El alivio de no vivir más en una “calle pública”

El Concejo avanza para identificar a las arterias más nuevas de la ciudad. ¿Cómo hacer para proponer un nombre?

Suena el teléfono 911 en el centro de monitoreo de la comisaría Tercera. Del otro lado irrumpe la voz de una persona desesperada. Reclama ayuda urgente. El operador implementa el protocolo y lanza la pregunta clave: “¿Me pasa la dirección?”. Y la respuesta deja en claro al instante que toda la velocidad con la que se dieron esos primeros pasos servirá poco y nada: “Calle pública al 250”.
¿En qué barrio? ¿Entre qué calles? ¿Hay algún punto de referencia? Todas preguntas que deberá hacer el responsable del 911 antes de lanzar el alerta hacia la Policía, Hospital o Bomberos. Todos segundos valiosos que se perderán porque esos roquenses -como decenas más en la ciudad- viven en una calle que no tiene nombre.
El dilema no es ajeno al municipio. En el Concejo saben que se trata de una dificultad para las instituciones que deben actuar ante urgencias, como también para aquellos que trabajan en los servicios de correo o cumplen trámites para los cuales es necesario ubicar a una persona en su domicilio.
Por eso durante los últimos meses se trabajó en un proyecto que apunta a solucionar parte de ese vacío, poniendo nombre a más de 30 calles roquenses.
Desde la Secretaría del Concejo se negaron a brindar un detalle sobre los sectores que en poco tiempo tendrán una referencia concreta dentro del mapa roquense, argumentando que todavía no se trataba de una ordenanza en vigencia.
De todas maneras, el concejal Ignacio Casamiquela (FpV) explicó los alcances de la iniciativa, que tuvo sus primeros pasos con la conformación de un banco de datos, para determinar en qué zonas había calles sin nombre y también para establecer cuáles eran los patrones históricos para la denominación de una nueva arteria, según dónde se encontrara.
“La ciudad está dividida en cuadrantes, con sus ejes en la Ruta 22 y las calles Mendoza (al norte) y Primeros Pobladores (al sur). De esta manera, al sudoeste encontramos nombres de ríos, lagos y cerros; al este aparecen los árboles; al noreste países y ciudades; y en el noroeste las aves. Pero más allá de esa pauta, hubo un muy buen trabajo junto a los vecinos de diferentes barrios, para que ellos aportaran ideas para las calles”, indicó el edil oficialista.
Así fue como familias del barrio Pino Azul I definieron que sus calles tengan nombres de artistas y en el barrio Unter se definió que haya un reconocimiento para el ex secretario general del gremio docente, Daniel Gómez.
El caso más reciente de ese trabajo en conjunto tuvo como protagonistas a vecinos de Barrio Nuevo, que en marzo lograron la sanción de la Ordenanza 4843, que estableció el nombre de El Cauquén para la calle A103. Esa vía -anteúltima en el extremo norte de la ciudad- aparecía hasta hace poco en el Google Maps como Las Gallinas, una denominación que no era reconocida por las familias del lugar.

Datos: 

30 calles tendrán nombre propio a partir del proyecto que ingresó el FpV en la última sesión.

22 años tiene la ordenanza que permite a los vecinos ser protagonistas y proponer nombres calles.

 

El caso de Elías Quilodrán en J.J. Gómez

Los vecinos de J.J. Gómez hicieron uso a fines del 2015 de las posibilidades que brinda el Banco de Datos y propusieron al Concejo Deliberante que una calle del barrio lleve el nombre de Elías Quilodrán.
Se concretó así el homenaje a ese hombre que “volcó en el trabajo comunitario toda su creatividad y gran inteligencia”.
“Las comisiones en las que formó parte son las primeras creadas en J.J. Gómez, las que pusieron los cimientos de lo que denominaban “pueblito”, las que ordenaron y lograron las instituciones prioritarias para las necesidades de los pobladores”, reseña el texto de la Ordenanza 4.774.
Finalmente se destacó que Quilodrán “fue un gran hombre, reconocido por todos sus contemporáneos, digno de recordar y homenajear su memoria”.

Un banco de datos abierto a la comunidad

Durante los últimos años más de una calle logró su nombre gracias a una iniciativa de los vecinos del sector.
Esto es posible porque la Ordenanza 2.111/95 estableció la creación del Banco de Datos, que está “a disposición de toda persona que desee contribuir con nombres que estime de interés”.
El artículo 3 de la norma indica que “los nombres propuestos deberán ser acompañados por una sintética reseña histórica y serán recepcionados en la Secretaría del Concejo Deliberante, quedando en estudio y aceptación del propuesto a consideración del Cuerpo Legislativo”.

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