Muerte por fiebre amarilla generó alarma en la región

Se trata de un cipoleño de 69 años que viajó a Brasil. Por su edad no le colocaron la vacuna, pero a su regreso se sintió mal. Consejos para los viajeros.

Un cipoleño de 69 años que había viajado a Brasil falleció ayer en una clínica privada de Neuquén y, si bien aún resta la confirmación final que dará un laboratorio de Buenos Aires, todo indica que se trata de la primera víctima fatal de fiebre amarilla del país.

“Falta la confirmación final del laboratorio, que nos dio prioridad nacional, pero todo indica que fue por fiebre amarilla porque tiene todos los datos: viajó a una de las zonas de mayor riesgo de contagio, por su edad no se pudo vacunar y además tuvo el cuadro inicial y el desarrollo típico de la fiebre amarilla”, aseguró a “Río Negro” la directora de Salud de la provincia de Neuquén, Andrea Peve.

Eduardo, cuyo apellido no trascendió, viajó por vacaciones a Río de Janeiro el jueves 1 de marzo, vía Chile. Antes de emprender el viaje y atento a las recomendaciones que alertaban que se trataba de una de las zonas más peligrosas para el contagio de la enfermedad, el hombre consultó un nosocomio para aplicarse la vacuna pero por su edad no se la colocó.

“Esta persona consultó para vacunarse antes de viajar pero la vacuna está desaconsejada a las personas mayores de 60 años porque genera importantes efectos secundarios”, indicó Peve quien ratificó que “por su edad no se pudo vacunar”. Según la médica el hombre regresó a Chile el pasado martes 13 y arribó al aeropuerto neuquino el miércoles 14. “Ya cuando llega no estaba bien”, explicó Peve.

Al día siguiente, el jueves 15 comenzó con un cuadro similar al gripal, con una cuadrícula de fiebre. “Fue al hospital de Cipolletti en donde le hicieron un análisis de laboratorio que le dio normal”, detalló la directora.

La salud del hombre que no padecía enfermedades previas y realizaba periódicamente deportes comenzó a desmejorar el domingo 18. “Ese día empezó a descompensarse, ya tenía diarrea, vómitos y dolor abdominal que son las características de la fiebre amarilla y un nuevo laboratorio le detecta ya anormalidades por lo que queda en observación y se le extrae sangre para analizar el lunes”, relató la médica.

El lunes 19 el cuadro de Eduardo se agravó de pronto, por lo que debió ser internado en el servicio de terapia de la Clínica Pasteur de esta ciudad. La salud del hombre que no padecía enfermedades previas y realizaba periódicamente deportes comenzó a desmejorar el domingo 18.

“Ese día empezó a descompensarse, ya tenía diarrea, vómitos y dolor abdominal que son las características de la fiebre amarilla y un nuevo laboratorio le detecta ya anormalidades por lo que queda en observación y se le extrae sangre para analizar el lunes”, relató la médica.

El lunes 19 el cuadro de Eduardo se agravó de pronto, por lo que debió ser internado en el servicio de terapia de la Clínica Pasteur de esta ciudad.

“El paciente tuvo una evolución desfavorable a pesar de ser una persona sana, hizo un cuadro que podríamos sintetizar como una falla multiorgánica y terminó falleciendo en la mañana de hoy” –por ayer– indicó Peve.

La médica destacó que se trata de una enfermedad no autóctona, es decir contraída fuera del país, y que no se contagia de persona a persona, sino que es a través de la picadura de un mosquito infectado.

A diferencia de otras enfermedades transmitidas por mosquitos, la fiebre amarilla puede ser evitada con la vacunación aplicada al menos diez días antes de viajar a una zona de riesgo, como son los estados brasileños de Río de Janeiro, San Pablo, Espíritu Santo y Bahía. La vacuna no se aplica a bebés de menos de seis meses, embarazadas, mayores de 60 años –salvo casos de brotes– e inmunodeprimidos.

Consejos y cuidados para los viajeros

Quienes viajen a las zonas de riesgo deben vacunarse y en todos los casos consultar si el área que visitarán está catalogada como riesgosa y de vacunación aconsejada.

En el caso de las personas que ya hayan regresado de zonas en las que podrían haber contraído la enfermedad, el período de manifestación de los primeros síntomas comienza a los cinco días de la picadura del mosquito y se extiende hasta los 10 días.

En los primeros días la enfermedad se presenta como un cuadro viral de origen inespecífico y con sintomatologías que van desde cansancio a dolor de cabeza y nauseas, lo cual dificulta su detección temprana.

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