Se celebró el día de la enfermería, pero la pandemia no ofrece chance de festejos

La evolución del brote pandémico motivó la declaración de la OMS de una emergencia de salud pública de importancia internacional.

Los cuidados extremos y cambios en la manera de desarrollar las tareas bajo estrictos protocolos son algunas de las características de las nuevas rutinas de los trabajadores que mantienen en funcionamiento los sistemas de salud. Los enfermeros son el recurso humano, noble e imprescindible, que están en la primera línea de batalla para frenar la pandemia.

La provincia de Río Negro cuenta con 3.300 enfermeros, en el hospital Francisco López Lima hay 218 y en Roca son alrededor de 500 .

“La decisión del gobierno nacional en hacer la cuarentena en diferentes etapas favoreció para que los sistemas de salud se fortalezcan para enfrentar esta situación”, expresó Nélson Gutiérrez, perteneciente al departamento de enfermería del nosocomio local e integrante de la comisión directiva de la Asociación de Enfermeros Rionegrinos (ADERN).

«Para nosotros la pandemia es una situación bastante compleja. Los sistemas de salud no estaban preparados en la provincia».

Nelson Gutiérrez
Asociación de Enfermeros Rionegrinos (ADERN).

Los enfermeros trabajan bajo estrictas normas de bioseguridad con pautas y recomendaciones para prevenir la infección por COVID-19. Pero la recomendación comunitaria de mantener la distancia de dos metros entre personas, no puede aplicarse al personal de salud que tiene que atender diferentes demandas médicas. “Debemos acercarnos a cada paciente y se requiere de un contacto estrecho. Para esto disponemos de diferentes elementos de protección según el tipo de prestación que se tiene que brindar. Por lo pronto esos recursos en la provincia están, pero son limitados”, explicó Gutiérrez.

El personal de enfermería está conformado por profesionales enfermeros licenciados, tecnólogos, técnicos de enfermería, auxiliares y asistentes básicos de enfermería. Para gestionar las necesidades asistenciales de la población en la actual situación de pandemia, resulta primordial contar con enfermeros trabajando en cada momento y, muy especialmente, en los puestos más críticos.

De acuerdo con cifras publicadas por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en 2018, Argentina posee una tasa de 4,24 enfermeros cada 10.000 habitantes.

Desde ADERN aseguran que esta situación se debe al grado de exposición que tiene la profesión y la relación con el reconocimiento social en el país.

“Sueldos bajos, carga horaria excesiva, a su vez, en la provincia la profesión no es considerada de riesgo. Esto último impide adquirir beneficios como la jubilación temprana, reducción de carga horaria, goce de licencias y tener una serie de condiciones laborales que la enfermería no la tiene. Todo esto lleva a que un adolescente que termina su nivel medio, opte por elegir profesiones que le brinden una calidad de vida superior”, comentó Gutiérrez.

La importancia social de la enfermería no se vislumbra hasta que no se vive de cerca un problema de salud.

«Ojalá los gobiernos tomen conciencia del rol que tenemos. Hay que sentarse a pensar si realmente una enfermera se tiene que ir a los 60 años a su casa tras jubilarse, con menos del 82% móvil».

Nélson Gutiérrez
Asociación de Enfermeros Rionegrinos (ADERN).

No es una profesión fácil, día a día presentan momentos duros y tristes, pero a su vez tiene muchas satisfacciones reflejadas en la sonrisa agradecida de cada paciente, en el alivio de su dolor y en la llegada de una nueva vida.

“Es una profesión muy compleja porque tiene muchas variantes. Se puede atender a personas en un ambulatorio, en un consultorio, en una guardia de emergencia, en un quirófano”, dijo Gutiérrez.

El enfermero se puede desempeñar en diversos campos, desde lo asistencial hasta la investigación. Por esto, la formación es permanente y ha evolucionado con el correr de los años con el apoyo de la provincia y del Ministerio de Salud.

Su profesionalización comenzó hace 55 años con el empirismo. Las primeras enfermeras empíricas comenzaron a realizar los cursos de auxiliares de enfermería con nueve meses de capacitación en la ciudad de Allen. Luego comenzó a estudiarse de forma terciaria en instituciones técnicas, hasta que llegaron las licenciaturas.

“Un hito en Río Negro fue en el año 83 con la Escuela Superior en Allen. A partir de allí se generó la formación en la universidad”, remarcó Gutiérrez. Actualmente, en la Universidad Nacional del Comahue la carrera se dicta en cinco sedes en ciudades vecinas: Neuquén, Bariloche, Allen, Choele Choel y Viedma.

3.300 enfermeros tiene Río Negro. En el hospital de Roca son 218, en el Sanatorio Juan XXIII unos 90 y en Clínica Roca 70

Asimismo, las medidas de aislamiento decretadas por el gobierno son parte de este escenario que puede resultar especialmente complejo para realizar las capacitaciones presenciales. “Hemos implementado las capacitaciones online desde nuestra página web. Actualmente publicamos los links de capacitación y socializamos los protocolos que se están usando para poder atender a los pacientes con COVID- 19”, expresó Gutiérrez.

