Editorial: Transporte, ideas en el aire, casi sin tiempo

Si no se tratara de algo tan serio como el servicio que alguna vez usaron 10.000 roquenses, la historia de la concesión del transporte merecería un final insólito.

Haría honor a la coherencia que un camino recorrido casi con desparpajo, jugando con el tiempo hasta que la realidad explotó en las narices, termine con nuevas decisiones apresuradas, pensadas para eludir las amarguras de hoy, dejando postergados los cambios de fondo que necesita el sistema en la ciudad.

Pero no estamos para ese minué. Y la llegada a los dos meses sin colectivos muestra que todos conocen el final de la historia, pero nadie quiere abrir la puerta, porque del otro lado espera un clima hostil.

Todos hablan de lo que ninguno quiere hablar. En una ciudad como Roca, con las marcas recientes de una pandemia, no es viable una empresa con 82 sueldos para pagar.

Lo dijeron los dueños de 18 de Mayo antes de irse, lo dicen los funcionarios y lo sostienen los que atendieron el teléfono en otras empresas para negociar una posible llegada a Roca. Ahora bien ¿quién y cómo se lo dice a los empleados?

En medio de esas dudas, la semana pasada la intendenta Soria se reunió con los trabajadores.

De acuerdo con lo que trascendió, en ese encuentro se analizaron dos alternativas: formar una cooperativa o aceptar el pase a un nuevo concesionario de la mitad del plantel actual, para que la otra mitad se incorpore a las nóminas de empleados municipales.

La primera idea nace herida.

En primer lugar, por la presión del calendario. El inicio de clases sería en agosto, la necesidad de tener recorridos garantizados empieza a apremiar, y en contraposición, crear una cooperativa, presentarla en el municipio y hacerla adjudicataria de un sistema que maneja 5,7 millones de pesos mensuales no parece un trámite sencillo de resolver.

Además, el gremio UTA no está de acuerdo y esas divergencias entre los propios trabajadores hacen prever un futuro complicado, que el municipio no quiere enfrentar.

La segunda opción ajustaría los recursos humanos al presente del servicio, pero hacerse cargo de 40 empleados, más allá de la legitimidad que tienen sus demandas, activaría rápidamente otros problemas para el gobierno local.

Número 1: con los contribuyentes. La semana pasada la Secretaría de Hacienda informó que los ingresos del municipio cayeron en el período marzo/mayo un 25,96% con respecto al año pasado. ¿Cómo explicar delante de esos números -que todavía no se sabe si son el piso o el techo después del derrumbe- que el Presupuesto deberá contemplar ahora otras 40 cuentas sueldo?

Número 2: con los gremios municipales. Sería toda una contradicción que luego de pedirles que valoren el esfuerzo de pagar en tiempo y forma sueldos y aguinaldos; y que además se conformen con el último aumento otorgado; ahora aparezcan fondos para nuevas contrataciones.

Las flexibilizaciones en la cuarentena definidas el viernes pasado parecen mostrar más cerca a la “nueva normalidad”.

Si la idea del gobierno es terminar esta historia con una imagen de riguroso guardián de los intereses de los roquenses que dependen del colectivo, no debería ser necesario advertir que es tiempo de definiciones.

Por: Hugo Alonso halonso@rionegro.com.ar