba aprendiendo”. Ante la insistencia del hombre, Pedro tomó la guitarra y ofreció lo poco que había aprendido. Eso alcanzó para dejar sorprendido al vecino. “¡Cómo puede ser que gasto tanta plata para que mis hijos estudien y no saben casi nada y vos tocas tan bien, sin tener quien te enseñe!”, habría comentado el padre de los chicos.
Pedro es un hombre sencillo, que aún conserva su primer rancho, con una extensión, mitad ladrillo mitad madera. Su hija dice que nunca quiso que le arreglaran la casa. “Adentro todavía hay piso de tierra, él no quiere poner cerámicos. Todo lo hizo con sus propias manos”, destaca Raquel.


Afuera, el patio está techado con grandes árboles, que no dejan pasar los rayos del sol implacable de la siesta. Sentado en unos troncos y unos mates de por medio, Pedro se va soltando, pero aclara que es un “hombre frontal” y que eso le ha traído algunos problemas. “Yo no soy de andar discutiendo, pero no me gusta que le falten el respeto al paisanaje y cuando algo no me gusta, me voy por donde vine”, dice.

Dormir con la guitarra

A los 18 años Pedro fue a una casa de música y eligió una guitarra nueva. Era de concierto y valía mucho dinero. “Yo no tenía tanta plata, pero vendí una guitarra que tenía y con parte de mi sueldo, pague la mitad. El vendedor me aclaró que sólo la podía llevar el día que la terminara de pagar. Lo poco que ganaba trabajando, lo entregaba y eso me valió varios meses de andar mal. En varias oportunidades pase hambre por ir en busca de esa guitarra. El día que cancelé la deuda fue muy emocionante. No quería que nadie la tocara. Llegaba a soñar con ella y la acostaba a mi lado”, relata como si hubieran sido los día más felices de su juventud.
Paralelamente a la música, Pedro se dio el gusto de incursionar en deportes que también le gustaban como el boxeo, el ciclismo y el fútbol, donde se destacaba como arquero. “Llegue a tener la valla menos vencida”, se entusiasma.

Fiesta de la manzana

Pedro Aedo supo cantar en la Fiesta de la Manzana cuando llegaron a la ciudad grandes personalidades como Estela Raval, Miguel Angel Robles, Los de Salta y Víctor Heredia. “Por esos años la fiesta se hacía en el canalito o en la 9 de Julio y Av Roca. “Este año vamos a volver, después de muchos años sin ser convocado y gracias a las gestiones del amigo Facundo Yañez. Voy a estar en el escenario de los artistas regionales”, se alegra Pedro.
A lo largo de su vida ha participado la fiestas del Puestero, de la Vendimia y de otras muchas en localidades de la región sur de nuestra provincia. Incluso sus hijos suelen acompañarlo, en guitarra y voz, en las peñas o fogones de amigos. Ellos son:Silvana, Raquel, Pedro y Nazareno, quienes le han dado ya nueve nietos.
La tarde llega a su fin y el viento muestra su fuerza azotando los álamos altos que rodean su rancho.
El hombre no se hace rogar ante mi pedido y levanta a su compañera cuidadosamente… la acaricia, la afina suavemente y nos regala un tema propio: “Me gusta cantarle al pago”.

Trabajo musical

-Si han pedido que cante
-A dónde te irás milonga
-Como imitando al hornero
-El leñatero
-La cuartelera
-Por amor al folklore
-Un silvo
-Los ejes de mi carreta
-Peón de campo
-Por esta pena que siento
-Nunca
-Pa los peones cantereros
-Como yo lo siento

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