«Nueva luz» ya tiene su comedor propio

Los integrantes del merendero “Nueva Luz” trabajan a destajo. Todos quieren ayudar y aportar hasta lo mínimo para que la mesa en estas fiestas este preparada de la mejor manera.

Los comensales son más de 90 niños y niñas de los sectores más postergados de la sociedad y que residen en la zona norte de barrio Nuevo. El gran corazón de Miriam Muñoz y de su esposo, Alexis Stuardo, hizo que a estos chicos no les haya faltado el pan en la mesa durante todo el año.

Foto: César Izza

Algunas veces fue con un plato de comida en la mesa de su propio comedor, otras fue con la entrega de viandas para que los chicos almuercen con su familia y en los últimos meses fue en un salón prestado por una Iglesia Evangélica, donde los más pequeños recibían un plato de sopa, guiso, tallarines, papas fritas con pollo o milanesas.

Durante el año pasado se había logrado construir un precario quincho techado con nylon, pero el viento y el sol hicieron que durara poco tiempo.

Los vecinos de la ciudad fueron observando, a través de los medios de comunicación y comprobando en forma directa, que el aporte de Miriam y Alexis para los chicos era genuino, que no había especulaciones políticas, religiosas ni económicas.

«Esto lo logramos porque mucha gente que sabe de nuestro trabajo colaboró con todo lo que faltaba”.

El motor era la solidaridad y el amor por los que menos tienen. Fue así que empezaron a colaborar en todo lo que se necesitaban, tanto para el merendero como para otras familias que estaban urgidas de alguna medicación, materiales o ropa.

El sueño del salón propio finalmente se concretó. Mide unos 60 metros cuadrados y está ubicado en Saavedra y Los Cisnes. El día que “La Comuna” los visitó había gente instalando las cañerías de gas, otro colocando los cerámicos del piso y realizando los retoques finales eléctricos e instalación de cocina y mecheros, donde se hará la comida de ahora en más.

Foto: César Izza

Cuando se le pregunta al matrimonio quienes ayudaron, dicen que fueron comercios, vecinos y empresas que pidieron no revelar sus nombres, quizá por aquello que dice que “Dios recompensa en público a quienes hacen el bien en forma secreta”.

Sin duda que la mayor recompensa es que niños y niñas en situación vulnerable tengan el pan de cada día y el afecto de familia que vienen brindando Miriam y Alexis desde hace años como una “nueva luz” en barrio Nuevo.

Nació como merendero en abril de 2014, brindado una taza de leche a los chicos de la zona norte, en la casa de Miriam y Alexis. Luego incorporaron comida dos veces a la semana, pero era tanta la demanda, que decidieron hacerlo de lunes a viernes.

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