Canales como balnearios: “jugamos con el riesgo más de lo necesario”

Por Manolo Carrillo* 

Como primer punto, hay que recordar que la regulación del Canal Grande, de los secundarios y del río están determinados por la Ley Provincial 2952/95, la cual determina responsabilidades e injerencias provinciales en estos cursos de agua, por eso considero que no deben hacerse declaraciones tan livianas y mucho menos sobre el dolor de la pérdida de una vida desconociendo responsabilidades que le acuden a cada uno.

El segundo punto es hasta dónde podemos intervenir nosotros. Sabemos que el calor aprieta y que somos muchos. El balneario se hace chico y por eso la gente ha adoptado el Canal como lugar recreativo, pero no de ahora, sino desde hace muchos años. Sabemos que es peligroso, tenemos casos testigo de gente que se ha ahogado y sabemos del dolor que eso provoca.

La solución muchas veces está dada por la prohibición, reforzada con la cartelería. También tenemos un paseo que está muy lindo y tiene la división del canal con barandas, que marcan una barrera visual. ¿Pero qué hacemos con el calor?

Nosotros vivimos en una ciudad con alma de pueblo. Seguimos haciendo cosas que hacíamos cuando éramos menos que los 120.000 vecinos de hoy.

Y generalmente quienes concurren a estos cursos de agua mas peligrosos no son familias. Siempre veo chicos jóvenes que vienen a refrescarse. Nosotros tenemos la costumbre de acercarnos a ellos, charlar, indicarles que no se puede, pero la recomendación dura hasta que nos vamos. En algunas oportunidades la Policía, cuando hace controles en los puentes, también ha intentado persuadirlos, pero se va la Policía y los chicos vuelven.

Entonces la pregunta es: ¿saben los papás que los chicos vienen a los canales? Uno siempre trata que las mejores decisiones se tomen en la casa.

A nosotros nos ha tocado salir a participar en la búsqueda de una persona ahogada, es doloroso buscar sabiendo lo que vas a encontrar, pero también es doloroso el peregrinar de las familias. Y muchas veces uno se pregunta: “¿habrá sabido este papá que el chico se venía a bañar acá?

Generalmente conocemos los riesgos, pero siempre decidimos arriesgar un poco más, total ya nos salió bien una vez.

Yo tengo un dicho, surgido de una vez que me preguntaron cuál es la mayor causa de accidentes que tenemos en Roca. Y para mí es una sola: el exceso de confianza. “Como nunca me pasó, no me va a pasar”. Hasta que un día pasa y nos sorprendemos.

Entiendo que la gente quiera refrescarse, pero a veces jugamos con el riesgo más de lo necesario.
Perdemos control de las decisiones cuando no las charlamos a tiempo en la mesa de la casa.

Hay conversaciones, informaciones, que tienen que surgir en el ámbito de la familia, pero que no las alcanzamos a tener. Cuando las queremos tener, ya es tarde.

También es necesario entender que la prevención y auxilio presencial a través del recurso humano en cada lugar de nuestra ciudad, es tan imposible como también lo sería tener una ambulancia o una autobomba en cada barrio para atender una emergencia en el acto.

Dicho esto y si se debieran dispones bañeros en todos los cursos de agua, en primer lugar ¿no estaríamos transgrediendo una ley provincial , habilitando un balneario en un lugar que no ha sido dispuesto para ello?

Una cosa es seguro, la solución, entiendo deberá llegar desde el conjunto de la sociedad, con una mirada más preventiva y apuntando a la creación de una cultura de la seguridad.

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*Coordinador de Defensa Civil y presidente de la Asociación de Bomberos Voluntarios de Roca

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