Un mes estudiando en casa: cuando lo virtual no es de todos

Tras un mes de cuarentena, las escuelas lograron construir un entorno virtual con protagonismo de alumnos, docentes y familias. No obstante, se estima que un 15% de los chicos queda por fuera por falta de acceso y recursos. ¿Cuál es el rol del Estado?


Juan tiene 9 años, va a 4° grado en una primaria del centro y está pasando la cuarentena en su casa, en Stefenelli. “Mejor, es ir a la escuela”, dice sin dudar. Está “cansado -cuenta- de hacer la tarea en casa con las fotocopias”. Hay cosas que no entiende. “Mandan tarea y tarea, sin explicación de la seño”, dijo sobre este primer mes sin ir a la escuela.

El de Juan, es el caso de todos los alumnos del país en el marco de la pandemia y las medidas de aislamiento obligatorio. Hace 29 días que las escuelas están cerradas y los chicos no tienen clases. Estudian desde sus casas una planificación de actividades que sus docentes les envían y que realizan con ayuda de sus familias, como mediadoras en este proceso de enseñanza-aprendizaje. 

Nada reemplaza el cara a cara y el entorno áulico y en eso hay un acuerdo generalizado, pero las comunidades educativas están activas desde sus casas. El rol docente sumado al de internet y las redes sociales, han sido la garantía para sostener ese nexo educativo “virtual”, que va a prolongarse más allá de este mes cumplido. 

Foto: gentileza madres y padres de la Escuela 364

Más que aprender a sumar, o restar, a leer o a escribir; la preocupación es llegar, contener, no perder contacto. Que el ruido de la pandemia y la distancia de la cuarentena no aleje a los chicos y a sus familias de la escuela, según lo que arrojan los directivos en una recorrida por las escuelas. 

Nuestra prioridad es lograr comunicación continua con las familias y que las actividades estén al alcance de todos”

Silvia Lorca, equipo directivo Escuela 32

Blogs, correos electrónicos, Whatsapp, Facebook, todo tipo de medios están siendo utilizados para conectarse entre docentes y alumnos; así como todo tipo de formatos: mensajes escritos, audios, videos y hasta llamadas. Los directivos sostienen que la creatividad no tuvo límites y que son buenas las experiencias desarrolladas hasta ahora, si bien costó adaptarse. 

Pero la contracara, está en que esas posibilidades no son de todos. Desde el gremio docente Unter, informaron que al menos un 15% de los alumnos de los tres niveles de educación (inicial, primaria y media), no está accediendo todavía al material de estudio, por lo que está quedando fuera del sistema, ya que no cuentan con recursos tecnológicos. 

Foto: Emiliana Cantera

“Cuando hablamos de una escuela de la periferia como es la 317 que tiene una matrícula alta, estamos hablando de son casi 150 chicos a los que no les llega la actividad pedagógica”, aseguró Enzo Quintero, secretario general del sindicato seccional Roca.

“Esto se nota más en las escuelas de la periferia y las zonas de chacras”, apuntó. Además, no todas las familias, padres, madres o tutores saben leer y escribir para ayudar a sus niños escolarizados. 

En la modalidad Adultos también hay dificultades,  ya que muchos no manejan la tecnología. Por ejemplo, en el CENS 7, es notorio el problema del acceso a internet. “Un 70% no cuenta con el servicio”, contó el vicedirector Oscar Morro. 

Hay que resaltar el papel de la educación, porque es la que forma a los actores, como los de la salud y seguridad. Los docentes deben también ser revalorizados”

Oscar Morro, vicedirector CENS 7

El primer mes

“No es fácil, todavía está costando bastante trabajar de esta manera virtual. Tenemos que activar cuestiones de internet que no conocíamos”, dijo Gladys Caro, directora de la Primaria 364 de barrio Alta Barda, donde el 15% no tiene internet (de 350).

Es momento de nuevos aprendizajes, de acercarnos a la tecnología y de tener más contacto con los alumnos…”

Gladys Caro, directora Escuela 364 Alta Barda

“Tenemos clases normales, pero con soporte digital. Los profes y los chicos están incorporando nuevos contenidos y nuevos saberes de manera interrelacionada. En algunos lugares, llegamos por correo, otros por mensaje de texto, tienen una creatividad impresionante”, confió Milvia Menichelli, directora del secundario de barrio Nuevo, quien calificó como «muy positiva» a la nueva experiencia. 

Foto: gentileza padres y madres de la Escuela 364

Los chicos que no tienen conexión, se organizan. Entregan trabajos de a dos o tres. La solidaridad es impresionante”

Milvia Menichelli, directora ESRN 116 B. Nuevo

En el caso de la escuela especial, las nuevas tecnologías también son la herramienta. Los maestros trabajan atención temprana (de 45 días en adelante) hasta adolescentes de 16 años, envían tareas o consignas y los padres contestan a través de fotos y videos el progreso de los chicos, según informó Adriana Cardozo, directora de la Especial 1.

Un 95% de las familias envía las tareas de los chicos a través de fotos. Con las seños, hacen videollamadas”

Adriana Cardozo, directora (sup) Esc. Especial 1

En el CENS 7 anexo Unidad Penitenciaria 5, también se distribuyó tarea a los internos a través de cuadernillos. “Dada la situación carcelaria, no hay mucha respuesta a las tareas”, contaron.

