Editorial: Ruta 22; murallas, árboles y bosques

Vialidad Nacional decidió no elevar la traza de la Ruta 22 en los tres accesos principales a Roca.

“La gran noticia” llegó en las horas previas a la apertura de sesiones del Concejo y el intendente, Martín Soria, no desaprovechó la oportunidad para aplicar un tono épico y triunfalista a su discurso.

¿Es una victoria del gobierno local? ¿Hay que celebrar por la actitud “del pueblo”, como dijo el mandatario en su mensaje?

En principio hay que advertir que asumir esa última representación global es un exceso, porque los opositores a los pasos elevados fueron mayoría en la audiencia pública, pero la inagotable polémica que se instaló en la ciudad deja claro que lejos están de acercarse al total de los roquenses.

No obstante, esa distinción no quita relevancia a la decisión de Vialidad Nacional, que durante casi dos años defendió el proyecto de autopista -incluso aceptando un mano a mano con Soria en la Asociación Libanesa- y finalmente modificó sus planes.

Vialidad cedió. No hay dudas ni pecado. Con mirada partidaria algunos dirán que hubo vencedores y vencidos. Con mirada más amplia otros interpretarán que siempre es positivo escuchar al que piensa distinto, reflexionar y retomar el vínculo desde otro lugar.

Pero la pregunta importante que viene ahora es cuánto cedió Vialidad. Entre los accesos de Mendoza y San Juan hay dos kilómetros y tres accesos, pero la traza que se extiende frente al ejido urbano roquense -desde Vintter a la rotonda de Paso Córdoba- tiene 6,2 kilómetros. Y si se contabiliza hasta el acceso a J.J. Gómez, hay que hablar de 8,3 kilómetros.

¿Qué ocurrirá en los cruces de Vintter, Jujuy, Damas Patricias y Félix Heredia? Soria también asumió el lunes un nuevo rol político. Reclamó que se cumpla la promesa de reunirse durante marzo, pero también que se agilicen las obras de ampliación no sólo en Roca, sino en todo el Alto Valle.

Detectó allí un costado débil en el gobierno provincial, que durante estos casi dos años de debate nunca dijo “esta boca es mía”. Una posición tentadora para un candidato a gobernador, pero no exenta de riesgos.

¿Qué le dirá Soria a su compañera Claudia Montanaro si las únicas modificaciones se hacen en Roca y el acceso a Cervantes continúa con murallas?

El intendente recorre también la delgada línea de la paciencia de los usuarios de la ruta. Logró el acompañamiento de muchos vecinos para rechazar los pasos elevados, pero agotó buena parte del crédito para seguir planteando objeciones que dilaten los trabajos. Así pareció admitirlo el lunes cuando se atajó afirmando que “lo más importante es que la obra avance en los distintos tramos. Porque después nos quieren echar la culpa a los roquenses porque la obra no avanza”.

Ya lo decía un gremialista con años de experiencia en Unter: el éxito de un conflicto depende del inicio, pero sobre todo de saber terminarlo a tiempo.

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