Realizaron un abrazo simbólico al jardín 103 de Chacra Monte por falta de espacio

Ante la falta de espacio en el Jardín 103 de Chacra Monte, familiares, niños y docentes de la institución realizaron un abrazo simbólico al edificio durante la mañana y mediodía de hoy.

En el lugar, los padres ornamentaron el espacio para darle color a un reclamo que lleva más de dos años sin soluciones. El abrazo se llevó a cabo para visibilizar la falta de espacio físico y las falencias edilicias que existen en el jardín infantil ubicado en Los Alpatacos 1547 desde el año 2017.

«Aprovechamos que fue el cumpleaños N° 8 del jardín para mostrar los problemas que tenemos», comentó la directora Claudia Oliz.

Vidrios rotos, cerraduras que no funcionan y un pozo ciego con una tapa rota son algunas de las falencias que encabezan el pedido realizado por autoridades escolares y familiares de Chacra Monte.

«El reclamo está hecho desde 2017, pero no hubo soluciones desde el Consejo de Educación hasta el momento. Recién hoy en medio del abrazo se acercó personal de mantenimiento con la promesa de que la semana entrante resolverán las cuestiones edilicias», especificó Oliz.

Una de las respuestas que emitió el Consejo de Educación fue pedir un espacio para funcionar en la escuela primaria 350 del mismo barrio. «Resulta que la matrícula de ese colegio también aumentó, por lo que tuvieron que crear otra sección y resignar el espacio de la biblioteca para tener un aula más», manifestaron desde el jardín.

Durante 2017 se creó una nueva sección que comenzó a funcionar improvisadamente por falta de espacio físico durante el turno mañana. A partir de este año, con el crecimiento de la matrícula a 120 niños, se abrió un nuevo grupo para la tarde, lo que suma en total 6 secciones para la institución escolar.

En el lugar, las dos salas nuevas funcionan de manera precaria en el SUM, dividido con armarios y ficheros. En un costado, separado por dos paredes de durlock, improvisaron la dirección del jardín que no tiene techo y donde se filtran los ruidos de las salas, entre otros inconvenientes.

Allí, además, se dan clases de educación física porque el patio es pequeño y no alcanza para que los niños realicen las actividades. «El profe corre las mesas y sillas de la sala para poder dar clases», sostuvo Oliz y agregó que dar música también es una complicación por la falta de espacio y la contaminación sonora que se genera en el lugar.

Las salas están separadas por armarios y ficheros.

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