Un roquense y egresado de la UNCo investiga una cura para el coronavirus


Los erizos de mar, serían una de las claves para contraatacar al virus que azota al mundo, ya que en sus huevos hay una molécula que podría ser la llave para desarrollar un medicamento. Hasta ahora, lo que se comprobó es que tiene sustancias antioxidantes que benefician a la salud.

Hay un equipo de científicos en Puerto Madryn que está investigando si es posible a partir de ellos, crear un fármaco para frenar el coronavirus, con resultados hasta ahora, alentadores.

Uno de esos científicos es roquense. Se trata de Lucas Sepúlveda, quien es biólogo marino y tiene 27 años. Hizo la primaria en la Escuela 275 del barrio Aeroclub y egresó del CEM 9. A los 17 años se fue a cumplir un sueño a San Antonio Oeste, a estudiar la carrera de Biología Marina en la Universidad del Comahue.

Una de las que fue su docente en la Escuela de Ciencias Marinas, Tamara Rubilar, es la actual directora de este ambicioso proyecto. Es que años después de que Lucas se recibiera, una posible cura del virus los volvió a encontrar, pero ahora en el ámbito de la investigación y como miembros del Conicet.

El estudio consiste en crear un fármaco a partir de los metabolitos secundarios presentes en huevos de erizo de mar.

Fue en medio de la cuarentena y vía reuniones virtuales, cuando evaluaron la posibilidad de que una molécula presente los metabolitos secundarios de los erizos de mar, sirviera para crear un antiviral y fueron sumando expertos.

Nunca me imaginé que lo que hacemos cause tanto interés. Esperemos que funcione contra el coronavirus”

Lucas Sepúlveda, biólogo marino e investigador

El equipo del que Lucas forma parte, está conformado por virólogos, bioquímicos, biólogos e ingenieros químicos del Instituto Patagónico de Mar de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco y el Centro para el Estudio de Sistemas Marinos (Cesimar) del Conicet.

Desde pequeño Lucas soñaba con los animales, era un apasionado. “Me lo pasaba mirando documentales en vez de dibujitos. Lo que más me apasiona de lo que hago es lo inmenso del mar y la cantidad de cosas que todavía no sabemos”, comentó, quien hoy es parte de una de las posibles soluciones para la pandemia que azota al mundo.

“Nunca me imaginé que ese niño que miraba documentales de chico, se iba a convertir en el que los investigaba de grande”, admitió y comentó que hoy su aporte al proyecto es el de indagar las mejores condiciones para el cultivo de los erizos de mar, mediante diferentes experimentos.

“Viví en la residencia de la universidad durante toda mi carrera. Creo que sin esa posibilidad y sin la ayuda de mi familia, no hubiera estudiado”, contó el muchacho en diálogo con La Comuna, resaltando la importancia de la educación pública en estos momentos.

Por su parte, Rubilar, comentó que “teníamos en perspectiva trabajar estos metabolitos secundarios hacia algo farmacológico, pero no estaba pensado hasta el 2022, 2023”, confesó consultada sobre los inicios del proyecto.

La pandemia del coronavirus nos puso en tensión como científicos, como le pasó a todo el planeta»

Tamara Rubilar, investigadora y directora del Proyecto de investigación.

Mientras realiza un doctorado, Lucas se visualiza a futuro. Le gustaría aportar desde sus conocimientos, sobre cómo cultivar esta especie nativa. “Me gustaría ir a aprender de los mejores y volcar lo aprendido acá. Hay varios países como Japón, Australia, Escocia que ya desarrollan la acuicultura de equinoideos”, aseguró.

El financiamiento, la clave para seguir

Luego de haber tenido resultados alentadores en los primeros pasos, el equipo de investigadores espera apoyo y financiamiento para poder seguir con las pruebas in vitro: es esta la etapa clave para comprobar la hipótesis y avanzar hacia el fármaco.

El erizo de mar es un animal poco conocido, pero con beneficios para la salud.

Necesitan acceder a laboratorios, y obtener fondos para comprar equipamiento, valuado en dólares. Por eso, se presentaron a la convocatoria de ideas del Ministerio de Ciencia de Nación, porque saben que con la predisposición de quienes tienen el conocimiento, no es suficiente para llegar a la meta.

Los ensayos en vitro son la “la prueba de fuego, es poner nuestra molécula frente al virus y ver que pasa”, explicó Rubilar.

Mientras tanto van a continuar trabajando “casi sin dormir”, dijo, para hacer todo en el menor tiempo posible. “La ciencia se hace con gente y con dinero, en este momento lo que nos falta es el dinero”, expresó.

Este proyecto está entre las 700 iniciativas científicas presentadas a Nación en el todo el país.

  • 700 proyectos cientificos se presentaron ante la convocatoria de ideas del Ministerio de Ciencia de Nación.

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