El custodio del tiempo, sometido a reparaciones

Gino Avoledo (ginoavoledo@rionegro.com.ar)

Un micro del reloj de la Catedral sufrió reiterados golpes de tensión y provoca desfasajes horarios en su andar. El aparato, que fue colocado en 1964, recibirá nueva tecnología.

Parece que en poco tiempo sus agujas empezarán a moverse con exactitud: prometen que durante los próximos días volverá oírse el característico sonido de las imponentes campanas que lo acompañan para indicar las horas.
El custodio del tiempo de Roca, que se refugia en lo alto de la torre de la Catedral Nuestra Señora del Carmen, a unos 33 metros sobre el nivel de la calle, se encuentra fuera de hora desde hace aproximadamente una semana, y desde el municipio ya se encuentran trabajando para que su funcionamiento vuelva a ser el óptimo.
Tiempo al tiempo. No está parado, sino que sus agujas muestran un desfasaje producto de la ruptura de uno de sus chip (los reiterados golpes de tensión lo han dañado considerablemente), y hoy la hora que marca no es la exacta.
“La Comuna” accedió a la intimidad del reloj acompañado por Mario González, empleado municipal en la Dirección de Infraestructura, encargado de recibir el asesoramiento de la empresa Serviclock SRL (Buenos Aires) para que el llamado “reloj de la iglesia” vuelva a poner en tiempo real el ritmo de la ciudad.
Don Anselmo Chafrat, técnico relojero, fue quien instaló el reloj en el año 1964, y quien subió por las estrechas escaleras de hierro cuando el aparato necesitaba de sus primeros mantenimientos.
En el inicio de la primera gestión del entonces intendente Carlos Soria, el Gebrüder Schneider (de origen alemán) inaugurado exactamente un 16 de julio de 1964 por el obispo de Viedma, Monseñor José Borgatti, empezó a repararse después de permanecer casi una década sin funcionar ; en el año 2002 el reloj había dejado de funcionar, y en julio el aparto volvió a marcar las horas.
Una tormenta eléctrica en enero del 2003 dañó a sus sensores, y el dispositivo se detuvo a las 7.15. Con ello, la mirada de los vecinos de la ciudad hacia el lo alto de la torre ya no tenía una respuesta positiva.
La administración de Carlos Soria, entonces, se propuso repararlo definitivamente.“Se le incorporó una nueva estructura para su nuevo funcionamiento en la gestión Soria padre”, recuerda Mario González.
El reloj fue trasladado a la ciudad de Buenos Aires en febrero y a fines de ese mismo mes fue nuevamente colocado en su lugar y puesto a andar. Sin embargo, a los pocos meses de la promocionada “puesta en funcionamiento”, el reloj empezó a mostrar cambios de horarios en diversas ocasiones.
Otro nombre se sumó a la colaboración: el relojero roquense Juan Manuel Martel.
Un análisis exhaustivo llevó a Martel a confirmar que las inclemencias y variables climáticas de la zona provocaron inconvenientes en el sincronismo del aparato. El reloj tuvo su reparación y volvió a funcionar.
Hoy, con el trabajo de González, junto a la empresa Serviclock, y la mirada cercana del intendente Martín Soria, el reloj sufre una nueva reparación.
No hay que confiarse en el horario que expresa porque nos puede jugar una mala pasada. Podría usted llegar tarde a su cita o en el mejor de los casos habrá arribado a destino con varios minutos de anterioridad.
En tiempos modernos nos hemos acostumbrado a mirar más el celular que echarle un vistazo al reloj de la nuestra Catedral.
Un cambio de hábito, en tiempos modernos. Pero la historia quiere seguir haciendo historia.
No sólo el reloj espera -hoy- para señalar la hora exacta. Sus dos campanas inmóviles -donadas por los feligreses católicos de Baviera- aguardan por el impulso mecánico del custodio del tiempo de la ciudad, para volver a guiar a los vecinos.

Dato: El 16 de julio de 1964 (fiesta de la virgen del Carmen) el reloj empezó a funcionar, a las 17 hs.

Inaugurado por José Borgatti (Obispo)

La instalación del reloj Gebrüder Schneider (de origen alemán) se sumó a una serie de detalles que fueron embelleciendo al Nuevo Templo de Nuestra Señora del Carmen (en 1950, se concreta la idea de su construcción, en 1951 se realizaron mediciones y en 1952 se comenzó con los cimientos).
Anselmo Chafrat, técnico relojero, instaló el reloj que tiene un diámetro de dos metros en sus esferas y la plataforma en que se halla instalado tiene una altura de 33 metros sobre el nivel de la calle.
La aguja que marca las horas, en el extremo más ancho, forma un disco dorado, en tanto que en el extremo opuesto, la aguja está coronada con una estrella. La restante aguja reproduce una de las fases lunares: el cuarto creciente.
El reloj fue inaugurado por el Obispo de Viedma, Monseñor José Borgatti, el 16 de julio de 1964 (fiesta de la Virgen del Carmen), y comenzó a funcionar ese mismo día, a las 17.00 horas.
Las campanas que están conectadas a él, fueron donadas por los feligreses católicos de Baviera y pesan cada una: 403 y 246 kilogramos, respectivamente. El reloj se encuentra en funcionamiento, pero con el consecuente adelanto del tiempo.

“La parte eléctrica no le está dando señal a la mecánica”

El reloj que vino por barco desde Baviera (Alemania) junto con el pesado campanario fue una donación de la feligresía católica de ese estado alemán por gestiones del vecino Carlos Spitzer.
Hoy trabaja en su reparación la firma Serviclock, asesorando a Mario González (empleado municipal de la Dirección de Infraestructura).
Instalados en los alto de la torre de la Catedral, después de una exigente escalada por la angosta escalera de pequeños escalones de hierre que conducen a la plataforma donde posa el aparato, González metió mano en uno de sus bolsillos de la campera que lo abrigaba y se aprestó a abrir la caja que protege al Gebrüder Schneider.
Difícil ocultar el asombro con una especie de tesoro frente a los ojos. Círculo dorado, y sus agujas finas, muy delicadas; la parte mecánica por un lado y la electrónica resguardada en una caja y, al costado, quien busca ponerlo en ritmo.
“La parte eléctrica no le está dando la señal a la mecánica. La empresa nos va a sugerir lo correcto”, cuenta González.

P. ¿Qué tiene en la mano?
R. Un micro, es la pieza que se ha dañado por los reiterados golpes de tensión .

P. ¿Quién trabaja en la reparación?
R. La reparación se está haciendo con la empresa Serviclock (Buenos Aires), con muy buena predisposición a distancia, ellos nos asesoran telefónicamente, nos guían, y una vez que nos llegue el nuevo chip haremos la instalación correspondiente. Si no hay resultados positivos deberán venir ellos a este lugar.

P. ¿En qué tiempo estaría llegando la nueva tecnología?
R. Estamos en contacto permanente. Con exactitud no lo sabemos, pero creemos que en los próximos días deberíamos estar haciendo la prueba para contar con el reloj en su adecuado funcionamiento.
“Hay que conjugar lo mecánico, la parte eléctrica y lo electrónica para que funcione correctamente”, sintetizó González.

Esto tiene una función mecánica y se va a tratar de adaptar algo distinto, tecnología electrónica”. Mario González,
Dirección de Infraestructura.

El reloj tiene que volver a funcionar, y asumimos otra vez la responsabilidad para su adecuada reparación. Martín Soria, Intendente.

 

21-03-18 roca reloj catedral

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