Roca, una ciudad todavía lejos de la accesibilidad para ciegos

Por Gisela Figueroa Minchel

La semana pasada se conmemoró el Día Mundial del Braille. En la ciudad se multiplican las barreras físicas y culturales, aunque también hay positivas excepciones para destacar.

La Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) decidió proclamar el 4 de enero Día Mundial del Braille. Esto con el fin de manifestar que el acceso a la escritura es un requisito crucial para que las personas con discapacidad visual disfruten plenamente de los derechos humanos y las libertades fundamentales.

La ciudad de Roca cuenta con placas identificatorias en código de lectoescritura en edificios públicos. A su vez, a nivel provincial, existe la Ley 4520 que establece la obligatoriedad para los comercios destinados al rubro de venta de comida con atención al público, la disposición de un menú en sistema de braille. También está en vigencia la Ley 4570 que exige a las empresas de servicios públicos, emitir facturas en braille gratuitamente a requerimiento del usuario. ¿Estas leyes se cumplen en los comercios de Roca?

Claudio Rodríguez es propietario del restaurante “El Bar”, que desde el 2017 lleva implementado un menú inclusivo para facilitar la selección de platos a sus comensales.

“Nosotros somos un bar inclusivo, y en lo que podamos ayudar siempre estamos. A mí me gustaba la idea de hacer un menú en braille, porque venían chicos ciegos a cantar o tocar con sus grupos musicales a mi local. Con los chicos del grupo INCA de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) pudimos trabajar esto y preparamos el menú en braille y en audio. Ahora lo tenemos que actualizar, porque el menú cambia año a año”, comentó Rodríguez.

Fotos: Gonzalo Maldonado

Generar una concientización desde el ejemplo sobre la importancia de la inclusión resulta difícil para este comerciante. “Me interesó desde un principio que la propuesta se hiciera masiva para que los ciegos se puedan apropiar de los espacios a los que pudieran ir, pero cuesta. Solo una panadería céntrica también se sumó con el listado de productos que vende, en braille”, destacó.

Gustavo Loncomán nació ciego. De niño tuvo un desprendimiento de retícula. Vive en Roca, y estudia derecho en la UNCo. Pregona a ciudad que vaya, por la accesibilidad de los espacios públicos. “Ayudé a Claudio con el menú. Hice lo propio con el sistema braille, y personas ciegas se encargaron de hacer el audio. Esta propuesta lo piden muchos que tienen disminución visual, de la tercera edad, y los ciegos que no saben braille”, comentó Loncomán.

En la ciudad, las condiciones de seguridad y autonomía son elementos primordiales para el desarrollo de las actividades de la vida diaria, sin restricciones derivadas del ámbito físico urbano, arquitectónico o del transporte.

“A Roca le falta prácticamente todo. Menú en braille en los distintos restoranes, que haya personal que hable lenguaje de señas, que los locales dejen de poner sillas, mesas y carteles en las veredas. Se torna muy difícil caminar en la ciudad”, expresó Loncoman.

“Hay gente que me dice que ande sola, pero prefiero ir acompañada por la ciudad, porque no me puedo poner en riesgo. Tengo a mis hijos”, comentó Josefina Laborde, una vecina ciega de Roca.

Josefina fue perdiendo la visión de forma progresiva hasta el 2006, producto de una miopía progresiva. Con el correr de los años, se le manifestó glaucoma congénita. Tiene tres hijos. “Cada parto de mis hijos implicó un incremento de la presión que lastimaba el nervio óptico. A la más chiquita no le conocí la cara. Y a mi nene anterior solo cuando era bebé”, comentó.

Peligros urbanos

Con ese contexto, pasear por la ciudad, realizar trámites o compras, puede resultar una aventura riesgosa.

Desniveles peligrosos.. Las veredas irregulares representan un serio riesgo para los no videntes. Foto: Gonzalo Maldonado

“Con el bastón se rastrea el piso, no el aire. Varias veces me he lastimado porque he pisado mal en algunas baldosas rotas, me corté con las ramas bajas de los árboles. Es común encontrar persianas abiertas, escalones altos, perros sueltos, autos y motos arriba de la vereda. Hay muchas cosas peligrosas para sortear en la ciudad, por trato de no andar sola”, comentó Josefina.

“Con el bastón se rastrea el piso, no el aire. Varias veces me he lastimado porque he pisado mal en algunas baldosas»

Josefina Laborde

En el 2014 Josefina decidió comenzar sus estudios universitarios. Al no encontrar una facultad apropiada a sus condiciones en el Alto Valle, decidió apostar a la modalidad semipresencial que brinda una universidad de otra provincia.

“Si bien en la UNCo se dicta abogacía, los docentes no toman en cuenta los estudiantes con discapacidad. Participo en el grupo INCA bajo un programa laboral donde colaboro cediendo material de mi carrera que están digitalizados para que los chicos ciegos de la UNCo puedan usarlos”, remarcó Josefina.

Josefina pidió mejoras dentro del ámbito universitario.

Gustavo Loncomán es estudiante del cuarto año en la Fadecs, y coincide con Josefina respecto al panorama en la sede local de la UNCo.

“Llevo varios años en la carrera y es muy difícil. Hay veces que pienso en abandonar porque los docentes dificultan mucho el proceso. Los chicos de biblioteca sonora no dan abasto con los materiales de todas las carreras”, expresó indignado.

“Va siendo hora de tomar conciencia de la inclusión”

Gustavo es cinéfilo, y disfruta de compartir con sus amigos de películas que tienen audiodescripción. Es por esto, que de forma personal lleva adelante reuniones con directivos de distintos cines de Río Negro y Neuquén. El año pasado, en el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, proyectó una película con audiodescripción en el Cine Teatro Español de Neuquén en donde participaron 70 personas ciegas de las cuales algunas por primera vez iban al cine.

“En Roca no hay intenciones de hacer algo parecido, pero sí puede lograrse en Bariloche. En días tendré una entrevista con el gerente del cine del shopping y puede ser el primer cine que proyecte películas con audiodescripción en la provincia”, comentó Loncoman.

“Me parece que va siendo hora de tomar conciencia de la inclusión y que las personas discapacitadas empiecen a ser tomadas en cuenta”

Gustavo Loncoman

“En la ciudad no hay semáforos para ciegos. Los colectivos interurbanos tienen escalones muy altos. Para una persona que no puede levantar bien sus piernas, que anda en sillas de ruedas o que no ve, es difícil”, dijo Josefina Laborde.

  • El Día del Braille se celebra desde el 2019 y pretende crear mayor conciencia sobre la importancia del braille como medio de comunicación.
  • En la ciudad no hay semáforos para ciegos. Los colectivos interurbanos tienen escalones muy altos, destacan.