Roca tiene menos bebés y casi la mitad de los embarazos no son planificados

Según cifras oficiales, en 2015 hubo 1.827 nacimientos en la ciudad y en 2018 fueron 1.631. Las gestaciones “buscadas” que atendió Salud Pública sólo llegan al 46%. ¿Qué está pasando y cuáles son las causas de fondo? Opinan especialistas.

Tener hijos o no tener, es al menos una pregunta con respuesta impredecible. Lo que para algunos es considerado “normal” y parte de una “etapa de la vida”, para las nuevas generaciones no necesariamente lo es.

Desde Salud Pública de la Provincia, advierten sobre un fenómeno que se repite en los últimos años y que es una baja en la cantidad de nacimientos, tanto en el sistema público como en el privado. Además, se suma a esto, una merma en la tasa de “embarazos planificados” en los hospitales públicos.

“En Río Negro, viene disminuyendo el número de nacidos vivos entre el sistema público y el privado. En 2016 fueron cerca de 11.000; en 2017, 10.900 y 2018, 9.900”, aseguró Alejandra Romero, coordinadora del Programa Materno Infantil del Ministerio de Salud de Río Negro. Según los registros oficiales, la cantidad de nacidos vivos disminuyó aún teniendo en cuenta el crecimiento de la población.

Según el análisis de las estadísticas provinciales, la cantidad de nacidos vivos pasó de 1,9% en 2008 a 1,3% en 2018 (porcentaje de nacidos en relación a la población total). Es decir, los nacimientos disminuyeron casi un 31,6% en esa década. En esos diez años, la población aumentó un 22,5% en cantidad de habitantes, sin embargo, hubo 1.725 bebés menos. La baja más abrupta se registra en los cuatro años que van del 2015 a 2018 con 1.959 nacimientos menos, y una población que subió en un 4,2%.

El término “nacido vivo” hace alusión al ser que cuando nace, respira o manifiesta algún signo de vida.

Consultada sobre las causas, Romero aseguró que “año a año van naciendo menos niños (…) Es un fenómeno que se está observando”.

La disminución de los nacidos vivos tiene una mirada desde Salud, pero tiene mucho que ver con el comportamiento de las sociedades»

Alejandra Romero, coordinadora Programa Materno Infantil Río Negro.

“Son muchas las variables que entran en juego, no sólo tiene que ver con la cuestión de la planificación familiar, también tiene que ver con cuestiones sociales”, planteó.

“Las familias tratan de tener menos hijos, retrasan su maternidad, lo cual acorta el período reproductivo, entre otras causas. Esto requiere un análisis más sociológico que no tiene que ver sólo con el ámbito de salud, sino con las decisiones que las personas van tomando”, expuso.

En este sentido, la profesional comentó también que el número de partos de mujeres de 35 años o más, fue en aumento.

A nivel nacional, en 2017 el número de nacidos vivos registrados en el país alcanzó los 704.609, un 3,3% menos en relación al año anterior (2016), según datos de la Dirección de Estadísticas e Información de Salud del Ministerio de Salud y Desarrollo Social de la Nación.

Menos programados

“A pesar de que ha disminuido el número de nacidos vivos, no han aumentado notoriamente los embarazos programados, desde los datos que tenemos en el área pública. Eso también es para repensar”, agregó la médica.

Según el Manual Operativo del Sistema Informático Perinatal, un “Embarazo planeado” es el “embarazo deseado o que sucede en un momento oportuno”, aseguró la profesional, un indicador que se construye en base a la pregunta que se hace a la persona gestante en el sistema público de salud, habitualmente en la primera consulta de control prenatal, explicó.

11-05-18 roca hospital sala de parto

En este sentido, las estadísticas arrojan que un 46% de las personas que quedaron embarazadas y asistieron a un control de salud en hospitales rionegrinos entre 2016 y 2018, habían planeado su embarazo. El 54% restante, no lo hizo.

Según una análisis de las cifras oficiales, cuanto más joven es la gestante menos planificación hubo, ya que de los 10 a 19 años, sólo un 33% (en promedio) planeó concebir. Las mujeres mayores de 20 años y hasta los 55, en general, entre un 49% y un 55% planeó su embarazo, según las cifras oficiales.

