Sueldos políticos en días de “solidaridad”

Desde Roca se activó el debate rionegrino por los sueldos de la política en tiempos de “solidaridad” y “emergencia”.

El legislador de Juntos por el Cambio, Juan Martín, puso el tema sobre la mesa, reclamando al presidente de la Legislatura, Alejandro Palmieri, que congele por 180 días las dietas que perciben los 46 parlamentarios rionegrinos.

El referente del macrismo en Río Negro adelantó también que presentará un proyecto para que los poderes Ejecutivo y Judicial de la provincia se sumen a ese “esfuerzo”.

“La política tiene que dar el ejemplo”, argumentó Martín, haciendo propias palabras que se escucharon también en el Congreso de la Nación cuando se trató el proyecto del nuevo gobierno nacional para revertir el drama social y económico que atraviesa el país.

Sin dudas que es así. Lo que cabe preguntarse es si se trata del primer ejemplo que debe dar la política.

Antes de ingresar al debate sobre los ingresos, la Legislatura rionegrina debería saldar la cuenta que dejó la última gestión parlamentaria provincial, que el año pasado sesionó apenas siete veces.

Es en la cantidad y en la calidad de la producción de leyes donde aparece el déficit principal de un cuerpo en el que un tercio de sus integrantes fueron reelegidos para seguir en sus bancas cuatro años más.

Los 150.000 pesos promedio que conforman hoy la dieta promedio de un legislador rionegrino no serían motivo de análisis si la imagen que emitiera ese poder del Estado fuera asociada a la contracción al trabajo.

Lamentablemente, eso no es así. No es responsabilidad de Juan Martín ni de todos los legisladores actuales. Pero serán ellos quienes deban torcer el rumbo para mostrar que merecen una remuneración acorde a la misión que les encomendó el pueblo rionegrino.

Y ese diagnóstico también puede aplicarse a la esfera municipal.

No hay razones lógicas para pensar que un intendente, responsable legal con su firma del destino final de unos 1.700 millones de pesos anuales, tenga que percibir una remuneración equiparable a otras funciones, que ofrecen toda la dignidad, pero a todas luces son de mucha menor jerarquía, como en el insistente pedido para que cobren igual que un maestro.

Hasta que alguien modifique la Carta Orgánica, los sueldos de los concejales tienen relación proporcional con la asignación definida para el intendente, que a su vez cobra un 75% más que el monto asignado para la categoría más alta del escalafón municipal. Por lo tanto, si aumenta un sueldo, aumentan todos.

Pero, de nuevo, el problema no son las remuneraciones.

El problema es quién cobra esas remuneraciones, por qué cualidades fue elegido para ese cargo y qué aptitudes reúne para cumplir con los objetivos de la función.

La pobreza de miles de roquenses, rionegrinos y argentinos no terminará con el congelamiento de los sueldos políticos.

Si esa señal no llega acompañada del gesto realmente importante, basado en la profesionalización de la política, será apenas una brazada hacia una orilla que todavía es muy lejana.