Todavía hay roquenses varados que no pueden regresar al país

El cierre de fronteras complicó más a los argentinos que permanecen en Perú. Entre ellos hay tres vecinos de la ciudad. Otros pudieron volver y cuentan su experiencia.

Cuatro rionegrinos se encuentran imposibilitados de moverse de la ciudad de Cusco, Perú. Luego de conocerse las medidas nacionales en el vecino país, deben cumplir el aislamiento obligatorio sin tener certezas de fecha de retorno en vuelo de repatriación.

Fabián Martínez Povedano, Raúl Peralta y Ariela Benatti de Roca y Ezequiel Schwindt de Viedma son turistas que se encuentran varados en Perú y sin respuestas desde hace doce días. Decidieron viajar antes de que se restringiera completamente la circulación en ese país. Tenían planeado visitar en diez días diferentes lugares de Perú. Cusco, Aguas Calientes, Machu Picchu y Lima era el trayecto, pero solo pudieron realizar una excursión por Cusco.

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Cuando volvimos ese día el presidente decretó la cuarentena. No nos dio tiempo de reaccionar para planear nuestra salida o hacer el cambio de los vuelos”, comentó Fabián.

Ante la suspensión de vuelos comerciales el Ministerio de Defensa Argentino aportó los recursos logísticos y la Cancillería Argentina se ocupó de las gestiones necesarias para realizar tercer operativo de la Fuerza Aérea que repatrió a argentinos varados en sólo una ciudad peruana. El vuelo salió de Arequipa con destino a Buenos Aires con 70 personas que se encontraban originalmente en esa ciudad. “Nadie de Cuzco fue repatriado porque no podemos movilizarnos entre ciudades”, remarcó el roquense.

Actualmente todos los ciudadanos se encuentran en cuarentena desde el 15 de marzo, y en caso de no lograr una solución inmediata de Cancillería, tienen la esperanza de gestionar su regreso después del 30 de marzo, fecha en la que se volverían a abrir los vuelos.

La ayuda es entre nosotros. La embajada por ahora no dio ayuda a ningún argentino. En un momento dijeron que iban a mandar agua y galletitas pero ni siquiera eso pasó”, explicó.

Tenemos que tratar de estar unidos en esta situación qué nos afecta a todos, acá no hay nadie exento»

Fabián Martínez Povedano, roquense varado en Cusco, Perú

Asimismo, recientemente se dispuso un listado de la embajada Argentina en Perú, que comunica quiénes están siendo llevados al país aunque no notifica la fecha de regreso. Pero, en esta lista que se actualiza constantemente, los turistas rionegrinos no figuran.

Los 300 argentinos de Cusco se encuentran conectados a través de un grupo de WhatsApp. La situación del contingente es diversa. Hay personas mayores y familias con chicos. Hay gente hipertensa, con problema de asma, con VIH.

Algunos se quedaron sin dinero porque vinieron en plan mochilero. Ellos están siendo hospedados por una iglesia que le dio lugar, y reciben donaciones de peruanos o de otros argentinos que están coordinando”, relató Fabián.

“El servicio sanitario es bastante precario, y no es gratuito. Se debe de pagar por cualquier consulta, y ese es el miedo que tenemos. El servicio de salud de acá no es lo aconsejable”, manifestó el joven de la ciudad.

A la incertidumbre, nervios y angustia generalizada de no poder volver, se le suma el desarraigo y falta de apoyo de los argentinos que por las redes sociales acusan de forma despectiva el accionar de los turistas.

“Te genera dolor pensar en el egoísmo de esa gente. El mensaje tiene que ser que todos tenemos que tirar para mismo lado, porque Argentina es una sola y argentinos somos todos”, reflexionó el roquense.

Después del crucero

Por su parte, Sandra Cerquetti y Roque Eduardo García regresaron seis días antes del crucero Costa Pacífica, que partió a principios de marzo hacia Málaga, España.

El crucero estuvo por días a la deriva en el Océano Pacífico tras el cierre de los puertos de varios países en Europa. La pareja se encuentra en la ciudad desde el domingo 22 y comentaron sobre su repatriación.

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La línea de crucero había tratado por todos los medios de desembarcar, pero no se le permitía por el cierre de puertos y el temor a la propagación del coronavirus. Por esto, se les había puesto sumamente difícil encontrar un lugar adecuado para terminar la travesía.“El 70% de los que estábamos en el barco no disfrutamos el viaje”, indicó Sandra.

Sandra Cerquetti y Roque Eduardo García regresaron seis días antes del crucero Costa Pacífica

Al contar con televisión satelital, se mantenían al tanto de lo que pasaba en el país y en el mundo. Cuando pararon en Italia, por el altoparlante los invitaron a una cena que era de blanco y negro. “Nos regalaron unas tarjetas con un viaje en crucero dentro de los 12 meses, también teníamos la opción de optar por una suma de euros. Esto para fue para no realizarle un juicio la empresa”, contó la mujer.

En el crucero viajaban 4.000 pasajeros más la tripulación, con un total de 1.500 argentinos.

“Cierta parte de los pasajeros siempre disfrutó del viaje. Había gente que seguía bailando como si nada, parecía la película de Titanic. Otros se habían encerrado varios días en su camarote y que no quería salir ni a comer”, mencionó Sandra.

No me importa haber perdido pasajes y hotel, porque nuestras vidas valen mucho más»

Sandra Cerquetti, roquense que regresó de Europa

La empresa Costa Cruceros se encargó de conseguir los pasajes en avión para regresar al país. Desde que subieron al barco el tres de marzo les retuvieron el pasaporte a todos los pasajeros. Se los devolvieron al llegar a Génova, horas antes de desembarcar. “Nos reunieron en el teatro del barco para entregarnos un par de guantes y un barbijo”, aseguró Sandra. El desembarco y arribo al aeropuerto fue realizado bajo la supervisión de la policía, manteniendo la distancia preventiva. Viajaron por la empresa Neón, una empresa italiana.

Regresaron el fin de semana largo, y se sorprendieron que al revés de lo que se recomienda, cientos de personas se agolpaban para hacer los trámites. “Era cómo salir de una cancha de fútbol. Llegaron tres charter en diez minutos de distintos lugares, y me tocó estar nueve horas paradas con un solo kiosco abierto. Mucha gente bajaba de los vuelos sin barbijo, y no tenían alcohol. Pensé que nos podíamos infectar”, resaltó.

Para regresar a la ciudad, desde Nación dispusieron micros que salían desde Ezeiza. “Me tocó esperar 9 horas, y volvimos en la empresa Chevallier con un papel autorizado”, contó.

Al arribar a Choele Choel, recuperaron señal de celular y Roque llamó al 911. En la caminera de Roca, un auto particular y un patrullero los esperaron. “Una enfermera nos informó el protocolo y hoy estamos en casa haciendo la cuarentena”, explicó la roquense.

Sandra es italiana por cuatro generaciones. Su esposo Roque es de abuelos españoles. Si bien hoy la pandemia noquea al turismo mundial, el sueño de esta pareja es regresar a Europa cuando sea seguro.

“Conozco todo el país porque soy hija de un camionero. Habíamos empezado hace dos años a viajar a distintas partes del mundo para conocer diferentes culturas. Pero en un barco no me voy a subir nunca más”, reflexionó.

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