Junio trágico en Roca: “Los violentos no nacen, se hacen”

Gustavo A. Marín (Psícologo)/gustavmarin@hotmail.com

Dos mujeres fueron asesinadas este mes en la ciudad. ¿Por qué? ¿Cómo nos plantamos como sociedad ante estos crímenes? Una mirada profesional convoca a reflexionar sobre nuestros valores sociales.

Cuando nos encontramos ante un nuevo caso de feminicidio, nos preguntamos por qué, y quizás tengamos la tentación de pensar que el problema son los individuos anti-sociales que cometen algún delito, en este caso un hombre violento que arremete contra una mujer.
En parte es así, pero esto es algo que se viene sucediendo hace mucho tiempo, así que debemos buscar nuevas respuestas.
Los violentos no nacen, se hacen. Y ésta es una sociedad que favorece determinadas actitudes que parecen normales, comunes, inocentes, pero no lo son.
La actitud de querer ganar siempre parece muy legítima, pero no lo es.
No nos han enseñado a perder, a que nos digan que no, a tolerar la frustración, a pedir ayuda, a manejar nuestros impulsos de manera saludable, a sentir las emociones en vez de taparlas con medicamentos, diversión y consumismo.
La pareja sigue siendo casi el único lugar donde encontramos placer y afecto, y hacemos que todo gire a su alrededor.
Por eso que nos deje una pareja equivale a perder “el sentido de la vida”. Y es por ellos que no soltamos cuando debemos soltar.
La posesividad y la dependencia es lo más común encontrar en una relación, cuando en realidad debiera estar regida por la libertad, el respeto y la autenticidad.
La inmadurez emocional, el apego afectivo hace que una pareja no pueda reconocer los límites de lo saludable y lo patológico.
Un hombre antes de golpear o matar, ha demostrado varios signos de violencia, que a veces las mujeres pasan por alto, justifican, postergan, se paralizan ante el miedo y no piden ayuda, y se exponen en demasía.
Algo que muchas mujeres vienen advirtiendo en toda nuestra sociedad occidental, “el eje de la Violencia es la Cultura Patriarcal.” La Cultura Patriarcal es la hegemonía, la preponderancia que tiene lo masculino por sobre lo femenino.
Y es así que se enaltecen e idolatran de manera más o menos consciente, todos aspectos que tienen que ver con lo masculino, como la competencia que anula al otro, la racionalidad a ultranza, el poder económico, la fuerza, la acción continua, la posesión, el progreso desmesurado, acumular, el perfeccionismo, la lucha, la guerra.
Y se desvalorizan aspectos/valores como la afectividad, el amor, la cooperación, la creatividad, la reflexión, la compasión, el juego por diversión, la paz interna, el tiempo libre, el saber perder, la ternura, el perdonar, el placer, la amistad.
La educación, la publicidad, los medios de comunicación son los principales reproductores del modelo Patriarcal.
Lengua y matemática siguen siendo el eje, y todo gira en tener el cuerpo quieto, reprimido, dominado atrás de un banco y en fila.
Si reprimimos nuestro cuerpo, nos desconectamos de nuestras emociones que luego saltan en impulsividades. Nada se brinda desde el aprendizaje afectivo, desde el juego, desde el arte, desde el autoconocimiento (y cuando es así, no es estructural), del aprender a decir no, y tolerar las pérdidas. Esto se repite en todos los niveles educativos.
Nada cambiará si no cambian nuestros valores sociales, el consumismo, la vida light, la racionalidad, la violencia contra el medio ambiente, la falta de compromiso con uno mismo, el individualismo son aspectos que afectan nuestro psiquismo y nos predisponen a la violencia o la sumisión.

Instan a crear cuerpos autónomos de prevención y seguimiento

Entre la última docena de víctimas de la violencia de género en la región y país, todas tenían una exclusión del hogar o una restricción de acercamiento, destaca el abogado Marcelo Hertzriken Velasco, representante de la familia de Leticia Gómez.
Por eso consideró que “lo que está faltando es que los gobiernos provinciales y el Poder Ejecutivo Nacional dispongan de medios adecuados para tener un cuerpo autónomo de prevención y seguimiento, que haga una tabulación de riesgo por la reiteración y por el carácter de las conductas de ataque, para tomar luego medidas efectivas”.
Ese equipo debería hacer un seguimiento del agresor y un cuidado inteligente de la víctima, “que no se agote en los rondines o que no pase como en algunos juzgados de familia, que le piden a la víctima que haga el diligenciamiento de las medidas”.
“Acá falta dinero de los gobiernos provinciales para que entiendan que esto tiene características epidemiológicas”, enfatizó el querellante en la causa que tiene como acusado al enfermero Mario Bravo.
Hertzriken Velasco alentó a utilizar medidas precautorias inteligentes y no la mera restricción de acercamiento. “¿Qué hago como abogado de una víctima con un hermoso interlocutorio, muy bien redactado, cuando en la práctica son las propias víctimas las que tienen que gestionarse la protección?”, planteó.
“Si tenemos una epidemia, tenemos que actuar. Y esto no significa abrir la puerta para contrataciones directas. Hay que trabajar seriamente en la conformación de un cuerpo profesional para prevenir”, concluyó.

“Basta de matarnos”, el reclamo que llegó hasta Tribunales

Bajo la consigna “Basta de matarnos” integrantes de la Asamblea 8M Fiske se manifestaron esta semana frente al Poder Judicial de Roca.
Fue en reclamo de justicia por los dos asesinatos de mujeres ocurridos durante este mes y por los distintos casos de violencia de género registrados en la ciudad.
El movimiento feminista local, centralizado en el espacio Asamblea 8M se convocó alrededor de las 10 de la mañana, sobre calle San Luis, frente al Poder Judicial de Roca exigiendo justicia por los crímenes de Leticia Gómez y Evangelina Cayuleo.
Las presentes hicieron la lectura de un documente elaborado desde la asamblea, donde arrojaron estadísticas de la situación de emergencia que viven las mujeres a nivel provincial.
“Las denuncias ingresadas en el marco de la ley 3040 por violencia familiar incrementaron en un 495% y de lo que va el 2018 aumentó en un 10% las causas de violencia familiar en los juzgado de familia de Río Negro” sostuvieron.
En el mismo contexto pidieron justicia por Laura, la joven de Cervantes de 24 años que denunció a un taxista por drogarla con una sustancia que hasta el momento se desconoce.
También denunciaron los hechos violentos vividos por una joven, que el pasado sábado fue abusaba sexualmente y por la mujer que fue brutalmente golpeada por su pareja.
Ademas exigieron la pronta aparición con vida de Yanina Torres, quien se encuentra desaparecida hace dos semanas.
Cerraron la convocatoria el grito de “ni una menos, vivas nos queremos”.

Acá falta dinero de los gobiernos provinciales, porque esto tiene características epidemiológicas”. Marcelo Hertzriken Velasco, abogado de la familia de Leticia.

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