En el desconcierto abundan los desaciertos

Lo que pasa en Roca es cosa seria. También lo es lo de Cipolletti y lo de Bariloche. El escenario, ratificado por Nación, es igual en las tres , donde la calificación de ciudades con circulación comunitaria del virus da un toque más de alerta.

Pero más allá de la calificación técnica, implica una señal muy fuerte saber que estamos en el nivel de ciudades con muchos más habitantes y donde es más difícil el control de la circulación. No es nada nuevo decir que algo estamos haciendo mal, pero resulta sorprendente que hemos escuchado afirmaciones como “las cosas están bastante bien en Río Negro”, o “la situación está controlada” y peor aún, “es preocupante, pero no alarmante”.

Y el resultado parcial, porque siempre será parcial una lectura de casos, es que Roca supera a todas las localidades rionegrinas en contagios y no hay día en la semana en que no se agrande la lista. Se convirtió en rutina el hecho de esperar el parte diario con los casos de la ciudad para ver si respiramos aliviados o no. Pero cuando no es un problema de Roca es de Cipolletti o es de Bariloche.

Sin dudas que hay responsabilidades compartidas en las acciones. Por un lado los gobiernos que no aciertan con una medida efectiva para contener, pero por otro la gente que no para de salir y se despreocupa, porque imágenes tomadas por este diario nos permiten ver que en la calle hay de todo. Los que se cuidan mucho, los que se cuidan más o menos y los que no toman ningún recaudo.

Ni los controles en los puentes, ni los seguimientos más personales están logrando bajar el número de contagios. Y no es entendible que una ciudad con poco más de 100 mil habitantes se codee en un ranking que nadie quiere con capitales de provincia o grandes conglomerados e incluso los supere.

Si hay una palabra que define todo esto, esa es desconcierto. Porque estamos desconcertados los vecinos, los profesionales de la salud y los gobiernos de turno. Y en el desconcierto abundan los desaciertos.