Editorial: que salte la térmica, a cualquier precio

Entre tanta encuesta de imagen, mediciones inflacionarias y termómetros vigilados para saber qué tan cerca estamos de un nuevo apagón, todo indica que en Roca habrá que sumar un nuevo indicador: los niveles de tolerancia del intendente.

El propio gobernador, Alberto Weretilneck, se impuso como meta conocer esos valores periódicamente, anunciando a su entorno que se ocupará todo el 2018 de Martín Soria.

Esa “ocupación” tiene una traducción sencilla: pinchar aquí y allá al líder peronista, correrlo por izquierda y por derecha, buscarle una y otra vez el talón de Aquiles hasta que por fin reaccione en forma destemplada y su imagen termine erosionada.

La primera muestra de esa estrategia llegó a fines del 2017, con la ofensiva provincial destinada a mostrar que Soria y sus funcionarios no tienen intenciones serias de hacer retroceder al narcotráfico en la ciudad.

Esta semana llegó la segunda embestida, con una cadena de mensajes en Twitter en los que Weretilneck dejó en claro que la política no siempre repara en los datos rigurosos cuando la meta es el golpe de efecto.

Opinar que las obras en la Ruta 22 no avanzan por un “capricho” de Soria, que la Intendencia “sigue dándole la espalda a los barrios con más necesidades”, puede ubicarse dentro de la legímita subjetividad con la que el gobernador analiza la gestión local.

Pero un límite obvio fue cruzado cuando el mandatario provincial atribuyó también al municipio la responsabilidad por la muerte del hombre que se ahogó el sábado pasado en el Canal Principal de Riego.

Aplicando esa misma lógica, la intendenta de Allen, Sabina Costa, ferviente defensora de toda acción del gobernador, debería empezar a preocuparse. Su ciudad está tan atravesada como Roca por el Canal Grande y decenas de jóvenes lo utilizan ilegalmente para bañarse en verano. Habrá que esperar entonces por la reprimenda pública para la jefa comunal de Juntos, que tampoco puso jamás guardavidas en el espacio que integra el norte con el sur allense.

El descanso que suele tomarse después de la Fiesta de la Manzana hizo que en esta oportunidad las críticas de Weretilneck no encontraran respuesta directa de parte de Soria. Pero ese período terminará pronto y todo indica que el gobernador insistirá en sus embates.

El debate será bienvenido si parte desde afirmaciones sólidas y se respalda en datos objetivos. Pero si avanza por el camino de las chicanas, no servirá más que para saciar el ego de sus protagonistas, en una batalla resonante por los gritos pero vacía de contenido.

Y dentro de ese contexto, cabe una pregunta, relacionada con la exclusividad del mandatario en la tarea de “raspar” al intendente. ¿Coincide el resto de la dirigencia de Juntos de Roca con la estrategia?

El silencio de esta semana hizo ruido a más de uno puertas adentro del oficialismo provincial.

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