Escuelas rurales: llega el receso y los problemas edilicios no se resolvieron

Una nueva recorrida de “La Comuna” muestra que los colegios de la zona sur siguen con problemas de mantenimiento y de falta de agua potable de red.

En abril pasado, un relevamiento mostró los distintos problemas que padecen los colegios de la zona rural. A más de dos meses de esa nota, muchos de esos problemas fueron solucionados, aunque aparecen otros, a medida que transcurre el año.

Escuela 155 de Mosconi

En cuanto a los inconvenientes del edificio, la directora Miriam Sandoval destacó que finalmente algunos calefactores fueron cambiados, mejorando la calefacción de SUM.

Respecto a la falta de iluminación en las aulas relevado en abril, informó que los tubos fueron cambiados, pero el sector externo no tiene iluminación. “Cuando entramos a la mañana esto está muy oscuro. Esperemos que eso se pueda mejorar para dar mayor seguridad a los padres y alumnos”, solicitó la directora.

Falta el arreglo de la escalera en el patio en la Escuela 155

 

Mencionó que otro tema que hace a la seguridad, es que los chicos no se accidenten, aunque es imposible evitarlo porque cuando salen al sector de juegos, cualquiera se puede torcer un pie por los altos escalones.

El olor a cloacas que sale de un baño ubicado en una sala de Jardín de Infantes es algo que molesta a alumnos y docentes. “El sector es nuevo pero aparentemente está mal hecho”, indicó.

Escuela 107 Paso Córdoba

En abril, este medio puso el acento en la falta de agua potable. Los alumnos tomaban agua en bidones brindados por el Consejo. Según el director, Adolfo Pereyra, se hicieron nuevos análisis y los valores habrían dado que es óptima para consumo.

Al igual que otros colegios también tienen problemas de iluminación externa. En cuanto a la calefacción, esta escuela rural cuenta con zepelin, que deben cargarse cada dos meses. Al igual que la escuela 155, tienen la red de gas a pocos metros del edificio, pero siguen con gas envasado.

«Las reuniones, los talleres, las clases de gimnasia y comedor escolar se dan el SUM. Necesitamos más aulas” Adolfo Pereyra, director Escuela 107

Escuela 86 Romagnoli

Este colegio es quizá uno de los que mayores problemas presenta. En la recorrida de este medio por ese edificio se enumeraron inconvenientes con el agua de pozo y su cercanía con el desagüe; la falta de matafuegos ; SUM con chapas agujereadas, roturas de cañerías en los baños y puertas.

“A la fecha lo único que se mejoró fue que recargaron 8 de los 13 matafuegos, se compró un clorinador para tener agua potable y la iluminación. El resto de los problemas siguen igual”, manifestó José Silva.

En el caso de los baños, recordó que las puertas de los baños individuales no cierran y cuando lo hacen, no se las puede abrir fácilmente, lo que ha generado que en ocasiones los alumnos queden encerrados. A eso se suma que nunca se cambiaron los depósitos de agua de los inodoros, siendo de material de fundición. “También existen pérdidas de agua de los inodoros y de algunas piletas. El matenimiento es muy malo”, se quejó.

El director informó que ya solicitó a la Delegación que tuvieran en cuenta que la escuela Romagnoli cumplirá en septiembre próximo 90 años.

“Les pedí por favor que nos realizaran mejoras. No puede ser que el SUM todavía se llueva por roturas en las chapas. Nos gustaría cumplir años con una escuela en mejores condiciones, pero hasta ahora es poco lo que han hecho”, criticó José Silva.

«El Consejo mejoró luces del edificio, pero el SUM se sigue lloviendo por chapas agujereadas. Falta mantenimiento” José Silva, director Escuela 86

Hay que mencionar que otro problema, que se presenta en las afueras de la escuela rural, son las angostas calles y puentes (de una sola mano) que hay en la esquina de Nahuel Huapi y Romagnoli.

La concentración de autos, colectivos y camiones que llegan hasta el galpón de empaque, ubicado frente al colegio, hace que el sector se convierte en un verdadero caos en las horas pico.

«Vamos a cumplir 90 años y todavía no nos solucionan los problemas que tenemos en el colegio” José Silva, director Escuela 86.

CET 17

En el caso de este secundario hay que mencionar que hasta principios de mayo tuvo problemas con los medidores de gas, por lo que no contaban con calefacción. Ese inconvenientes fue subsanado y se realizan las actividades normalmente.

  • La escuela 86 de Romagnoli no tiene agua de red. Toman agua de pozo que se potabiliza con clorinadores.
  • Llama la atención que algunas escuelas sigan obteniendo gas por zepelin, cuando la red está en la calle.

La escuela rural 31 no presenta problemas

Llama la atención que el edificio, construido en la década del 50 no presente ni siquiera una rajadura en sus paredes, techos, ni otros problemas estructurales. “Si te dijera que tenemos algún problema, te miento”, dice Salto, mientras nos invita a recorrer las instalaciones.

El colegio se divide en tres partes: una; con viejas paredes, grandes ventanales y piso de madera que reflejan el tipo de construcciones en el gobierno de Perón. Fue inaugurado el 15 de junio de 1953 exactamente.

Escuela 31 de Colonia Fátima

Otro sector tiene que ver con la ampliación del SUM en el 2003 y en el 2011 tuvo otra ampliación con aulas, talleres, cocina y sala de informática. Tampoco estos sectores presentan problemas estructurales y en la recorrida de “La Comuna”, se pudo destacar el orden y la limpieza de todas sus áreas.

“El mantenimiento del edificio lo hace la municipalidad de Cervantes, pero no tenemos prácticamente problemas. De echo cuando llueve mucho, acá no cae ni una gota”, asegura el director.

La escuela rural que conserva su fachada original cuenta con una matrícula de 290 alumnos en primaria y 70 en Jardín de Infantes. Los chicos que asisten pertenecen en un 60% a barrio “Puente Cero”, también conocido como “Las Angustias”.

Un 30% llegan desde barrios como Colonia Fátima y El Petróleo y un 10% proviene del sector de chacras, la mayoría hijos de horticultores bolivianos. El colegio, ubicado a la vera de la ruta chica, entre Roca y Cervantes, cuenta con agua de pozo que es potabilizada mediante cloración automática.

Quizá, un problema puede ser el olor que se genera cada vez que hay que desagotar los líquidos cloacales. Tarea que se realiza una vez por semana y cuyos aguas servidas se vuelcan en el desagüe.
Tampoco existen problemas de transporte, ni de provisión de alimentos, aseguró Salto.

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