Tatuaje solidario: un proyecto que se hace piel en las pacientes con cáncer de mama

Por Gisela Figueroa Minchel

Un grupo de tatuadores de nuestra ciudad lleva adelante una iniciativa solidaria de forma gratuita. Realizan la reconstrucción de la areola mamaria a través de un tatuaje 3D a mujeres que sufrieron cáncer de mama.

Después de un cáncer de mama la mujer queda vulnerable y sensible por haber afrontado una terrible enfermedad, superar un tratamiento agresivo, y adaptarse a su nuevo cuerpo tras una mastectomía. Para cerrar el ciclo, algunas deciden apostar a la recosntrucción de la areola mamarea donde el tatuaje se convierte en la solución para recuperar lo que se llevó el tratamiento.

En nuestra ciudad, un grupo de seis tatuadores llevan adelante “CicatrizARTE”, un proyecto de “Club Opia” colectivo artístico.

La idea surgió a partir de una historia personal de uno de los integrantes, cuando le detectan un cáncer de mamas a un ser querido. “A partir de allí surge la necesidad de pensar en algo para poder ayudar a estas guerreras que luchan contra un cáncer”, comentó Karina Borbalas, precursora de la idea.

La ley nacional 26.872 sancionada en 2013, ampara la cobertura de una cirugía reconstructiva como consecuencia de una mastectomía por patología mamaria.

De este modo, las obras sociales y la medicina prepaga cubren los gastos de un implante a quienes les extirparon un pecho, pero no refieren a las areolas mamarias dado que lo consideran una cirugía estética.

El tatuaje puede ser una opción de reconstrucción, pero los resultados son limitados por la ausencia de relieve.

“Después de una mastectomía, los cirujanos en algunos casos, le hacen un pellizco que son cartílagos de otra parte del cuerpo y queda una simulación de pezón. Para el tatuador, ésto es mucho más fácil. El tema es cuando no hay nada”, explicó Karina.

La piel se convierte en un lienzo para devolver la autoestima que el cáncer de mama se llevó. Para realizar este trabajo, son necesarias al menos dos citas, donde se recauda toda la información necesaria y se determina cuál es el trabajo a realizar.

El consentimiento médico también es muy importante. “Las personas pasan por el estudio o se contactan por las redes. Realizan una primera entrevista donde se confecciona una ficha con información básica, y se debe de tener el alta médica.

La piel debe de estar sana, debe de haber pasado un tiempo prudencial de un año al menos. Después, en la segunda cita se toma la medida de la areola y en el caso de que no haya se dibuja, y se prueba las tintas con un pincel. En la tercera, realizamos el tatuaje que dura alrededor de dos horas”, aclaró Karina.

La reconstrucción de areola y pezón, se realiza a través de un tatuaje en 3D, con técnicas de sombreado o puntillismo utilizando tintas veganas.

Foto: Los artistas trabajan sobre distinto tipo de cicatrices. El arte al servicio de la solidaridad.

Es complejo. A veces la aguja no entra, la tinta no queda, les puede resultar molesto porque es una zona donde la piel queda tirante. A su vez, hay que tatuar las dos mamás ya que con las tintas es muy difícil lograr el color de la otra. Se sombrea ambas”, relató la tatuadora.

Completar visualmente el seno, supone un antes y un después, y el efecto se puede apreciar inmediatamente.

Siento que ellas vienen de una situación terrible, de luchar con una enfermedad que les podía costar su vida. No les puedo cobrar. Con ésto sólo gano la gratitud y la alegría de ver a la otra persona feliz. A mí eso me llena el alma”, confesó Karina.

La técnica ofrece tal nivel de detalle y realismo que suscitó un interés renovado en las redes. Surgieron casos de personas con otras cicatrices, también de enfermedades, marcas que les causaban vergüenza, baja autoestima y sufrimiento.

Es así que desde el local de tatuajes se seleccionan ciertos casos, y los integran al proyecto solidario. “Cuando lo puse en marcha a “CicatrizARTE” surgió una casualidad.

Una de mis colegas me dice que una de sus amigas tiene una cicatriz gigante en la panza de cuando era bebé. La conocí en persona y comencé a tatuar cicatrices de todo tipo de enfermedades. También, a una chica de Neuquén le hice una intervención artística bastante grande porque tenía una cicatriz que atravesaba toda su columna” comentó Karina.

Opia se llama el estudio. Observa, piensa, y actúa quiere decir. Se encuentra ubicada en Isidro lobos 630. CicatrizarARTE es integrado por Julieta Indave, Rocío Ancaten, Cecilia Lamana, Ángel Tocce, Leandro Suárez y Karina Borbalas.

Los diseños son hechos a medida para las cicatrices. Siempre son dibujos artísticos, únicos y a medida. Para el proyecto solidario los diseños tienen ver con la naturaleza, porque una estructura geométrica sobre una cicatriz no se puede”, concluyó la mujer.

El cáncer más letal

La Organización Mundial de la Salud alerta sobre el cáncer de mama como el tipo más mortífero entre las mujeres de 20 a 59 años.

Según sus datos, las proyecciones estiman que el número de diagnósticos aumentará en toda América en un 46% en el año 2030.

Según datos del Ministerio de Salud y Desarrollo Social de la Nación, en el país, el cáncer de mama es la primera causante de muerte por tumores en mujeres y en promedio se contabilizan unas 5.400 defunciones al año.

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