Conocé al científico de Roca que estudia «desórdenes de conciencia» en Europa

Se llama Federico. Vive en Bélgica y cursa un posgrado en París. Es licenciado en computación y trabaja sobre los estados de conciencia de las personas a través de estímulos cardíacos.

Beaufays es el nombre del pueblo en dónde transcurren gran parte de sus días. Allí “al fin” pudo hacerse de una parrilla para asegurarse los asados cada fin de semana y también de experiencias que engordan su curriculum de joven profesional.

Se llama Federico Raimondo (32). Es roquense, Licenciado en Ciencias de la Computación desde el 2011 y vive en Europa hace seis años. Se define como un “aprendiz de científico”. Vive largas jornadas de 12 horas de trabajo, dedicado de lleno a investigar sobre la estandarización y automatización del diagnóstico de desordenes de conciencia.

Al menos una vez al mes un colectivo lo lleva en 20 minutos a la estación de Bélgica, se sube a un tren que viaja a 300 kilómetros por hora y lo deja en París dos horas después. Su destino es el laboratorio PICNIC Lab en el Instituto del Cerebro y la Médula Espinal del hospital Pitié-Salpêtrière.

Foto: Cesar Izza

Federico transita la etapa final del cursado de un doctorado co-tutelado entre la Universidad de Buenos Aires (UBA) (Doctor en Ciencias de la Computación) y la Universidad Pierre y Marie Curie en París (Doctor en Ciencias Médicas). Participa de al menos diez proyectos de investigación en paralelo. Uno de sus trabajos más importantes es el que firmó junto al neurocientífico Jacobo Sitt y Diego Fernández Slezak, que ya fue publicado por el periódico Annals of Neurology.

El joven investigador dice que en el ámbito dónde “hay mucha competencia y pocas vacantes para acceder a recursos”, pero no pierde su entusiasmo por la investigación en clínica aplicada.

Los pacientes que no se comunican pero que están con los ojos abiertos son su objeto de análisis. A través de “una batería de estudios” es que se obtienen datos para evaluar a la persona en distintas dimensiones.

“Siempre mirábamos al funcionamiento dinámico del cerebro como el centro de la conciencia y de allí extraíamos información acerca del estado de los pacientes. Ya se había investigado sobre la conciencia y la actividad periférica, relacionada con la función cardíaca, la respiración y las vísceras. Decidimos ver más allá en estos pacientes, y encontramos que hay más información”, explicó Raimondo.

Hay mucha competencia y pocas vacantes para acceder a recursos. Se trabaja mucho”.

A través de frecuencias de estímulos sonoros, los investigadores pudieron descubrir nuevas señales. “Es la primera vez en que un estudio analiza al paciente no sólo a traves de la interacción con el mundo externo sino también con el cuerpo. No está totalmente desconectado, no existe un ‘modo automático’ por así decirlo, sino que todo es controlado y supervisado por el cerebro, incluso los latidos del corazón. Y eso esta relacionado con la conciencia.”

Foto: Cesar Izza

“Hay un gran grupo de trabajo en París, otro en Bélgica y también estamos en contacto con personas de Nueva York, Milán y Buenos Aires. Son las interacciones lo que llevan al éxito de los proyectos”.

Río y café, los imperdibles al regresar

Aunque su presente lo encuentre en pleno desarrollo fuera del país, Federico siempre extraña. Vuelve cada vez que puede a visitar a su gente. Los planes que surgen lo encuentran con sus queridos familiares y amigos asado por medio, tomando un café expreso o paseando en el río.

  • Hace 14 años estudia sin pausa. Primero hizo la licenciatura en la UBA y hace seis años cursa el doctorado, que está proximo a culminar.
  • Lleva 2 años de residencia permanente en Europa. Antes estuvo por períodos en el 2014 y 2015.
  • Nació en Roca el 25 de abril de 1985. Arrancó la primaria en la Escuela 168 y continuó en la Escuela del Valle. El secundario lo cursó en la Escuela Del Sur.
  • El mayor de cuatro hermanos, Federico tuvo chances de irse a estudiar a Buenos Aires y no tenía dudas de elegir una universidad pública.

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