Universitarios luchan por seguir en carrera, en medio de la pandemia

Los futuros profesionales roquenses están en juego, ante esta crisis sanitaria inédita. Las universidades y terciarios debaten su rol en medio de la cuarentena. Si bien optaron por dar clases con modalidad virtual, se estima que el 30% de los estudiantes no accede.

¿Cómo seguir? Es la duda de miles de estudiantes universitarios, que tuvieron que pasar de la modalidad presencial a la virtual de un día para el otro, en el marco de la emergencia sanitaria por el Coronavirus.

El polo universitario roquense dio un giro de 180° y ahora toda la comunidad académica se está adaptando con las herramientas que tiene, en la modalidad virtual, que se extendería durante todo el cuatrimestre 2020.

Esto le sucedió a los alumnos de las más de 50 carreras universitarias y terciarias que hay en Roca de cinco instituciones públicas: Facultad de Derecho Sociales y la Facultad de Lenguas de la UNCo, la Universidad Nacional de Río Negro sede Alto Valle, el Instituto Patagónico de las Artes (IUPA) y el Instituto de Formación Docente Continua (IFDC).

Ante este panorama, los estudiantes intentan avanzar en sus carreras a través de plataformas web. Pero, lo que se ha visto en un mes de cuarentena, es que realmente avanza solo una franja, la que tiene las condiciones para hacerlo.

“Vemos con gran preocupación que la modalidad virtual se vuelva un nuevo filtro en la educación pública, excluyendo así a les estudiantes de la universidad”, dijo Carolina Méndez, presidenta del Centro de Estudiantes del IUPA y por eso elevaron un pedido al rectorado del esa institución, pidiendo garantías para que los alumnos no terminen abandonando.

En la Universidad Nacional del Comahue, se estima que un 30% de los estudiantes no tiene recursos tecnológicos para sostener clases virtuales, según datos de la Federación Universitaria del Comahue (FUC).

“Uno de los problemas principales en cuanto a lo tecnológico es el tipo de acceso a internet, porque muchos se conectan a través de datos móviles y no de WIFI. Muchos estudiantes solo tienen celular y no computadoras y los dispositivos no siempre andan bien”, comentó Aylin Salva, vicepresidenta segunda de ese gremio estudiantil, sobre los relevamientos recabados.

No todos tenemos acceso a internet y condiciones de estudio, lo que no nos permite avanzar en la misma medida”

Aylin Salva, estudiante y vicepresidenta 2° FUC

Algo similar sucede en el IUPA y en el IFDC, donde los Centros de Estudiantes realizaron encuestas. Según el análisis de los datos sistematizados, en el IUPA a un 39% le faltan recursos (internet, computadora o ambos) y en el IFDC, a un 33%, siendo la gran mayoría (61%) los que no tienen conectividad.

“Tengo acceso a internet, pero no computadora, con el celular espero poder llevar adelante la cursada”, aseguró una estudiante del IUPA a través de la encuesta. “Odio las clases virtuales, siento que no aprendo nada y me preocupa el rendimiento de las clases que tengan que ver con producción”, sumó otra de las jóvenes.

No manejar los programas, la falta de internet, no entender a los profesores, la falta de acompañamiento, la calidad del aprendizaje y la saturación de información, están entre los temas que más preocupan a los estudiantes del IFDC, sobre la modalidad virtual .

Vivo en zona rural por lo que el acceso a aulas virtuales se me complica. No tengo internet, mi familia no puede pagarlo”

Estudiante del IUPA, fragmento de testimonio

Además, las encuestas “demostraron una gran preocupación en cuanto a la continuidad de sus carreras, a cómo pagar el alquiler o el no saber si seguir alquilando”, sumó Carolina, del IUPA.

Panorama por institución

Cada Casa de Estudios tuvo su respuesta ante las problemáticas que fueron surgiendo, sobre todo desde el claustro estudiantil.

En la Fadecs, el decano Andres Ponce De León, dijo que ya hay más de 100 aulas virtuales abiertas en la plataforma Pedco y en todas hay alumnos matriculados y participando. “Aún estamos en relevamiento, la matriculación es elevada, pero esto no significa que todos tengan acceso y buena conectividad”, sostuvo. Dijo que se está trabajando en capacitación de docentes y en la creación de marcos reglamentarios.

En el IUPA, se puso en marcha un plan de contingencia académica. Según aseguraron desde el rectorado a cargo de Armen Grigorian, unos 2.000 estudiantes regulares están matriculados en IUPA Campus y ya se habilitaron más de 440 aulas virtuales, administradas por 250 docentes. Por otro lado, llevan adelante un relevamiento de netbooks usadas para dar a alumnos que no posean.

En el IFDC, el director Fernando Samuel comentó que en todos los profesorados se abrieron espacios virtuales para cursar las materias. “Según datos que tenemos, el 70% de les estudiantes están cursando en los entornos virtuales. Sabemos, por encuestas realizadas, que una de las mayores dificultades es la conectividad a internet”, sostuvo.

En la Universidad de Río Negro se lanzó un programa de apoyo a estudiantes con dificultades económicas y tecnológicas para el acceso a través del Campus Bimodal. Además, anunciaron la implementación de un dispositivo de apoyo a la conectividad y una campaña de padrinazgo educativo, para que donantes, empresas u organizaciones puedan ayudar a alumnos sin recursos.

La falta de alimento se siente

Un 80% de los estudiantes del IFDC y del IUPA manifestó que es necesario el funcionamiento de comedores universitarios o al menos la provisión de viandas, en las encuestas de los Centros de Estudiantes. Y si bien los comedores están cerrados, las instituciones buscan implementar la entrega de módulos alimentarios a los quienes necesiten.

