Las primeros cierres por la crisis: dos confiterías de Roca bajaron la persiana

La cuarentena obligatoria por el Covid-19 comienza a mostrar su lado más duro, con el cierre de comercios en Roca. Juntar el peso cuesta mucho y quienes no tuvieron actividad desde el 20 de marzo empiezan a mostrar las consecuencias.

Tras décadas de servicio, dos conocidos cafés de Roca no pudieron resistir los embates del parate de la actividad y dejaron la atención al público. Otros rubros están en situación límite y aguantan con bajas ventas.

Este es el caso del Bar Avenida, un emblemática confitería ubicada en la esquina de Roca y Tucumán que ayer definió su cierre definitivo, y del Reggio Café, que la semana pasada decidió bajar las persianas. No pudieron sobrellevar los costos fijos acumulados por el parate que trajo la cuarentena.

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Antonio Priolo, dueño de Reggio Café contó a La Comuna que “en estas circunstancias el aliento del vecino, del amigo, no sirve; no sé cuándo volvemos de nuevo y de qué manera, entonces es imposible sostener estos gastos y prefiero cerrar”.

Con seis empleados, aportes sociales, impuestos, Priolo aseguró que no puede seguir costeando el negocio.

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Este triste desenlace podrían tener otros comerciantes ya que las ventas -en otros rubros- también se encuentran paradas y, otros, comenzarían abrir de forma sistemática con pocas horas de atención al público.

Una situación especial y que pega fuerte en los emprendedores, que son los que embellecen y dan vida a la ciudad con sus propuestas gastronómicas por ejemplo; la no venta, alquileres caros y otros, ganaron la pulseada.

“No puedo bancarla. Nadie me tiró una soga”, dijo angustiado

Antonio A. Priolo, propietario de Reggio.

Reggio ofrecía un lugar cálido al cliente, desde hace 11 años. Atrás empiezan a quedar aquellas charlas que se daban entre amigos o familiares, entre el aroma de un café y la pastelería que se caracterizaba por sus exquisitos productos.

“Mi público siempre fue el mayor; si me dicen de volver y con otras medidas tampoco me sirve” añadió Priolo. Y concluyó, “Los gastos fijos del negocio son muy elevados y no quiero seguir para después tener dos años de deudas”.

Por otro lado, ayer martes se conoció la noticia del cierre del bar Avenida, con más de una década de vida en el punto más céntrico de Roca. Era un emprendimiento familiar, pero por el contexto económico, costos de alquiler y sin poder trabajar, decidieron cerrar.

Los domingos concentró al ambiente del fútbol y muchos de los clásicos y superclásicos del fútbol argentino se vivieron en esa confitería entre fanáticos.

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