El rol del Estado

Una de las salidas inmediatas a esta situación, son los cuadernillos impresos del Ministerio de Educación de Nación, que debían llegar hace más de una semana y recién ahora están empezando a repartirse. 

“El Estado tendría que arbitrar los medios para que llegue cuanto antes este material en formato papel y que sea el Estado el encargado de entregar estos materiales a los alumnos que han quedado afuera y con reparto a domicilio, para poder hacer el aislamiento”, aseguró el sindicalista.

Foto: Emiliana Cantera

Además, repensar programas nacionales o provinciales de conectividad e informática, ya que los que había como “Conectar Igualdad” o “INED”, fueron dados de baja. Inversión en educación, es un problema de fondo que no nació con el coronavirus, concordaron varias de las fuentes consultadas.

Los docentes y su labor en la cuarentena

La modalidad virtual nos brinda la posibilidad de seguir vinculados con nuestros alumnos y sus familias, pero también nos muestra las desigualdades, los que no tienen internet y los que no tienen para comer. Una dura realidad. Nuestra tarea, compartida con la familia, si bien es compleja, ambos tratamos de adaptarnos”

Cristina Rasgido, maestra Escuela 275.

Hay familias se ven conflictuadas por ser muchos en espacios reducidos, también consultan continuamente por la asistencia con alimentos o por tareas escolares ya impresas”

José Alegre, maestro Escuela 289

“Se crearon aulas desde un WhatsApp ya que es un elemento al que la mayoría accede. La usamos para acercar los trabajos a cada estudiante y que haga consultas, así vamos haciendo una retroalimentación”

Lourdes Nieto, docente ESRN 106

Hay que sacarse el sombrero: el trabajo de los docentes es impresionante, para no cortar el vínculo del chico con la escuela”

Enzo Quintero, secretario general Unter Roca

Datos

  • 15 por ciento de los alumnos de Roca no están accediendo a los materiales de estudio por falta de recursos.
  • 60 docentes de Roca se quedaron sin poder tomar cargos durante el primer mes de cuarentena. Muchos otros sólo pudieron tomar pocas horas y no les alcanza para vivir, según Unter. 

Análisis

Enseñar y aprender en tiempos de Pandemia

Por Sonia Sansot*

La docencia viene trabajando intensamente y con un enorme compromiso por garantizar el derecho a la educación desde antes del Coronavirus, pero hoy esto cobra nuevos sentidos con el aislamiento social y obligatorio. La cuarentena expone y exacerba deudas políticas preexistentes así como paradojas inverosímiles.

El aislamiento social se impone en un mundo virtualmente conectado, donde los excluidos de siempre quedan aún más excluidos. Las brechas se agrandan no solo para quienes carecen de acceso a las tecnologías, sino también para quienes, aún teniendo acceso, carecen de los saberes y competencias para ser incluidos, en una realidad social desigual.

La pandemia enfrentó dolorosamente al formato escolar con desafíos impensados hace un mes. Aceleró cambios que se vislumbraban necesarios para el escenario de la enseñanza clásica y hegemónica, interpelando su anacrónico esquema, en la era digital de la sociedad de la información. Estos cambios eran necesarios, requerían Políticas Públicas consensuadas, capacitación, garantías laborales y de acceso (a las tecnologías digitales y la conectividad). Pero en su lugar primaron decisiones epidemiológicas y así corremos el riesgo de trasladar los mismos anacronismos a la virtualidad, generando aún más exclusión.

El problema central para la enseñanza sigue siendo generar propuestas con sentido didáctico, que funcionen desde la virtualidad y continúen frenando la exclusión. ¿Es posible concretar un proceso real de enseñanza y aprendizaje en la virtualidad? Depende del nivel educativo y de las condiciones materiales que se garanticen.

Del día a la noche, docentes y familias debieron reconveniar los términos de su relación con enormes esfuerzos de articulación y diálogo para que cuando podamos volver al aula, nos reencontremos todos y todas. Como resultado del apuro, los tiempos de dedicación se duplicaron o triplicaron, se insumen recursos personales, pc familiar, wifi, datos y hubo que aprender a desenvolverse.

La selección de una Plataforma Educativa para mediar esta vinculación, también compete a la Política Educativa, pues la habilitación coordinada de Planes de Contingencia hubiera disminuido no solo gastos sino también el desconcierto familiar. Otra paradoja: tal vez esto permita dimensionar la tarea docente.

En el nuevo escenario educativo de la virtualidad no solo se trata de buscar las mejores plataformas educativas, ni de disponer de los mejores recursos digitales, no es suficiente. Se trata de generar propuestas de enseñanza creativas y mediadas por tecnologías, que nos permitan continuar reconociendo la complejidad, aún en la conmoción del escenario.

Ante tanto cambio, hay algo inalterable en el encuentro entre quienes enseñan y aprenden: sigue siendo una práctica que constituye subjetividades y prevalece el placer por construir universos culturales más democráticos, justos y equitativos.

*Docente e Investigadora de la Facultad de Ciencias de la Educación, UNCo, Docente en Instituciones de Nivel Terciario y Asesora de Equipos Técnicos con particular interés en las articulaciones de la enseñanza con el Trabajo, las Tecnologías Digitales y la Formación Docente.

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