La entrega de bolsones a estudiantes del IUPA sería una vez por semana.

El IUPA ya comenzó con el reparto de bolsones de alimentos no perecederos a 237 estudiantes la semana pasada, a través de unos 50 voluntarios. “Se anotaron más de 300 interesados”, aseguraron.

Desde la UNCo también se anunció un plan de reparto de módulos a partir de un convenio de la universidad con la Fundación de Estudios Patagónicos y FundeSur, pero aún no se concretó.

“Para Roca se consiguieron 2300 módulos (para toda la ciudad). Estamos organizando con la municipalidad e reparto, porque de ahí saldrá un porcentaje para personal de la facultad, fundamentalmente estudiantes”

Andrés Ponce de León, decano de la Fadecs

Desde la Secretaría de Bienestar Estudiantil de la Fadecs en conjunto con la Fadel, se asiste con alimentos, productos de higiene y limpieza a los estudiantes que cumplen la cuarentena en las residencias, explicó el decano.

Bolsones alimentarios en el IUPA, la modalidad que quieren aplicar en la UNCo e IFDC.

En tanto, en el IFDC se está gestionando con el Consejo Zonal de Educación la entrega de módulos para estudiantes en situación de vulnerabilidad.

Diez puntos para “estudiar y avanzar todos”

En una reunión con los Centros de Estudiantes de la UNCo, la Federación Universitaria del Comahue (FUC) -gremio estudiantil- elaboró un petitorio que daría una salida a las problemáticas estudiantiles y que elevaron al rector Gustavo Crisafulli, pero aún no tuvieron respuestas.

  • 1- Avanzar de manera virtual en las materias que se pueda, sin que la virtualidad reemplace a la presencialidad.
  • 2- Parciales/trabajos virtuales obligatorios no eliminatorios.
  • 3- Opción de recuperatorio de parciales/trabajos desaprobados en la vuelta a clases.
  • 4- Período de recuperación de contenidos, clases de consulta mínimo un mes, en la presencialidad.
  • 5- No asistencia obligatoria en los foros de cursada, para poder regularizar aún sin conectividad.
  • 6- Pago de todas las becas que brinda la Universidad.
  • 7- Sesiones virtuales de los Concejos Directivos.
  • 8- Pago de los intérpretes por parte de la universidad.
  • 9-Acompañamiento a quienes sufren algún tipo de discapacidad.
  • 10-Laboratorios universitarios a disposición para hacer productos de desinfección e higiene.

Análisis: «Defender el derecho a la educación»

Por Fabiana A. Pérez*

¿Es posible construir un proceso de enseñanza y de aprendizaje en entornos virtuales? Si, absolutamente. Pero las preguntas serían otras: ¿cómo se adapta el sistema educativo para pasar de la presencialidad a la virtualidad? y ¿cuáles son nuestras prioridades? ¿No perder el cuatrimestre? ¿que no se “pierdan contenidos”? ¿acompañar a nuestros estudiantes?.

La idea de continuar las clases virtualmente, además de encuadrarse en las decisiones del gobierno nacional, tiene el sentido de defender el derecho a la educación en un marco de igualdad de oportunidades. Esto puede resultar contradictorio si pensamos que la virtualización forzada hace más evidentes las condiciones de desigualdad. No todos tienen acceso a buena conexión, a computadoras y utilizan el celular como principal herramienta, no todos cuentan con espacios donde estudiar en las condiciones que necesitan.

Esas son solo algunas de las desigualdades en lo educativo, porque las desigualdades se profundizan desde las condiciones económicas, en la violencia intrafamiliar, etc. No podemos hacer como si no pasara nada.

Cuando hablo de una aparente contradicción, digo que lo desigual también existe en la presencialidad, no es nueva, la virtualidad solo la magnifica. En este contexto extraordinario, la defensa del derecho a la educación superior se corporiza en prácticas educativas que buscan sostener y acompañar a nuestros estudiantes, estar presentes, desempeñar nuestro rol social como institución educativa.

El camino que encontramos para realizarlo es hacer lo mejor que sabemos hacer, educar. Confiando en lo que venimos haciendo, pero reconociendo nuestras limitaciones ante la necesidad de utilizar herramientas digitales a las que no estamos habituados, que no conocemos.

Es encomiable el esfuerzo que están haciendo los docentes preparando sus aulas virtuales con foros, chats, videoclases, textos hipermediales. Para este inmenso trabajo, no contamos con el tiempo de reflexión que toda propuesta educativa necesita.

En esta situación de emergencia impredecible, la idea es diseñar estrategias pedagógicas para ir evaluando nuestras propuestas, poniendo especial atención en los estudiantes con peores condiciones sociales intentando no dejar a nadie afuera.

Para quienes nos formamos en Tecnología Educativa, dejando de lado lo terrible de la pandemia, este es un momento propicio para el análisis y la investigación porque tenemos procesos de digitalización educativa que nunca habían ocurrido. Es momento de registrar los cambios, evaluar los impactos y reflexionar sobre las transformaciones. Y vuelvo sobre si es posible llevar a cabo un proceso de enseñanza y de aprendizaje, la respuesta es sí. Porque más allá de la pandemia, aspiro a que este tiempo no sea el año en que “perdimos” un cuatrimestre, sino el año en que aprendimos de la virtualidad.

*Docente e investigadora de la Facultad de Ciencias de la Educación UNCo. Especialista en procesos educativos mediados por tecnologías. Jefa del Depto. de Educación a Distancia de la FaCEP.


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