Un comedor y centro de prevención de adicciones que lucha por subsistir

Por Diego Rodriguez

Poco más de seis meses atrás un grupo de vecinos de los barrios del norte de Roca junto a una organización social crearon la Casa de Atención y Acompañamiento Comunitario en la que realizan tareas de prevención de las adicciones. Pero la semana pasada, la dueña del local que alquilaron por un año los intimó a desalojarlos sin previo aviso.

El centro comunitario, ubicado en Defensa 3312, funciona como comedor, merendero, y también se dictan diferentes talleres de danza y se lleva adelante la iniciativa “Ni un pibe menos por la droga”.

La preocupación de los miembros y vecinos que acuden a lo largo de la semana a la Casa de Atención se hizo evidente ante el pedido de dejar el inmueble ya que perderían un valioso lugar para los barrios Nuevo y Noroeste.

Ante esta situación junto a miembros de la Corriente Clasista y Combativa (CCC), que también forman parte del comedor, se movilizaron al municipio para solicitarle al intendente Martín Soria que les cedan transitoriamente algún espacio público dentro del mismo de radio.

“Sería terrible suspender las actividades que contienen a quienes más las necesitan y ayudan a palear la crisis social y económica por la que estamos atravesando. Acá no sólo acompañamos a los jóvenes en la lucha contra las adicciones sino que también le damos de comer a más de 150 personas por día”, indicó Karen Krüger, psicóloga y administradora de la Casa de Atención.

En el transcurso de la semana, miembros de la CCC mantuvieron una reunión informal con la secretaria de Desarrollo Social del municipio Marta Cajarabilla, quien les prometió que iba a averiguar si hay algún lugar disponible para que puedan mudarse y seguir con el trabajo que están realizando.

“Estuvimos averiguando y encontramos dos salones totalmente abandonados que son del municipio. Una casa velatoria y otro es el ex destacamento 21. Le pedimos a Cajarabilla que, aunque sea, nos presten transitoriamente alguno de esos lugares pero nos dijo que va a averiguar si hay algún otro. No recibimos una respuesta concreta”, aseguró Karen Krüger, psicóloga del equipo.

Mientras tanto, las 50 cocineras continúan entregándole el almuerzo los lunes, miércoles y viernes a los vecinos del barrio que lo necesiten a la espera de alguna definición con respecto a la situación del comedor.

Cifras

150 personas, aproximadamente, se acercan al comedor para recibir su almuerzo los lunes, miércoles y jueves de cada semana.

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