Inauguraron centro para control biológico de plagas en Roca

Con fondos nacionales se construyeron los laboratorios, en la estación Alto Valle del INTA. Distinguieron a la doctora que descubrió la avispa biocontroladora.

La doctora Liliana Cichon y su equipo de trabajo descubrieron en el 2005 una pequeña avispa autóctona de nuestro país, capaz de parasitar larvas de polillas y mariposas. Su nombre científico es “Goniozus legneri”.

Los estudios fueron llevados adelante por el equipo de Sanidad Vegetal del INTA Alto Valle, en montes con presencia de carpocapsa, plaga clave de la fruticultura de pepita (pera y manzana). Aquel pequeño descubrimiento parece ser la solución a uno de los serios problemas de la fruticultura de nuestra región.

Luego de diez años de exitoso trabajo de investigación en laboratorio y a campo con este biocontrolador inspiraron a los científicos para la creación del Centro de Multiplicación de Biocontroladores (Cemubio) en el INTA Alto Valle.

La inauguración de dicho centro se realizó el lunes pasado con la presencia de Luis María Urriza (subsecretario de Agricultura de la Secretaría de Gobierno de Agroindustria del Ministerio de Producción y Trabajo), Alberto Diomedi (ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de Río Negro), Juan Balbín (presidente del INTA), entre otras autoridades.

En su discurso, el referente nacional Urriza se mostró “entusiasmado y alegre” por este logro que va en línea con las prioridades nacionales, como son “la fruticultura y la sanidad del sector”, dijo.

En referencia al manejo integrado de plagas, destacó el conocimiento y rigor científico del Instituto y aseguró: “Soy un fanático del INTA” y destacó toda la potencialidad del organismo, como así también las cuestiones a mejorar. En este sentido, consideró “clave lo que se puede resolver si se coordina más entre las diversas áreas que tratan temáticas complementarias”.

A su turno, Balbín subrayó: “Este es un logro que va a trascender porque en el sector científico y productivo se nos plantea un desafío con tres patas: aumentar la productividad, la calidad y la sustentabilidad”.

“Estos tres factores que parecen simples, pero son cada vez más complejos y, sobre todo, si se tiene como limitante la superficie y el agua. En este contexto, trabajar con controladores naturales es un elemento que trasciende todo lo que estamos acostumbrados a ver”, explicó.

Por su parte, Liliana Cichón -especialista en control biológico de plagas en fruticultura del INTA y líder del proyecto- agradeció a “todos los que creyeron en el Cemubio y permitieron que se haga realidad tanto a nivel nacional e institucional como desde la comunidad científica”.

En referencia al Cemubio, la técnica se mostró “muy orgullosa” por el compromiso del INTA con el manejo sustentable de plagas y con el sector productivo.

Para la investigadora se trata de un proyecto “innovador a escala mundial” que arrancó en los años 90 “cuando introdujimos por primera vez en la región la posibilidad de trabajar en la reducción de productos químicos, para luego desarrollar áreas sustentables”, destacó.

Agradezco a todos los que creyeron en el Cemubio y permitieron que el proyecto se haga realidad” Liliana Cichon, especialista en control biológico

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