La tasa de embarazos planificados fue variando en los últimos años, pero de 2016 a 2018, se redujo. Pasamos de un 49% de embarazos programados a un 44% en 2017, sólo por dar un ejemplo.

“Podemos inferir, que entre otros factores, hay mayor acceso a la información y a los métodos anticonceptivos que permite una elección del momento de maternar de las personas”, aseguró la funcionaria y a partir de esto, algunos deciden no hacerlo.

“Así mismo, que al analizar qué sucede con los embarazos posteriores (al primero), notamos que el periodo intergenésico es mayor a 23 meses en el 80% de los embarazos; es decir, que la segunda o tercera gestación, se programa”, agregó.

  • 196 nacimientos menos hubo en Roca en 2018, respecto a 2015, según cifras de salud pública y privada. En 2015 fueron 1827 nacidos vivos, mientras que en 2018, 1631.
  • 60% de los partos fueron atendidos en el sector oficial de salud, mientras que el 40% restante, en clínicas o sanatorios privados, según datos provinciales.

“Estabilidad”, una innegociable condición

“Tener familia” o “traer chicos al mundo” es un profundo debate subjetivo, pero también social. De seis jóvenes consultados, varones y mujeres de 17 a 26 años y de distintos sectores sociales, tres afirmaron querer tener hijos, pero en un futuro. Dos de ellos sostuvieron que no lo desean y una se mostró indecisa.

Todos hablaron de la necesidad de una estabilidad económica para tener familia y algunos, emocional. Muy desapegados al mandato de maternidad y paternidad, los jóvenes mostraron que hoy formar una familia, no está entre sus principales objetivos y proyecciones de vida.

Con frases como “supongo”, consideraría”, “me gustaría”, “dentro de unos años”, hablaron sobre que piensan sobre los “hijos”. En esta pequeña muestra, se visualiza, que hoy tener un hijo no es una “etapa” que necesariamente debe atravesarse.

Testimonios

“La verdad es que no lo he pensado mucho, pero supongo que en algún momento de mi vida cuando sea mayor, tenga un trabajo estable y una pareja, consideraría formar una familia, no se a qué edad. Aunque no veo como algo totalmente necesario ni como un ‘objetivo’ en mi vida tener hijos”. Juliana, 17 años, estudiante secundaria

“No quiero tener hij@s porque no quiero gestar. Me parece un horror que se forme algo dentro mío”, Tamara, 20 años, estudiante universitaria.

“Si, quiero tener un hijo algún día. ¿A quién no le gustaría? Pero que sea el día que este bien económicamente, o sea, en unos 10 años más” Juan, 18 años, estudiante secundario

“En algún momento de mi vida si, cuando tenga mi casa, mi trabajo, ahí recién. Yo creo que a veces uno mismo elige mejor que la vida nos prepare para el día de mañana ser un padre. Hay otros que eligen tenerlos de temprana edad para crecer juntos con ellos, pero yo espero tenerlo cuando sea un poquito más avanzado de edad”, Jorge, 19 años, no estudia y está desocupado.

“No tengo pensado tener hijos, porque creo que para eso a mí parece tiene a haber distintos factores estables tantos económicos, psicológicos y emocionales”, Sol, 22 años, estudiante universitaria.

“Me gustaría ser madre dentro de algunos años, dentro de mis proyecciones (5 años más) para poder avanzar y crecer en mi carrera profesional dentro del Marketing y la publicidad”. Loana, 26 años, empleada.

Madres adolescentes y sin cobertura de salud

En Roca, disminuyó la cantidad de madres adolescentes (menores de 20 años) que fueron el 10,48% en 2018 mientras que en 2015 la cifra era más alta, con el 13,03% del total. Por el contrario, otros factores que fueron en aumento en estos cuatro años, es la cantidad que no tenía pareja al momento del parto, 13,92% en 2018 frente al 10,95% de 2015.

La cantidad de madres sin seguro de salud aumentó en gran medida, casi 6 puntos con el 41,9% en 2015 y el 47,95% en 2018, en Roca. Además, las mujeres madres sin instrucción primaria, también aumentaron. En 2015 eran un 1,70% del total y en 2018 la cifra se fue a 2,15%.


