Una capilla de otros tiempos en el corazón de Malvinas

De pequeñas ventanas y puerta ancha, la capilla de la Inmaculada Concepción tiene 40 años. Tuvo un intento de refacción y ampliación, pero las obras se nunca llegaron a finalizarse.

La capilla es blanca, sin ventanas en el frente. Su puerta principal es de gruesa madera de cedro, con pequeños recuadros de vidrios de colores amarillos y blancos. Algunos dicen que eran las puertas de la vieja Catedral.

La parte superior de la pared principal serpentea hasta llegar a lo más alto, donde se levanta una cruz, casi imperceptible. El resto del edificio es como cualquier otra estructura, con paredes de ladrillo, a lo largo de los 15 metros, techo de chapa de zinc, pero de grandes tirantes que asoman por lo bajo.

Emiliana Cantera

A simple vista pareciera una de esas iglesias ubicadas en perdidos pueblos del norte argentino, donde sólo hay pequeñas ventanas que dejan entrar algo de la luz del día.

La capilla de “La inmaculada concepción” está en el centro de barrio Malvinas y fue construida hace unos 40 años aproximadamente, cuando esa zona era conocida como “Campamento”, por la empresa que tenía allí sus talleres, “Campamentos de obras del Rio Negro Superior”, dirigido por el ingeniero Rodolfo Ballester.

Actualmente hay pocos archivos de cómo fue construida o cómo fueron sus inicios, ya que esa obra perteneció a los salesianos y que luego cedieron a la Diócesis del Alto Valle. Hoy esos documentos están en Bahía Blanca, donde los salesianos concentraron todo el material de sus obras en la Patagonia.

Olga Griselda Sciocca vive en el barrio desde hace 41 años y asegura que al poco tiempo de haber llegado a vivir al plan de las 80 viviendas, se construyó la capilla.

Olga junto a la imagen de la Inmaculada Concepción

“El que siempre venía, en los comienzos, era el Padre Jaime Belli. Él tenía mucha llegada a la gente. Luego estuvo el sacerdote Salvador Carboni, durante mucho tiempo”, recuerda Olga.

Hasta hace algunos años, los vecinos acudían en mayor número a las misas que, siempre se realizaron los sábados, pero últimamente va poca gente. “Somos cada vez menos”, se lamenta la vecina.

Olga cuenta que cada vez que había una confirmación, los chicos no siempre tenían una madrina y la buscaban a ella.

“Ya perdí la cuenta de cuántos ahijados tengo. A veces los familias no le daban mucha importancia y las nenas me pedían que yo fuera su madrina”, recuerda.

La catequesis, el oratorio (espacio de juegos, merienda y clases) siempre fueron actividades fijas y a pesar que la tecnología les ha quitado muchos niños y niñas, aún asisten unos 15 chicos a las actividades de los sábados. A las cinco de la tarde se reza el rosario y a las seis se brinda la misa.

Ampliación detenida

Hace algunos meses atrás, la vieja capilla mostró algunas mejoras, aunque las obras están detenidas.
“El Padre José Luis fue quien inició la ampliación, después de muchos años sin hacerse nada en la capilla. El quería hacer dos aulas con dos baños, pero ahora a él lo trasladaron y todo quedó parado”, se lamenta Olga.

 

Actualmente las obras de la capilla están paradas. El objetivo era construir dos aulas y dos baños” Olga Sciocca, vecina de barrio Malvinas

 

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