Los enfermeros deben de actualizar sus competencias profesionales continuamente en términos de conocimiento, actitudes y habilidades.

Se pretende generar nuevos espacios de aprendizaje en donde se fomente los posgrados y especializaciones.

“Espero que esto lo logremos pronto porque lo estamos trabajando con el coordinador de la carrera en la Universidad Nacional del Comahue. De hecho, hay cursos de posgrados que ya se lanzaron”, remarcó Gutiérrez.

A su vez, desde ADERN renuevan acciones para avanzar con la propuesta de la colegiatura que permitirá desarrollar especializaciones e investigaciones en el área y producir a futuro aporte investigativo hacia el mundo.

“Más que aplausos, pediría el reconocimiento social”

“Hoy somos re importantes, pero cuando pase la pandemia tenemos que seguir siendo importantes”, dice Mónica Dailoff desde su casa.

La charla con “La Comuna” fue el sábado, después de una de las habituales videoconferencias que tiene con los referentes de Enfermería del Ministerio de Salud de la Nación. En ese mismo ámbito federal, semanas atrás el Comité Sanitario de Roca fue reconocido y ubicado como un ejemplo de organización entre sus pares del resto del país.

Y ese logro seguramente no hubiese sido posible si la ciudad no contara con profesionales calificados para enfrentar situaciones de emergencia como las derivadas del nuevo coronavirus.

Mónica trabaja desde hace 24 años en el hospital López Lima, donde es jefa de Enfermería del centro quirúrgico. Además, es la directora del Curso de Enfermería en Cuidados Críticos de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva.

Egresada de la antigua Escuela Superior de Enfermería de Allen, cursó la licenciatura en la Universidad de Lomas de Zamora y luego hizo una especialización en la Universidad Favaloro.

Un recorrido extenso en pos de la capacitación, que afortunadamente para la ciudad no fue hecho en soledad. “En la Terapia Intensiva la mayoría de los enfermeros son especialistas. Tiene mucha riqueza humana este hospital y es algo para valorar, porque en Argentina y en América Latina hay un faltante significativo de enfermeros”, destaca.

Por eso, para este año que no tendrá celebraciones, el pedido de Mónica pasa por la puesta en valor de la profesión.

“Mi día laborar termina entre las 18 y las 19. Llego a casa y al poco tiempo, siempre me encuentro con los aplausos de las 21. Pero este año pediría no recibir aplausos, sino reconocimiento social. De los pares, de los sistemas de salud, que no reconocen a los enfermeros como un profesional más”, dice.

Durante la entrevista surgen también los desafíos impuestos por la pandemia.

“Nunca imaginamos esto y es un gran desafío para la profesión. Los pacientes necesitan mucho de la enfermería, porque se trata del personal que brinda cuidado a cada instante”, describe.

Y esa protección no incluye sólo cuestiones físicas, sino también psicológicas.

“La gente sufre mucho más esta enfermedad que cualquier otra. Acá el internado se despoja de todo, porque está obligado a aislarse. Entonces, el único nexo que tiene es el enfermero. Y cuando se viene la noche son momentos complicados, la gente extraña, se angustia, tiene incertidumbre… con todo eso tuvimos que aprender a convivir y creo que lo estamos haciendo bien, con profesionalismo, pero también con la calidez que se necesita para contener”, destaca Mónica.

Mónica Dailoff, jefa de Enfermería del centro quirúrgico del hospital.

¿Y cuáles son las herramientas que tienen a mano, más allá de los medicamentos?

Mónica cuenta que “la tecnología es fundamental” porque “no debemos olvidar que son personas aisladas y si bien nos tienen cerca, no podemos estar en permanente contacto cara a cara con ellos. Entonces los mensajes de Whatsapp, las videollamadas, se convirtieron en fundamentales para esta etapa. Y eso también es un desafío, porque hay que aprender a interpretar estados de ánimo, el tono de voz, para saber cómo está y cómo ayudarlo. Lo fuimos incorporando a medida que aparecieron los pacientes y en Roca tuvimos suerte, porque los primeros pacientes fueron adultos jóvenes y eso allanó el camino”.

Por qué se declaró el 2020 como el Año de la Enfermería

El 1 de enero pasado comenzó el Año Internacional del Personal de Enfermería y Partería, que busca reconocer la función crucial de estos profesionales en la prestación de cuidados sanitarios y destacar el alarmante déficit mundial de tan indispensables profesionales de la salud.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) proclamó el año justamente para 2020 porque marcará el bicentenario del nacimiento de Florence Nightingale, la fundadora de la enfermería moderna.

Según la OMS, para lograr la cobertura sanitaria universal para 2030, el mundo necesita sumar una cifra de 9 millones de enfermeros y parteros a sus planteles .

Quién era Florence Nightingale

Florence Nightingale indicó en sus escritos que el objetivo fundamental de la enfermería era situar al paciente en el mejor estado posible, para que la naturaleza actuara sobre él.

Consideraba que la enfermería requería un conocimiento distinto del conocimiento médico, ya que era una vocación religiosa.

Fue también quien definió la enfermería como arte y ciencia.

Por: Hugo Alonso –

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