Análisis: Las sociedades cambian


Mg. Juan José Guidi *

Con respecto a los posibles o múltiples factores que pueden motivar a que una persona decida no ser madre/padre joven, va más allá de una o varias estadísticas. La temática tiene la posibilidad de ser abordada desde varias dimensiones; y por tratarse de un fenómeno propio de la salud reproductiva y de administración del Estado, también tiene relevancia y vigencia en la agenda pública.

Las sociedades cambian de manera permanente. Por lo tanto, son dinámicas y movibles, nada es estático y para siempre. Nada nos debería sorprender, mucho menos que en el último decenio las parejas o las personas hayan modificado hábitos de conducta, patrones de convivencia. En la actualidad, las personas deciden con más libertad cuando concebir un hijo o no y con quién desean tenerlo, sea del género que sea; y esto último tiene que ver con avances científico tecnológicos.

Prefiero arribar a la conclusión que es una decisión estrictamente personal, más allá de que ésta, en el caso puntual de concebir un hijo, sea un acto de amor. Paralelamente, se debe dar el debate sobre la responsabilidad que implica traer un ser al mundo; indefectiblemente, los métodos, el acto humano, el previo, pero sobre todo el posterior, que tiene que ver con la contención, el acompañar, y es el propio acto de amor.

Decía que las sociedades han cambiado mucho -y no hablo de evolución para no confundir con ninguna teoría “evolucionista”- y lo han hecho para bien, en muchos casos: igualdad de género, legalización del aborto, Ley de Educación Sexual Integral (ESI), salud reproductiva, LGTBI+, matrimonio igualitario, lenguaje inclusivo y mucho más. Todavía falta que se avance, esto sólo es el comienzo. Esto es como el agua, se va filtrando y no se podrá detener.

El último gobierno de Cambiemos ha tenido una influencia bastante importante en el contexto socio económico, que influye directa e indirectamente en esta baja en la cantidad de nacimientos, sin embargo, creo que principalmente se debe a alguna decisión personal. Seguramente haya habido ausencia de políticas públicas, personas que no hayan sentido el acompañamiento del Estado, personas que hayan sido silenciadas, o también madres solteras o parejas jóvenes que decidieron constituir una familia. Seguramente el contexto socioeconómico haya tenido un impacto social y fundamentalmente cultural en la decisión o la idea de albergar y tener (o no) un hijo/a.

Específicamente, las causas por las cuales algunas personas deciden retrasar su maternidad o paternidad, se explican en varios factores. En principio, hubo en estas últimas décadas cambios de conducta en pautas de vida y sobre todo de convivencia, que fueron retrasando la adolescencia, a la que luego se llamó “tardía”.

Esto puede ser un rasgo, pero no se da en todos los sectores sociales por igual, ya que si uno analiza estadísticas oficiales de los dos últimos decenios, hubo gran cantidad de embarazos adolescentes. A los sectores calificados como “populares”, en ocasiones se los estigmatizó como “planeros”, por embarazos que supuestamente buscaban cobrar un plan. Son cifras para ser leídas con una intencionalidad muy subjetiva hacia ciertos sectores de la sociedad, de manera descalificante. También se pueden hacer múltiples lecturas subjetivadas de la ausencia, por decenios, de la información de ciertos sectores medios altos. Habría que preguntarse porqué.

Lo importante en este punto, sobre porqué los jóvenes adultos en su mayoría deciden retrasar su maternidad o paternidad, es que no hay una respuesta única, si varias posibles, desde lo interdisciplinario.

Por otro lado, hay un entramado subjetivo interesante (que es una idea de consumo-consumido masivo) que es la construcción permanente de intersubjetividades por parte de las personas que hacen que sus individualidades no permitan en muchos casos, abrazar ese deseo tan noble que es la proyección amorosa y solidaria en un hijo. Esto implica responsabilidad, acompañamiento, tiempo, estar. Pero si, abrazar la idea de hacerlo, por ejemplo, en una mascota, salvando las distancias.

Y porqué no, la soledad. Es un nuevo lenguaje universal que se impone. Inglaterra y China acaban de implementar sus respectivos “Ministerios de la Soledad”: emanciparnos de nuestra propia subjetividad, será una tarea más que interesante.


*Docente investigador, sociólogo, periodista y semiólogo. Docente de las asignaturas Aspectos Sociológicos del Cuidado, Metodología de la Investigación y Antropología en la carrera de Enfermería en la Universidad Nacional del Comahue, sede Atlántica

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