Tragedia en el Canal de Riego: «¿cuántos más tendremos que despedir?»

Gastón Figueroa, el joven de 19 años que ayer fue encontrado muerto en el Canal Principal de Riego, se sumó a la larga nómina de niños y adolescentes que todos los años se ahogan en alguno de los canales de riego que hay en nuestra región.

En las últimas horas la profesora de Comunicación Social, Rocío Montero Sanhueza, publicó en su cuenta de Facebook esta carta abierta y quisimos compartirla con nuestros lectores para abrir el debate sobre qué hacemos frente a este delicado tema.

«Este es el Canal Grande de Fiske, espacio verde en el que paso mucho tiempo junto a mi compañero perro, espacio que nos refresca, nos calma y desconecta.

Es una obra de ingeniería muy linda pero mal pensada: no tiene en cuenta a los animales sedientos ni a los pibes acalorados.

Esos pibes que bajan en manada, cómo cachorros felices y que atan una soguita a los costados para que la correntada no se los lleve.

Los veo tirarse con risas, con joda, con el cuero bronceado y los pelos duros.

Este Canal es un oasis para la vagancia cuando anuncian 41 grados de temperatura, cuando no hay plata para ir al río o la bici se pinchó.

Este Canal todos los veranos se lleva vidas: hoy hay un pibe que no aparece, un wachin que podría ser mi estudiante, mi hermano, mi vecino. Hay algo mal en esta obra y hay algo mal en la legislación.

Este cartel me parece un chiste.

Es como poner una porción de torta sobre la mesa y que nadie la pueda comer.

¿Cuántos más tendremos que despedir?

¿Acaso no es posible rediseñar una obra que considere los deseos del otro? O nos quedamos con el nudo en la garganta de que nuestros pibes y pibas chapoteen con la parca (muerte) todas las siestas?»

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