Marcha de mujeres: “El reclamo sin dañar es más productivo”

Por María Gabriela Lastreto* 

El jueves 8 de marzo tenía pensado participar de la marcha, porque estoy de acuerdo con la necesidad de legitimar el pedido de alguna forma y de reivindicar los derechos de las mujeres que se lograron con tanto dolor.

Pero cuando llegué al centro me encontré con lo que estaba ocurriendo en la Catedral. Entonces cambié de rumbo. Se me cerró el pecho, pero no por la pintada en sí, sino porque creía que la manifestación iba a ser otra cosa.

Me pareció que no era necesario todo lo que estaba pasando. Lo sentí como muy violento. Las mujeres que van a buscar algún derecho a través de una forma violenta no lo consiguen. Generan más violencia.

A lo mejor hubiese sido más productivo un reclamo silencioso, sin dañar al otro, al que piensa distinto.

No me gustaría que esto se transforme en una lucha de derecho para las mujeres y que las mujeres se empiecen a pelear entre ellas, porque hay quienes no piensan igual ante varios de los temas que se llevaron a la marcha.

Y eso no significa ser feminista ni machista. A mí no me gusta ponerle rótulo a las cosas. Antes que nada soy persona, soy mujer, madre. No me van correr por el lado del femicidio, porque sé que existe, pero creo que es un error generalizar, porque no todos los hombres son violentos, como tampoco todas las mujeres son tranquilas y pacíficas.

Me parece que hay lugares donde peticionar y dañando la institución no se logra nada. Si hay un cura pedófilo, hay que denunciarlo. Si hay un cura que protege a los pedófilos, hay que ver si es un delito y denunciarlo. Pero no se puede destruir la institución.

No se puede ir al Poder Judicial a romper todo “porque no me dan respuestas”. Hay otros mecanismos. Si un juez no te da respuestas, tenés el Consejo de la Magistratura para denunciarlo. Yo fui consejera y a mí no me pueden decir que no funciona, porque se han destituido muchos jueces.

Entonces, no estoy de acuerdo con esto de ponerse en los extremos de “estás a favor del hombre o estás a favor de la mujer”. Estoy del lado de lo que es mejor para cada uno. No somos iguales. Pensamos distinto. Nos manejamos distinto.

Yo vengo de una época machista, me tuve que hacer codo a codo, pero nunca me impusieron nada. Mis derechos los gané sin destruir nada y también gracias a otras mujeres que trabajaron duro para crecer.

En una charla reciente, un varón me dijo que “si no hay violencia, no hay ganancia de derechos” y que “en toda lucha hay violencia”. Pero yo no veo como una lucha sino como algo que corresponde, que te merecés como ser humano. Eso tan trillado que se dice, “somos todos iguales ante la ley”, no tengo tan claro que sea así. Somos iguales en igualdad de condiciones.

En conclusión, no me gustó lo que pasó en la marcha. Pensé que iba a ser otra cosa. El reclamo se desvirtuó y no entendí para qué se marchaba.

Era el Día de la Mujer, el momento de reivindicar los derechos de las mujeres que se lograron a través de tanto dolor. Pero empecé a ver que el reclamo tenía que ver con un montón de otros temas, en los que la política no está ajena. Entonces no sé hasta qué punto, cuando se va con tanta violencia, se logran las cosas.

Claro que hay que hablar sobre la despenalización del aborto, pero lo más importante es la educación. Y no sólo para no concebir, sino para todo, porque el sexo irresponsable mata. Hay que lograr derechos que se puedan cumplir, no utopías.

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Abogada, primera presidenta mujer del Colegio de Abogados General Roca.

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