“Las Fiestas”: entre mandatos y crisis

5 preguntas a Gustavo Marín, psicólogo

P-¿Qué significan “Las Fiestas”?

R- Para todas las personas del mundo, las Fiestas tienen una impronta festiva, pero no siempre es así como se sienten las personas. La Navidad tiene un sentido católico, y muchas personas han perdido ese sentido religioso, profundo, y se cuestionan “para qué festejamos algo que no sentimos”. Se cuestionan por qué es tan importante hacer regalos o comer.

Foto: Archivo

P- ¿Las Fiestas pueden ser un momento de crisis para las personas?

R- Sin dudas. En esta época del año aumentan las consultas, la gente se pregunta qué hacer en las Fiestas, si se anima a dejar todo e irse a pasar sólo con su pareja y sus hijos, si el resto de la familia se va a enojar. Hay mucha gente que se siente culpable por sentir eso. Tomar nuevas decisiones genera cierta incomodidad, como también seguir en la misma. Cada vez hay más gente que se lo cuestiona.

P-¿ Qué cosas hay que evitar en estas fechas?

R- Hay que evitar dejarse llevar por los mandatos festivos. Si vengo de alguien que está ausente, eso nos genera un duelo. Es “la presencia de la ausencia”. Entonces hay que evitar disimular lo que nos pasa. Dar espacio a la tristeza si es que estamos tristes por algo. Dar espacio a la mezcla de emociones que se generan en estas fechas, y no “adormecernos”, no comer hasta más no poder, no tomar más de la cuenta o salir de fiesta para estar feliz.

P-¿Qué cosas no hay que dejar de hacer?

R- Lo que no hay que dejar de hacer es, si tengo ganas, es evaluar las cosas que me han salido bien este año y qué tengo que dejar atrás, para darme una nueva oportunidad de poder hacerlas. Brindar por nuevas intenciones: si este año me había propuesta hacer actividad física y no lo pude hacer, brindar para tener una nueva oportunidad de poder hacerlo.

P- La frase “Se acercan los días en que la felicidad pasa a ser una obligación”, ¿es tan así?

R- No debería serlo. Hay un mandato de que en las Fiestas uno tiene que estar bien. Estamos en una sociedad que escapa al dolor, pero eso es inevitable, e incluso nos permite fortalecernos para nuevos desafíos. La felicidad no puede ser una obligación, porque va a ser una felicidad falsa. Si me permito darme espacio para estar triste, cuando uno vuelva a tener felicidad, que la va a tener, será una felicidad auténtica, espontánea.

  • En este época del año aumentan las consultas. Muchos se cuestionan si las quieren pasarlas con familiares.

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