«Crisis recurrentes y respuestas arbitrarias»

Por Omar Jurgeit* 

El año fue muy malo para la Facultad, porque no pudo resolver durante casi la totalidad del ciclo lectivo un conflicto interno con un pequeño grupo de trabajadoras.

Esta crisis desemboco en la renuncia del decano y todo su equipo de gobierno, y en la asunción de un equipo de transición que debe tratar de encauzar las cosas hasta que puede haber nuevamente un gobierno elegido democráticamente.

¿Cuáles son las causas?

La UNCo tiene un modelo fundacional que surge de su Estatuto. Es una organización descentralizada, que tiene asentamientos en Río Negro y Neuquén. Sus recursos son distribuidos todos los años por un Consejo Superior según matricula estudiantil, proyectos de investigación y extensión, y algunas otras variables. Pero a la par de esta estructura esencial y básica, la institución del rectorado (que no es descentralizada) fue construyendo una estructura administrativa sobredimensionada que no responde del mismo modo a todas las necesidades de las unidades académicas.

En muchos casos duplica innecesariamente tareas y cargos. Es así que actividades como el mantenimiento de los edificios, la construcción y las tareas de limpieza en los asentamientos que están en la ciudad de Neuquén son administrados directamente por el Rectorado.

En cambio, en los asentamientos que están fuera de esa ubicación, lo deben resolver los decanatos.
Y no son temas menores, obsérvese que a la gestión de la Fadecs se la llevó puesta justamente un conflicto entre el decano y el rector respecto de como destrabar una crisis por la prestación del servicio de limpieza. Claramente no fue un problema presupuestario. Fue una disputa de poder entre un decano y un rector. Y ya se sabe quien gano y quien perdió.

¿Cómo avanzar hacia un escenario diferente?

Las campañas políticas en la UNCo deberían dejar de ser una disputa por apropiarse del discurso dominante (entendiendo por eso el discurso del rector), y focalizarse en una compulsa por programas de gobierno que una vez plebiscitados se lleven efectivamente a la practica. Este es el primer cambio cultural que necesitamos.

Dejar de diagnosticar indefinidamente y ejecutar programas de gobierno. Por otra parte, el colectivo universitario debe centrarse en los objetivos académicos que hacen a la esencia de esta institución y luego tomar decisiones administrativas que sirvan a estos objetivos, y no a la inversa.

La UNCo tiene un Estatuto que definió sus objetivos de desarrollo y su modelo institucional, descentralizado e interprovincial. Pero lo revirtió en los hechos por un modelo centralizado donde el rectorado absorbe recursos y decisiones distorsionando profundamente la esencia democrática de esta organización. Tenemos que animarnos a poner en palabra lo obvio, lo que todos quienes hemos pasado por el gobierno de esta institución advertimos y no hemos logrado modificar.

Hay que correr el velo que impide afrontar los temas verdaderamente importantes y animarnos a transformar.

La potencia creadora y transformadora de las universidades históricamente estuvo en el claustro estudiantil. Las sucesivas gestiones tienen discursos que formalmente alegan representar esa vocación. Pero vayamos a los hechos concretos: en el mes de diciembre del 2017, la Canasta Básica Estudiantil según disposición de la Secretaria de Bienestar Universitario asciende a $ 6.620.

Pero las Becas de Ayuda Económica que la propia Universidad otorga solo asciende a $ 2.200. El monto de las becas es establecido cada ano por el Consejo Superior en una sesión ordinaria del mes de mayo, y según la propia institución decidió en su momento, las Becas de Ayuda Económica deben insumir como mínimo el 2% del Presupuesto aprobado por el Congreso de la Nación para la UNCo.
Sin embargo, nunca se cumple.

Si recorremos cada una de las áreas sensibles que hacen a la evolución y transformación de la UNCo, vemos que no hay correspondencia entre discurso y realidad. Si podemos entender que la política es transformación y no solo conservación, vamos a empezar mejorar nuestra Facultad y con ella también la universidad.

*Abogado, docente, decano de la Fadecs entre 2008 y 2014

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