Editorial: Por qué impactaron tanto dos opiniones

Roca paga en la pandemia el precio por permitir que se consolidaran los estilos personalistas de gestión.

La lógica binaria -conmigo o en contra mío- dejó su huella en la ciudad.

El que habla, rápidamente es etiquetado de un lado de las grietas. Verdes y azules si el tema es local o provincial. Azules y amarillos, la división ante una diferencia de la agenda nacional.

Los que no quieren quedar impregnados por esas marcas son miles. Y así fue como se construyó, lenta e invisible, la enorme masa de roquenses que hizo del silencio una garantía para evitar problemas con el poder de turno.

Si no fuera así, Roca no estaría hoy impactada por las declaraciones de dos médicos y no consideraría un logro que otros profesionales de la salud -no más de diez- hayan saltado el cerco del silencio para exponer lo que muchos dicen a puertas cerradas sobre el avance del covid-19.

Una ciudad que abandonó por años el ejercicio del debate respetuoso tiene el doble de trabajo a la hora de consensuar medidas de alcance general, como la mayoría de las que impone la crisis por la pandemia.

No es casual que el Comité de Emergencia Sanitaria de la ciudad se haya desdibujado a poco de andar y que ahora opte por el cruce de opiniones por Whatsapp.

No es casual que se escuchen reclamos individuales de cámaras que representan a los actores de la vida económica local, pero que en cuatro meses no haya surgido una interrelación entre entidades.

Mucho más preocupante es que instituciones vinculadas directamente con la salud no dieran su opinión formal hasta ahora sobre las posibles razones para que Roca sea el punto con más contagios de la provincia, adjuntando propuestas para corregir rumbos.

La reconstrucción de lazos con las entidades intermedias fue una promesa de campaña de la actual intendenta.

Ella también observó que la red que debería integrar a todas las instituciones locales había sido prolijamente desgastada durante los años anteriores y que mantener ese camino derivaría en problemas, en principio electorales.

Pero el coronavirus se instaló a poco de poner en marcha la nueva gestión y la influencia del largo período de desarticulación todavía es fuerte.

En Roca está afectada la confianza. El paso atrás de las entidades intermedias en los espacios protagónicos dio margen a una práctica habitual dentro de las burbujas políticas: antes de escuchar qué tiene para decir el otro, se lo legitima o no por su pertenencia partidaria. Y si ese rasgo no aparece a simple vista, se hurga más profundo para conocer sus conexiones y a partir de ahí prevenir el sospechado ataque.

En la ciudad se instaló la idea de que hay poco espacio para la crítica constructiva.

Y haber perdido esa capacidad de reconocer, de darle entidad al pensamiento diferente, somete a todos a procesos mucho más lentos de toma de decisiones. Validarse para aportar cuesta acá mucho más que en otras comunidades con lazos sociales y políticos maduros.

Nadie lo quiere así, pero todo indica que la convivencia con el virus será extendida.

Sería positivo advertir que hay abierta una ventana de tiempo, para dejar atrás el clima de sospechas y construir un plan de salida más sólido. El momento es para la diversidad de miradas. Los actos heroicos y las salvaciones individuales esta vez no tienen lugar.

Por: Hugo Alonso halonso@rionegro.com.ar