Editorial: Diferencias sí, diálogo también

Sería ingenuo pensar que la amabilidad será la característica dominante en la relación entre los gobiernos de la ciudad y de la provincia durante cuatro años.

Hay diferencias ideológicas, de estilos de conducción y sobre todo una historia de palabras y acciones lacerantes que atenúan las posibilidades de lograr coincidencias plenas en el vínculo Roca-Viedma.

Pero esa realidad no altera un dato objetivo: el inicio de ambas gestiones fue con predisposición a escribir un capítulo distinto, donde la necesidad de encontrar soluciones para los vecinos aparece por delante de las cuestiones personales y partidarias.

Dos gestos marcaron ese sendero durante la última semana.

En primer lugar, el pedido oficial de la intendenta María Emilia Soria de una audiencia con el presidente de ARSA, Omar Grill.

El Ejecutivo local hizo conocer su predisposición a colaborar con las necesidades de la firma del Estado provincial, responsable formal de los servicios de agua potable y cloacas para los roquenses.

Tanto se lesionó ese vínculo durante los últimos años, tantas veces se optó por la carta documento como vía de comunicación en vez de un llamado telefónico, tantas fueron las fojas de expedientes judiciales que se completaron para denunciar los incumplimientos, que algo tan básico y elemental como el pedido de una reunión emerge como símbolo de los nuevos modos de la gestión municipal. Enhorabuena.

Por el lado provincial, despreciar la oportunidad de inaugurar otros tiempos sería un yerro mayúsculo.

Un poco “ayudada” por la artillería municipal, pero sobre producto de sus propias deficiencias, la empresa ARSA tiene una larga cuesta por remontar para que su imagen ante los roquenses llegue a niveles aceptables.

No tomar la mano que está extendiendo el municipio representaría una contradicción, ubicando a la firma estatal en niveles de aislamiento que precisamente fueron los que atribuyeron durante los últimos años al exintendente, Martín Soria.

Afortunadamente, la semana pasada hubo señales que dejaron a la vista un ánimo conciliador de parte de los dirigentes de Juntos Somos Río Negro.

Fue cuando se supo que el Poder Ejecutivo municipal y el bloque de concejales de la oposición avanzaban en paralelo con dos proyectos para prohibir la pirotecnia con estruendo en Roca.

El presidente de esa bancada, Gustavo Maida, dijo no estar al tanto sobre la existencia de un esfuerzo oficialista en igual sentido, pero rápidamente se mostró abierto a unificar los textos para mejorar la redacción propia y arribar así a la mejor ordenanza posible.

Difícilmente el oficialismo pueda cortarse solo e imponer el proyecto del Ejecutivo sin tener en cuenta las propuestas de Juntos.

Sería una contradicción con los tiempos de apertura al diálogo pregonados por la intendenta desde su campaña, ratificados en su discurso de asunción.

De nuevo, la habitualidad que debería representar la sanción de una ordenanza surgida del consenso entre oficialistas y opositores, en Roca es una rara avis.

Los últimos años fueron de algo bastante parecido al desprecio para las ideas ajenas. Y la intención de empezar a dejar atrás esas conductas es algo que merece ser reconocido.