La escuela en casa, uno de los desafíos más intensos para todos

Así comienza la historia…. Se creó el grupo de whatsapp “3º de la seño Juana”, porque una tarde nos enteramos que por quince días, no íbamos a ir a la escuela y que la seño nos mandaba las tareas a casa.
Al principio fue tan grande la novedad, que esperábamos ansiosos la llegada de la tarea.

Pero a los pocos días se transformó en preocupación, confusión, inquietud dado que se empezaba a enrarecer la experiencia de la seño virtual. Estar en casa con tareas de la escuela, era como hacer deberes, pero sin ir a la escuela. Porque la cocina o el dormitorio de mi casa, no es mi escuela. Tampoco teníamos recreos en el patio los días de sol, ni nos encontramos en el SUM los días lluviosos.

Esta breve descripción, puede ser el cotidiano de muchas familias que hoy tienen a sus hijos e hijas en casa, con tareas escolares domiciliarias. Porque esos quince días, se convirtieron en cuarenta y tres!

Esta situación tiene muchas ventanas para mirar ese escenario. Por ejemplo: la escuela domiciliaria ¿tiene que ´funcionar´ en los horarios del turno al que van a clase? Vale decir, ¿mañana o tarde? ¿Cómo decidimos el recreo de la escuela a domicilio?

¿Es posible o no es posible armar un lugar en casa para el “aula” de la cuarentena?

Papás docentes

Ahora bien, si abrimos otras ventanas, encontramos vivencias nuevas para quienes estén asumiendo el rol “docente”.

Algunas voces expresan ´La seño no me corrige como vos! ¿dónde hago el dibujo? ¿Uso esta hoja? ¿Cuándo terminamos las tareas? Y así podríamos seguir enumerando distintas anécdotas que se presentan a diario en los hogares con infancias y adolescencias en edad escolar.

También surgen debates en los ámbitos familiares entre calidad y/o cantidad de tareas enviadas. Aquí se ponen en juego varias cuestiones. En primer lugar, los y las docentes están siendo mirados a través de sus propuestas didácticas.

En segundo lugar, cada familia tiene una idea, una creencia, una opinión formada de lo que se debería hacer.

Porque de educación hablamos todos con la certeza de saber, dado que hemos ido a la escuela durante más de una década ¿quién podrá decir que no tiene experiencia educativa? Desde ese lugar se opina con convicción. Pero lo cierto, es que para ser docente, se estudia y mucho!

En tercer lugar, se hacen comparaciones entre los grupos escolares y las actividades a realizar, abriéndose un abanico de diversas interpretaciones y comentarios de la escuela en casa.

Y así, podríamos seguir pensando más situaciones hogareñas que en estos días se comparten en las casas. Pero lo que debemos señalar, es que la escuela tiene una dinámica que le es propia y no se puede recrear en casa.

Es como pensar recrear el cine en casa porque miramos películas o inventamos un lugar de juegos para reemplazar una plaza o paseo recreativo.

Atravesamos un momento histórico que es confuso para todos. Aún así, es necesario de algún modo, mantener rutinas de trabajo, de estudio, de entretenimiento, vale decir, de cotidianeidad.

Es importante que de alguna manera diseñemos un funcionamiento familiar – doméstico para este tiempo atípico, enmarañado y difícil.

Pero, más temprano que tarde se volverá a la escuela, y muchas son las preguntas que nos hacemos ¿Por dónde iniciar? O ¿Por dónde continuar? Pero más serán las acciones a realizar, tendremos que mirarnos nuevamente a los ojos y encontramos empáticamente con el Otro/a. Será un reencuentro muy esperado. Volver a nuestra rutina!

Dra. Mónica Sobrino
Doctorada en Educación FACE-UNC.

¿Cómo sostener el vínculo docente- alumno- familia- en tiempos de virtualidad?

Aprender en casa nos tomó por sorpresa y mientras parecía que no estábamos preparados, progresivamente nos fuimos acomodando a la situación.

En muchas instituciones ya se venían desarrollando actividades a través de las aulas virtuales, hace más de 10 años que están presentes, aunque muchos se hayan negado a verlas.

Pero, si bien el desarrollo tecnológico permitió el surgimiento de nuevos espacios, por fuera de las aulas tradicionales, propiciando la evolución del aprendizaje a través de la virtualidad. Existen otros intercambios y vínculos que no pueden -ni deben- negociarse para el proceso educativo: el vínculo docente-alumno sigue siendo necesario.

No existe el aprendizaje si no existe el vínculo, aprendemos con otros, a través de la imitación, nuestro cerebro es social, por eso necesitamos estrechar lazos, disentir, dudar, hacernos preguntas para aprender. La relevancia de la interacción social radica en que permite darle sentido y significado a cada nuevo aprendizaje. Es por esto que aunque la tecnología avance, aunque el mundo indefectiblemente cambie, seguiremos necesitando de otros para aprender.

El desarrollo tecnológico permite tender puentes, acercar espacios pero de ninguna manera reemplazan los vínculos sociales. Durante la cuarentena es importante generar espacios de conversaciones mediados por las tecnologías, utilizar recursos como las video llamadas, los chats, e incluso apelar a las redes sociales como Instagram y grupos privados de Facebook.

¿Cuándo empiezan las tareas? cuándo el recreo?. Organizarse en casa plantea incluso las preguntas más simples…

La coyuntura nos moviliza para que, tanto padres como docentes, acudan al encuentro de nuevas vías de comunicación, que permitan percibir al otro en la distancia pero al alcance de la pantalla.

Si bien cada institución mantiene su dinámica propia, en base al acuerdo al interior de la comunidad educativa, hay acciones que nos pueden servir para sostener el vínculo.

Susana Kunzi, Licenciada en Ciencias de la Educación, asesora educativa, diplomada en Educación y nuevas tecnologías y directora en Ayudar a Aprender.

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