“El Estado es cómplice de la contaminación del río”

¿Por qué maltratamos nuestro río?

Por Diego Rodil* 

Nadie discute la importancia del agua para el sostenimiento y la reproducción de la vida en el planeta, sin embargo la desidia del ser humano no tiene límites a la hora de deshacerse de la basura que él mismo genera, a lo largo de las etapas de extracción, producción, distribución y consumo.

El nivel de contaminación que sufren las aguas de nuestro río Negro es cada vez más elevado, y los elementos tóxicos han llegado a las capas freáticas más profundas. Esto implica que los vertidos (legales e ilegales) industriales y petroleros, los restos de plaguicidas y los desechos cloacales, penetran en la tierra, envenenando además el agua de abajo hacia arriba.

En la superficie, el proceso de eutroficación es alarmante (observable en la creciente presencia de algas), y cada vez es más frecuente la acumulación de basura en sus costas, como el televisor y el paragolpes encontrado días atrás, que motivó una jornada de limpieza este último domingo en Paso Córdoba.

Pero, ¿por qué maltratamos nuestro río? Se habla de falta de educación, de conciencia ambiental, hasta llegan a decir que es un problema de clase.

Lo cierto es que, mas allá de la carga que acarrean los usuarios, existen instituciones gubernamentales con responsabilidades concretas, empezando por la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC).

Los Estados deben “prevenir los daños ambientales significativos, lo cual implica que deban regular, supervisar y fiscalizar las actividades bajo su jurisdicción, realizar estudios de impacto ambiental, establecer planes de contingencia y mitigar los daños ocurridos”, tal cual lo dijo en una medida inédita, la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

La presencia de naftaleno (elemento cancerígeno asociado a los hidrocarburos), fue confirmada en el río Negro por la propia Corte Suprema de Justicia de la Nación, a lo que se suman una buena cantidad de pruebas presentadas a través de una decena de recursos de amparo.

Sin embargo, hasta el momento no hay fallos que protejan la cuenca del Negro. La Justicia tiene que decidir qué va a hacer con los amparos presentados, por el momento gana tiempo, ademas de evitar la ley general del ambiente, recostándose en la ley de amparos.

En definitiva, salvo contadas excepciones, los tres poderes del Estado son cómplices de las corporaciones que saquean nuestros bienes comunes, destruyen las economías regionales, contaminan el ambiente y enferman a la población.

En la semana dónde miles de mujeres pararon, quiero recordar a Berta Cáceres, símbolo de resistencia indígena y luchadora socioambiental, que decía: “mientras tengamos capitalismo este planeta no se va a salvar, porque el capitalismo es contrario a la vida, a la ecología, al ser humano, a las mujeres…”. A Berta la asesinaron el 3 de marzo de 2016 en su casa de Honduras.

La semana pasada se detuvo al presidente ejecutivo de Desarrollo Energéticos DESA (empresa hidroeléctrica), como principal sospechoso de planear el asesinato. Ojalá se haga justicia, por Berta y por nuestro río también.

Ver nota relacionada: «Río contaminado: un espejo en el que nos tenemos que mirar»

*Integrante de la Asamblea Socio Ambiental Fiske Menuco

Comentarios