Se quedó sin trabajo y decidió ayudar en un merendero para darle de comer a sus hijas

José Luis es albañil y quedó sin trabajo. La única forma que sus hijas pudieran comer fue llevándolas al merendero “Nueva Luz”. A cambio aporta trabajo solidario lavando platos y sirviendo las mesas junto a su esposa Florencia.

“Hace siete meses que quedé sin trabajo. Hago algunas changas de vez en cuando. Mientras aparece algo vengo a colaborar con el merendero junto a mi esposa, donde además comen mis hijas”.

El que habla es un joven de 31 años. Se llama José Luis Aguilar es albañil y es uno de los tantos que han perdido su fuente laboral en Roca.

Esperanzado en que su suerte cambiará, decidió, mientras tanto, ayudar a Miriam Muñoz y a Alexis, quienes tienen el merendero en barrio Nuevo “Nueva Luz”.

“El y su esposa nos ayudan a servir, a limpiar las mesas, lavar los pisos. Son de mucha ayuda para el comedor”, destaca Miriam.

La familia asegura que vive en una precaria casa de cantoneras, con muchas necesidades y lo poco que tenían les fue robado. “Necesitamos de todo”, dicen.

José Luis cuenta que quedó sin trabajo cuando la obra, en la que trabajaba de albañil, quedó paralizada. “Vivimos con el salario de los chicos y con los que nos dan de comer acá”, dice el hombre.

José Luis junto a su esposa en la cocina, colaborando con el merendero.

La historia del joven siempre ha sido difícil, ya que debió pasar por una infancia de maltratos, de parte de su padrasto, lo que lo llevó a abandonar su casa, en Comodoro Rivadavia a los 15 años.

“De chico me golpeaban, así que un día me cansé de eso y me escapé. Anduve deambulando por los campos, siendo peón rural, puestero, alambrador en la estancia San Julián de Santa Cruz, así hasta los 23 años”, relata con voz pausada.

Desde chico pase muchas necesidades y por eso vengo a ayudar en el merendero, hasta que consiga trabajo”

José Luis Aguilar, desocupado

Ya en Roca se juntó con Florencia, con quien tiene cuatro hijos, tres mujeres (16, 10 y 8 años) y un varón de once años.

La confianza que genera le ha permitido obtener algunas changas con las que mantiene a sus hijas.

Mientras sirve los platos de comida a los chicos de uno de los barrios más castigados por la pobreza, José comenta que ayuda porque sabe lo que es “pasar hambre”.

Consultado por cuál es su sueño, dice inmediatamente que es “contar con un trabajo”. A eso le agrega otro sueño y es el de tener la casa propia. “Vivimos en una casa de cantonera que no tiene baño. Cada vez que nos tenemos que bañar, vamos a la casa de mi suegra. La garrafa y la cocina que tenía me la robaron y cada vez que llueve, se pasa todo porque las chapas están rotas”, dice.

Entre las cosas que necesita figuran una cocina, una garrafa, colchones, cama, chapas y tirantes, además de calzados números 34, 33 y 38. Los interesados en colaborar pueden hacerlo en el mismo merendero “Nueva Luz” de calle Saavedra 4045 esquina Cisne o al teléfono de la familia de José Luis.

  • José Luis vive en una casa de cantoneras, donde le falta de todo. Pide ayuda para terminar el baño.

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