Editorial: muy cómodos en la trinchera partidaria

El Concejo realizó el martes pasado su quinta sesión ordinaria del año. La cuarta con trabajo activo, teniendo en cuenta que en la primera sólo escucharon el discurso inaugural del intendente, Martín Soria. En síntesis, una vez por mes en el recinto para el debate de proyectos.

El temario contó con 12 “peticiones y asuntos entrados”, 5 “proyectos entrados” y 3 expedientes en el “orden del día”. ¿Cuántos de esos 20 temas tuvieron origen en el Deliberante? Sólo dos. ¿Sobre qué?

El Frente para la Victoria se concentró en la conmemoración de los 80 años del CET 1 y Juntos (que ahora prefiere denominarse “bloque vecinalista”) impulsó una comunicación relacionada con la demarcación de sendas peatonales y la instalación de un reductor de velocidad. Es decir que en realidad se dio carácter institucional a una idea externa, surgida de los alumnos de séptimo grado de la Escuela del Sur (ver pág. 8).

Conclusión: ocho ediles, una sola sesión por mes y un solo proyecto genuino, vinculado al cumpleaños de un colegio.

Es cierto que la actividad legislativa no puede medirse por el número de proyectos que presenta un representante, pero también hay que advertir que la agenda del Concejo de Roca desde hace tiempo no ofrece cantidad ni profundidad.

La mayoría de los ediles parecen cómodos en la trinchera partidaria. Es más sencillo replicar por redes sociales los mensajes dictados desde fuera del Concejo que dedicarle horas a la elaboración de proyectos para mejorar el día a día de los roquenses.

Claro que es legítima y necesaria la participación en la vida partidaria, defendiendo desde allí -con las herramientas y la capacidad que cada uno tenga- los proyectos políticos que se medirán en las elecciones del año próximo.

El problema para algunos concejales parece ser el equilibrio entre esos esfuerzos. Militan desde la mañana a la noche para un partido, pero cobran a fin de mes una retribución que pagan todos los roquenses.

Ahora bien, también hay que preguntarse si la pérdida de gravitación del Concejo en la vida cotidiana de los roquenses es sólo es responsabilidad de los integrantes del cuerpo.

Que tres bloques, con ocho titulares y una veintena de colaboradores, no pueda generar un solo proyecto de fondo para llevar al recinto en sesiones mensuales, nos muestra también que esos representantes no sienten demasiada presión para rendir cuentas a sus representados.

Atrás quedó la imagen de fines de la década del 90 o principios de la gestión de Carlos Soria, cuando los debates convocaban a unos 40 vecinos por sesión, que asistían para escuchar los contrapuntos fundamentados que surgían desde las bancas.

Hoy el público se integra en un 90% con los asesores de cada bloque, garantizando la continuidad de un sistema en el que parece mejor pasar desapercibido, con mucho guión y pocas ideas propias.

  • Conclusión: ocho ediles, una sola sesión por mes y un solo proyecto propio, vinculado al cumpleaños de un colegio.

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