Editorial: una incómoda coincidencia

Tan lejos llegó el enfrentamiento entre la Provincia y el Municipio que ni siquiera cuando están de acuerdo pueden admitirlo públicamente. Unos y otros creen indispensable poner semáforos sobre la Ruta 22, en los accesos, para atenuar el riesgo de siniestros mientras se define qué tipo de obra de ensanchamiento se realiza en el tramo que atraviesa la ciudad.

El intendente Soria lo dice abiertamente e incluso hizo públicas las notas enviadas a Vialidad Nacional. Allí adjuntó las notas que recibió de instituciones sociales y deportivas, como el Deportivo Roca y el Jockey Club, además de la firmada por las autoridades de Educación en Roca.

La coordinadora de la Delegación, Silvina Biancalana, sabe que es peor lamentar una tragedia con alumnos o docentes del CEM 150 involucrados que enfrentar el enojo de algún superior por golpear la puerta de Soria en busca de ayuda.

El camino del Ministerio de Gobierno ante el tema fue sinuoso. Anunciaron primero con ímpetu la colocación de un semáforo en el cruce de San Juan, promovieron reuniones con la Defensoría del Pueblo, con la Policía y hasta con los responsables del Distrito Río Negro de Vialidad Nacional. Pero después, llamativamente, optaron por dejar en manos del Deportivo Roca las gestiones para que se concreten las medidas de seguridad.

Uno de los partícipes de esos encuentros de mediados del año pasado detalló que inicialmente se había definido la asignación de un subsidio provincial al club, para que formalmente la Provincia no aparezca como responsable directa de las obras.

¿Simple cuidado de las apariencias ante una acción que en lo formal no está permitida o búsqueda de equilibrio político en tiempos donde es mejor no hacer enojar a Nación? Nadie saldrá a responder esas preguntas, pero más allá de eso, lo extraño es que el pedido final de fondos terminó en el despacho de Soria.

¿Sabía el intendente sobre las reuniones previas promovidas por el gobierno provincial? ¿El subsidio que supuestamente estaba en trámite quedó sin efecto ante la certeza de que el municipio -con finanzas más estables que las provinciales y con más predisposición a enfrentarse a Nación- iba a tomar el pedido y se ofrecería a pagar los semáforos?

Demasiadas vueltas para un tema que no debería demorar más tiempo que una conversación telefónica para arribar a un acuerdo.

El ministro Luis Di Giacomo llamando a Soria o el intendente llamando al ministro, para acordar los términos generales de una nota a Nación, comunicando el acuerdo en instalar los semáforos. Luego la redacción, visado y envío. Asunto terminado y señal de madurez a la vista, anteponiendo los intereses generales por encima de las disputas partidarias.

Pero no parecen ser tiempos de consensos. La política juega con otras reglas. Lejos, bien lejos del sentido común. ¿Sabía el intendente sobre las reuniones promovidas por el gobierno provincial?

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