Un “lugar para la cultura” que se reinventa, 50 años después

Por Eva Murati Liberati 

La historia de Quimhue, uno de los negocios emblemáticos del centro que está en pie luego de medio siglo. Su dueña asegura que la principal competencia para el mercado del libro en el interior no es la venta on line, sino Netflix.

La histórica librería “Quimhue” comenzó a atender el lunes 28 de mayo en su nuevo local (Italia 1665, entre Mitre y San Martín) después de 15 años en el local anterior (España 1471). La mudanza se debe a “razones estrictamente económicas”. Es una época muy dura para el negocio del libro, “son unos años muy difíciles”, aseguró Fernanda Salgado su actual dueña. Además agregó que si las ventas no hubiesen disminuido, “no me hubiese mudado”.

La dueña quiso renovar y “darle un poco más de vida” teniendo en cuenta que, este año, Quimhue cumple 50 años de vida. Fueron 20 personas que la ayudaron con la mudanza y con la organización del nuevo local.“Te lo mereces” le dice Alejandro, un cliente de cuando era adolescente. “Ojo, esto no tiene que ver conmigo, tiene que ver con Quimhue, con mamá” le responde Fernanda.

En relación a la economía de la librería, “mi mamá decía que si querías hacer dinero no pongas una librería, si tu interés era tener más plata, con una librería no. Una librería es muy difícil fundirla y muy difícil que te haga rico”, contó Fernanda.

Fernanda Salgado. (Foto: Cesar Izza)

“La baja en la venta del libro no tiene que ver con las nuevas tecnologías” afirma Fernanda y relata que en la Feria del Libro en Buenos Aires, la Fundación del Libro organiza, hace más de 20 años dos días antes de que comience la feria para el público, una jornada para profesionales en donde se reúnen solo libreros, editores, distribuidores.

“Es un espacio para hacer negocios para charlar. Me encontré con un amigo que había sido editor con Tusquets que estaba realizando una encuesta sobre cuál es la mayor competencia del libro y yo le dije Netflix, no es el libro electrónico. Es Netflix; y él me dijo ‘yo estoy de acuerdo’. Además, casi todo el mundo me está diciendo lo mismo”.

La dueña de Quimhue confirma que actualmente la crisis del negocio editorial es “porque no hay plata. La clase media consumidora de libros no puede comprarlos. El consumo ha bajado en todo y en los libros más, porque no es un bien imprescindible para la vida cotidiana”. En este contexto, Mercado Libre no es la excepción, ya que también han disminuido las ventas.

“Pasaron dos cosas: bajó la venta y además Mercado Libre aumentó la comisión. El librero, sobre todo el del interior, es raro que tenga un descuento mayor al 35%, y Mercado Libre se queda con el 13%”. Fernanda explica que los precios de los libros no pueden modificarse, porque el valor lo fija el editor y aparece en internet, “es muy raro que aumenten su precio excepto con libros agotados”.

Actualmente hay editoriales y librerías que hablan de bajas en ventas del 30/40% y que han cerrado librerías. “Es una situación nacional”, expresa Fernanda. Existe una diferencia entre el interior y Capital Federal con el costo, por el flete ya que el transporte lo abona el comerciante y no la editorial.

También hay que tener en cuenta el valor del alquiler que varía según la ciudad y la zona en donde se encuentre.

Medio siglo de historia

Quimhue nació en el año 1967 con dos jóvenes que trabajaban para el Estado. Montaron una librería, que sólo atendían por la tarde. “Era un hobby para ellos” relata Fernanda. En septiembre de 1968, Odila Beatriz Battistessan de Salgado, conocida como “Bocha” Salgado junto a dos personas más compraron la librería manteniendo su marca: Quimhue. El nombre se lo adjudicó Miguel Ángel González, antropólogo de la Universidad del Comahue. Quim: cultura de los pueblos / hue: lugar.

Foto: Cesar Izza

Poco tiempo después “Bocha” compró las acciones de sus socios y decidió emprender este histórico camino junto a Perla Berlato, amiga y socia. Los estantes comenzaron a ocupar espacios vacíos en el primer local en el que estuvo Quimhue (Tucumán entre Neuquén y Santa Cruz). Atravesó momentos gratificantes como también duros momentos, de los cuales se salió.

En 1977, la dictadura hizo una requisa en la librería en la que detuvieron por seis meses a “Bocha” y a Perla por “tenencia de libros prohibidos”. Perla trabajaba en la Universidad del Comahue en aquel momento, y luego de recuperar su libertad, desde la institución decidieron no renovarle el contrato laboral. En 1978 se exilió a España en donde vive actualmente.

“Mi mamá decía que si querías hacer dinero no pongas una librería, si tu interés era tener más plata, con una librería no». Fernanda Salgado

“Bocha” continuó con su librería, luego de ser liberada y a pesar que el terrorismo de Estado le desapareció una de sus hijas, María Victoria Salgado en el año 78. Fernanda, su hija y actual encargada de la librería, vivía en Buenos Aires y luego de idas y vueltas, decidió volver a la ciudad definitivamente en 2003, para ayudar y trabajar con su madre.

“Bocha” falleció hace dos años y medio, a sus 87 años recién cumplidos. “Era una persona muy especial, mi mamá hizo esta librería, le dio el clima y yo lo seguí. A mí me gustó, me gusta la idea de Quimhue, que venga gente a charlar. Le han dado a mamá y a mí diez mil recetas” para que funcione económicamente mejor la librería.

Fernanda asegura que hay dos cosas que no pueden faltar en el local, “este escritorio y este banquito” (los señala y toca), estaban en la primera librería, tienen 50 años.

Foto: Cesar Izza

“Mamá se sentaba acá (en el escritorio) y trabajaba acá y yo trabajo acá. A cualquier librería que hubieses entrado estaba la pava, el mate y la charla siempre. Yo me siento muy cómoda, mucha gente se siente muy cómoda”, Quimhue es un lugar para charlar, para leer.

  • 300 pesos es el precio mínimo de una novela o un libro de actualidad política. Pueden llegar hasta los $ 600.
  • 600 pesos es el tope para un libro infantil. Los valores también oscilan depende del precio del dólar.

Comentarios